La obra en el argayo de Caviedes permitirá abrir un segundo carril la próxima semana

Aspecto que ofrece la zona donde se produjo el argayo, con las máquinas y operarios trabajando en la escollera y en el rebaje de la ladera./
Aspecto que ofrece la zona donde se produjo el argayo, con las máquinas y operarios trabajando en la escollera y en el rebaje de la ladera.

Ya se han retirado unas 200.000 toneladas de tierra y se construye una escollera de 280 metros de largo

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEA

Apenas quedan dos mil toneladas de tierra sobre la montaña del enorme argayo que hace más de dos meses cayó sobre la autovía del Cantábrico (A-8) a la altura de Caviedes, en sentido Torrelavega. Por ese tramo solamente se puede circular por uno de los tres carriles, el situado a la izquierda, mientras que los otros dos continúan reservados para las máquinas y operarios que trabajan a pie de obra, principalmente centrados en la escollera, de casi trescientos metros de largo. No obstante, la recuperación de la zona del argayo marcha según lo previsto, y tanto es así que la previsión apunta a que la próxima semana se abrirá un segundo carril.

Desde que tuviese lugar el accidente, el pasado 12 de noviembre, ya se han retirado de la carretera y del talud aproximadamente 200.000 toneladas de tierra (unos 110.000 metros cúbicos), derrumbes que han sido trasladados a dos vertederos diferentes situados cerca del lugar del desprendimiento, según explicó ayer el propietario de la empresa Amaya Obras y Excavaciones, que se encarga desde el principio de sanear la ladera y fijar el terreno y colocar la escollera que preserve la seguridad futura de la carretera.

«Si el tiempo lo permitiese podríamos terminar de retirar toda la tierra esta semana», indica el encargado, «y, de ese modo, abrir al tráfico un segundo carril, puesto que la autovía no se abrirá en su totalidad hasta que no se termine de construir la escollera de sujeción». Sin embargo, advierte, «la previsión meteorológica para estos días es adversa, por lo que es probable que los trabajos se retrasen hasta la próxima semana. Y para entonces sí que se abrirá el segundo carril».

Enorme escollera

Lo que más tiempo está llevando a los operarios no es tanto la retirada de escombros como la construcción de una gran escollera para sujetar la ladera y con la que evitar futuros derrumbes. La estructura se está ejecutando con piedra procedente de las canteras de Vargas y Caranceja y los trabajadores están poniendo todo su esfuerzo en esta tarea «de forma que en cuanto terminen las obras, no volverá a producirse un derrumbe en esta zona». Lo esperado teniendo en cuenta las dimensiones de la escollera, que tendrá una longitud de 280 metros , cinco metros de alto y otros siete de ancho, y estará formada por unas 20.000 toneladas de piedra. Y con respecto a plazos, el encargado prefiere no dar una fecha acerca de cuándo finalizará la construcción de la estructura, pero asegura que el resultado «será muy bueno».

Javier Rosendo

Entre tanto, en este tramo de ocho kilómetros de la A-8, además de coches, se observa el ir y venir de varios camiones de gran tonelaje que participan en la obra. «Tenemos tres camiones extraviales articulados, que llamamos 'lagartos', de treinta toneladas cada uno, seis bañeras (camiones con remolque) y un bulldozer para echar la piedra al vertedero», cuenta el responsable. De modo que hasta que no se termine de construir la escollera, uno de los tres carriles permanecerá cerrado con el fin de permitir el movimiento de esa maquinaria y garantizar la seguridad de los operarios. La velocidad se ha reducido en esa zona a 60 kilómetros por hora.

El desprendimiento provocó un gran revuelo, ya que la magnitud del argayo, que afectó inicialmente a los tres carriles de la autovía, obligó a cortar la carretera en sentido Torrelavega y a desviar el tráfico por la N-634 entre el desvío de Lamadrid y el de Cabezón, lo que dio lugar a que se produjeran algunas retenciones en aquella carretera.

Por suerte para los conductores, la A-8 permaneció cerrada tan sólo siete días, ya que una vez que se hubo retirado la mayor parte de la tierra pudo abrirse el carril izquierdo. Entre tanto, ha continuado la evacuación de tierra, y hoy ya apenas quedan por eliminar dos mil toneladas de la montaña de escombros que aquella mañana de noviembre se 'comió' la carretera.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos