El número de ahogados en Cantabria en lo que va de año triplica al de todo 2016

Dos de los 250 socorristas con los que cuenta la Cruz Roja en Cantabria vigilan el baño en una playa
Dos de los 250 socorristas con los que cuenta la Cruz Roja en Cantabria vigilan el baño en una playa / Luis Palomeque

Los socorristas no ven razones más allá de una «racha negativa». La mayor parte corresponde a indisposiciones de mayores en las playas y a accidentes de buzos y de pescadores

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

«No ha aumentado la temeridad ni las imprudencias de los bañistas, no hemos recibido un mayor número de personas en las playas porque este verano hemos tenido un tiempo bastante poco favorable, no hay menos medios materiales ni humanos en la costa... Por eso la explicación más lógica es que es un tema de mala suerte», explica Rafael Gómez, responsable de la DYA, el servicio de emergencias que vigila los arenales de Castro Urdiales. Esa reflexión o parecida es la que realizan otros profesionales del salvamento y socorrismo cuando se les pregunta por las causas del aumento del número de ahogamientos en Cantabria en lo que va de año.

La estadística es escalofriante. Desde enero hasta ayer han perdido la vida por este motivo en la región 17 personas, casi el triple que las seis que fallecieron en 2016. Las tres últimas esta semana, el pasado miércoles en una jornada trágica en la que se sumaron a la lista un joven buceador bilbaíno en Islares y dos jubilados en Laredo y Somo. A punto estuvieron de ser cuatro. De no haber sido por la rápida actuación -así lo atestiguan las personas que presenciaron el suceso- de los servicios sanitarios que atendieron a una niña belga de 10 años que quedó atrapada en un salto de agua del río Pas a la altura de Puente Viesgo, la cifra habría llegado ya a 18. Aunque no duda de estos datos que recoge de forma mensual la Federación Española de Salvamento y Socorrismo, Agustín Salán, responsable de esta área de Cruz Roja en Cantabria, pone un pero.

En esa estadística se registra cualquier muerte que se produce en entornos acuáticos, ya sea en mar o ríos. «Dos de las personas que han fallecido esta semana, la de Laredo y Somo, eran señores de avanzada edad. Uno tenía 71 y el otro 81 y aunque pudieron morir ahogados no fue porque les llevara la corriente y les atrapara el mar, sino por otras causas. La prueba es que el agua les llegaba sólo hasta la rodilla, había bandera verde y eran zonas de baño tranquilas». Es decir, que fue una circunstancia previa la que hizo que perdieran el conocimiento.

«Sólo una persona ha muerto arrastrada por la corriente y ocurrió fuera del horario de vigilancia» gustín Salán. Cruz Roja Cantabria

Infartos, desmayos, ictus... Salán apunta que la mujer del fallecido en la playa de La Salvé les informó de que su marido ya había tenido varios problemas cardiacos. «Te puede pasar en casa o en la calle. Da la casualidad de que han ocurrido varios casos en la playa», detalla el trabajador de Cruz Roja, quien apunta que en el informe se incluyen también los suicidios y otros supuestos totalmente imprevisibles y difíciles de evitar.

Las cifras

Año Fallecidos

2017 17

2016 6

2015 13

2014 7

2013 6

De hecho, los profesionales que están cada día sobre la arena señalan que una parte importante de los 17 casos de fallecidos de este 2017 tiene relación con desvanecimientos de personas de más de 65 años. La otra causa mayoritaria son los golpes de mar que sorprenden a pescadores o mariscadores. «Este año se han producido tres muertes de buceadores. Y dos el mismo día en mayo. Hay muchos años consecutivos en los que no hay ninguna. Eso demuestra que en la cifra de ahogamientos tiene mucho que ver las rachas», dice Javier Odriozola, presidente de la Federación Cántabra de Salvamento y Socorrismo y rescatador del 112. Y sólo una víctima falleció por el supuesto de ahogamiento típico, el vecino de San Vicente del Monte que perdió la vida en la playa de Gerra el pasado mes de junio cuando, según los servicios de socorrismo que le atendieron, no logró salir del mar tras darse un baño. Previsiblemente, al quedar preso la corriente.

«Hay que multar al que se baña con bandera roja. En agosto mueren más en la playa que en la carretera» Javier Odriozola. Fed. Cántabra de Salvamento

En aquel caso, además, tuvo un papel importante la mala suerte. El suceso se produjo alrededor de las 20.00 horas y el servicio de socorrismo se había retirado a las siete y media de la tarde. «Cuando el lugar está vigilado es muy difícil que ocurra un incidente como este porque en menos de dos minutos ya se están haciendo las maniobras de reanimación», dice Salán. Por eso una de las primeras cosas que aprenden los profesionales del socorrismo es el control de los tiempos. En los casos de ahogamiento, actuar en menos de cuatro minutos es fundamental. Más allá, las posibilidades de supervivencia comienzan a disminuir. En casos como los del miércoles en Laredo y Somo, en los que el ahogamiento se produce como consecuencia de un episodio cardiaco, es más determinante la fortaleza de la víctima que la rapidez de la actuación. La prueba es que con ninguna de las dos personas fue posible, por su diagnóstico, usar los desfibriladores, que «cada vez están más extendidos» en los arenales.

Los consejos

1. Prevenir los efectos del sol y del calor con sombrillas, agua y protección solar.

2. Localizar nada más pisar la playa los puntos de socorrismo.

3. Leer los paneles informativos que existen en la mayoría de los arenales.

4. No perder de vista nunca a los menores cuando están cerca del agua.

5. Hacer que los niños recuerden un número de móvil por si se pierden.

6. No realizar actividades físicas en las horas centrales del día.

7. No entrar al agua después de grandes ingestas o justo después de comer.

8. Respetar las recomendaciones de los socorristas y no bañarse con bandera roja.

9. En zonas delimitadas, no entrar en los tramos de mar que no están permitidos.

10. En caso de ser arrastrado por la corriente, no hacer esfuerzos y flotar.

Secuencia del ahogamiento

La secuencia de acontecimientos en un ahogamiento en el mar es tan dramática como idéntica en todos los casos. Aunque la víctima sea un perfecto nadador, cuando es atrapado por una corriente y empieza a luchar contra ella tiene todas las de perder. En pocos minutos, entre cinco y diez, en función de su habilidad, llega el agotamiento extremo, la ansiedad y los tirones musculares. Antes de hundirse, está entre 20 y 50 segundos esforzándose por levantar la barbilla para evitar tragar agua. Y a partir de ahí, si no recibe ayuda, tiene muy pocas posibilidades de contarlo.

«Ni hay más imprudencia, ni más bañistas, ni menos medios personales o materiales en las playas» Rafael Gómez.l DYA Cantabria

«La recomendación es intentar flotar y no luchar contra la corriente, porque es imposible ganar. Es mejor no agotarse e intentar que te vean para que den el aviso», recomienda Odriozola, que ha realizado más de 600 intervenciones en las que se repitió ese mismo guión y en un solo caso el afectado no sabía nadar. Así, flotando, hay más posibilidades de que llegue la ayuda. Ayuda como la del helicóptero del 112 -antes que cualquier otra actuación tiene que responder a la llamada de 'hombre al agua' porque el tiempo de respuesta en estos sucesos es más determinante-, que tarda como mucho 30 minutos en llegar a cualquier punto de Cantabria. Más rápida, si está cerca, es la moto de agua. Una de ellas fue determinante para sacar a la persona que hace escasos días quedó atrapada en la playa de Usgo.

Odriozola, Gómez y Salán coinciden en que la coordinación funciona y los medios (250 efectivos de Cruz Roja y 35 de DYA Cantabria) son suficientes. Por lo menos en las playas -las más importantes- en las que hay vigilancia. Y aunque «la inmensa mayoría de los bañistas» sigue las recomendaciones de los socorristas, el gran problema está en la minoría. Ahí se sienten indefensos por una administración que no ve un problema en los ahogamientos a pesar de «en el último agosto murieron en la región más personas por esta causa que al volante». «Hay que actuar con multas contra las personas que entran al mar con bandera roja», propone Odriozola. Ponen en riesgo su vida y la de los que se tiran al agua para salvarla.

Continúa «muy grave» la menor que cayó a una poza en el Pas

La niña de 10 años y de nacionalidad belga que el pasado miércoles quedó atrapada en una zona profunda cuando se bañaba en el río Pas, a la altura de la presa de Puente Viesgo, continúa ingresada en estado «muy grave» en el Hospital de Cruces (Vizcaya), donde fue trasladada tras el suceso. La menor se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos de Pediatría. Después de valorarlo con el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, los profesionales médicos del helicóptero del 112 que acudieron en su auxilio decidieron llevarla al centro vasco y no al de Santander.

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