La nieve amenaza otra vez a Cantabria

El Pas bajaba caudaloso y movido a su paso por Carandía durante la mañana de ayer./Antonio 'Sane'
El Pas bajaba caudaloso y movido a su paso por Carandía durante la mañana de ayer. / Antonio 'Sane'

Después de los chaparrones llegan las nevadas, intensas y breves: para el fin de semana se espera un tiempo suave

José Ahumada
JOSÉ AHUMADASantander

Los esquiadores pueden ir preparando el equipo para el fin de semana, porque las previsiones meteorológicas trabajan a favor de Alto Campoo: después de las lluvias que han empapado la región estos días, se anuncia la llegada de la nieve, acompañada por un descenso de las temperaturas, que hoy mismo cubrirá con una nueva capa blanca la estación –además de los Picos de Europa y algunos puntos del sur y del interior–. Se prevé que las precipitaciones vayan disminuyendo a lo largo de la tarde, preparando la llegada de un tiempo más suave, de forma que el fin de semana los aficionados puedan deslizarse con sol por las pistas de la estación invernal.

«Será un día fabuloso para esquiar», predice José Luis Arteche, director de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Cantabria. «Volverá a nevar durante esta madrugada y por la mañana, así que habrá que tener cuidado en la primera mitad del día. Todo apunta a que el fin de semana será bastante agradable».

Crecidas en los ríos

También las lluvias irán remitiendo; a pesar de que no han sido especialmente intensas sí han sido lo suficientemente persistentes como para hacer crecer de forma notable el caudal de los ríos, una circunstancia favorecida, como apunta José Luis Arteche, por el efecto fundente del agua sobre la nieve acumulada.

La noche del lunes al martes, pasada por agua, provocó que los ríos bajasen un poquito ‘calientes’. Aunque la situación se fue normalizando a lo largo de la jornada, los más madrugadores pudieron ver ayer al Pas subido de nivel y fuerte a su paso por Puente Viesgo y por Carandía. De hecho, en esta última localidad el río entró en nivel de ‘seguimiento’ y a punto de alcanzar el de ‘prealerta’ al sobrepasar los 2,6 metros de madrugada. Otro tanto sucedió con el Asón al atravesar Ramales de la Victoria, donde marcó un máximo de 3,15 metros, adentrándose sobradamente en zona amarilla, y a punto de entrar en la naranja. Ayer tarde, todos los puntos de observación en las diferentes cuencas cántabras se mantenían en color verde, con tendencias de estabilidad, cuando no de descenso.

Mientras, el pantano del Ebro sigue aprovechando el tiempo húmedo para continuar embalsando agua: ha rebasado holgadamente la mitad de su capacidad y con un 51,39%, retiene ya 278 hectómetros cúbicos. Se mantiene el acelerado ritmo de llenado de las últimas semanas.

Erosión en las dunas

El efecto de la lluvia no sólo se dejó notar en los ríos y embalses: la combinación de agua y viento acentuó la erosión que afecta al sistema dunar de Loredo. Las lluvias y el viento arrastran la arena y cada día es más abrupto el corte y desnivel de la duna que separa Somo de Loredo. También, con cada temporal, asoma de forma más evidente la roca del antiguo acantilado.

El biólogo Carlos Ley, de Ecología Litoral SL, la empresa que gestiona el invernadero de Loredo dedicado a la reforestación dunar, explica que «la duna entre Loredo y Somo desaparecerá por completo si Costas no actúa con el relleno de arena. En unos años entre Loredo y Somo habrá acantilado». Los pasos propuestos por esta empresa para evitar que la erosión acabe llevándose el sistema dunar son «que la arena que se draga en la bahía se lleve allí; después, replantar con especies dunares para fijar la arena; por último, proteger mediante mamparas de mimbre, que son muy eficaces y de bajo coste».

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