La Nochevieja de los políticos

La Nochevieja de los políticos

Revilla cenará anchoas, caracoles y pollo casero, Tezanos echará una mano en la cocina, pero lejos del fogón, e Igual tendrá su bacalao

NACHO GONZÁLEZ UCELAY SANTANDER.

Dicen los expertos, que también abundan sobre esto, que una de las mejores tácticas para sobrevivir a la cena de Nochevieja es no sentar a la política a la mesa. A no ser, claro, que sea literalmente. Es decir, que se siente a la mesa a Gema Igual, a Eva Díaz Tezanos, a María José Sáenz de Buruaga... Entonces, la cosa cambia bastante, siempre que a su lado no se siente ningún cuñado de contorno vacilón que desoyendo las recomendaciones encienda la chispa que incendie una buena velada.

No parece esto lo más probable. Ni en casa de ellas, nuestras políticas, ni en casa de ellos, nuestros políticos, que piensan cenar en familia... y en paz.

A diferencia del almuerzo de Navidad, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que entonces invitó a su casa al popular aventurero Jesús Calleja y toda su familia, no espera esta noche ningún invitado televisivo.

«Primero me acercaré al Gobierno, como cada año, a llevar turrones a los empleados de seguridad que estarán de guardia por la noche». Si es preciso, avisa el presidente, «volveré a entrar al garaje en dirección prohibida». Luego de eso se retirará a su domicilio, donde se sentará a la mesa para cenar en familia. «Anchoas, langostinos, caracoles, pollo casero y turrón duro», memoriza Revilla, que a las doce se comerá las uvas y después, si se tercia, «según vaya discurriendo la noche», igual se graba con su hija cantando y sube el vídeo a las redes sociales antes de irse a dormir.

Lo mismo que él, también la vicepresidenta, Eva Díaz Tezanos, tiene planes previos a la cena de despedida de año.

En su caso, fuera de Santander. «A mediodía me acercaré a Reocín para tomar algo con unos amigos y de paso aprovecharé para ver el belén de corcho de Barcenaciones». Una obra de arte. Después se desplazará al domicilio de su hermana -donde va a cenar toda la familia- para echar una mano en la cocina aunque sin acercarse a los fogones. «De eso se van a encargar mi hermana y mi madre, que son dos estupendas cocineras», dice Tezanos. «Yo las ayudaré a limpiar y recoger todo lo que se mancha y revuelve» y a servir a los comensales una cena en la que no van a faltar los entrantes («canapés, anchoas, jamón y langostinos, cocidos y a la plancha»), la carne («solomillo») y las torrijas de su madre, en las que la vicepresidenta ve reflejado el significado de las Navidades.

Las uvas, el cava y los buenos deseos para el año entrante encumbrarán «una Nochevieja, como ves, muy tradicional».

Dos alcaldes

Tan tradicional como la de la alcaldesa de Santander, Gema Igual, que despedirá el año al abrigo de su familia en casa de su hermana en la localidad de Isla.

«Lo hacemos allí porque es la que más espacio tiene», dice la regidora, que cuenta dieciséis invitados. Entre ellos, su hermano José Manuel, alcalde de Arnuero, y esposa. En pocas casas de España habrá hoy una mayor concentración de alcaldes que en esta.

Si la jefa de cocina la complace, además de los tradicionales pinchos, los Igual cenarán bacalao con tomate, una petición expresa de Gema, «y no sé si lechazo o solomillo» antes de degustar unas torrijas y ponerse frente al televisor a esperar la cuenta atrás uva en mano.

A esa hora, a las doce en punto, si para entonces han logrado sobrevivir, el resto de hombres y mujeres que orbitan la política regional repetirán el gesto en la intimidad de sus casas o en las de sus allegados, donde el ritual variará únicamente en el menú llevado a la mesa, que será abundante, variado y en algún caso diferente.

Así, en la cena de Pablo Zuloaga (PSOE) no faltará «la excepcional tortilla de patatas de mi madre»; en la de María José Sáenz de Buruaga (PP) «un buen pescado al horno»; en la de Rubén Gómez (Ciudadanos) «uvas peladas y sin pepitas» y en la de Juan Ramón Carrancio (Grupo mixto) «cabrito».

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