Ocho de cada diez jóvenes cántabros siguen viviendo en casa de sus padres

La emancipación se ha convertido en un lujo que en Cantabria solo pueden permitirse dos de cada diez personas de entre 16 y 29 años. /dm
La emancipación se ha convertido en un lujo que en Cantabria solo pueden permitirse dos de cada diez personas de entre 16 y 29 años. / dm

Su capacidad adquisitiva, más bien precaria por las condiciones del mercado laboral, y el precio de la vivienda lastran su emancipación

NACHO GONZÁLEZ UCELAY SANTANDER.

La tasa de emancipación residencial en Cantabria experimentó durante el último semestre de 2016 una evolución positiva aunque todavía insuficiente para igualarse con la media nacional (un 19,1% frente a un 19,5%), según revela un informe publicado por el Consejo de la Juventud de España que, en otras palabras, viene a decir que los jóvenes cántabros de entre 16 y 29 años de edad siguen sin poder irse de casa de sus padres. Ese es un privilegio solo al alcance de dos de cada diez.

De acuerdo con el estudio, elaborado por el Observatorio de Emancipación, estos bajos porcentajes -que no son mucho mejores en el resto del país- guardan relación con dos factores.

El primero, «la menor capacidad adquisitiva de los jóvenes cántabros con respecto a la media de España». Y el segundo, vinculado al anterior, «el fuerte incremento del precio de la vivienda detectado en la región». Con los salarios a ras del suelo y los alquileres por encima de las nubes, la emancipación es para la mayoría algo así como un delirio.

Según subraya el observatorio, el porcentaje de menores de 30 años que residen de forma independiente aumentó en Cantabria un 2,07% en los últimos seis meses de 2016. «Sin embargo -matiza después- la tasa de emancipación en la población de 25 a 29 años ha caído un 10% hasta situarse en un 36,5%», esto es, «cinco puntos por debajo de la media del país», a causa de lo que el estudio define como una situación laboral «compleja».

«Aunque en el último trimestre del año la tasa de paro de los cántabros que tienen menos de 30 años era inferior a la del conjunto de España (presentaba un descenso de un 8,7% con respecto al año anterior), esto no se ha traducido en un mayor nivel del empleo», sostiene en su estudio el observatorio nacional, que eleva por encima del 51% el índice de inactividad entre las personas jóvenes de la región.

La tasa de actividad de la población cántabra joven cae un 3,44%. Y el índice de ocupación de este segmento de la población un 1,38%. Esto, dicen los autores del informe, «deja a Cantabria por debajo de la media con un 35,8% de las personas menores de 30 años de edad activas ocupando un empleo».

En este delicado escenario numérico, los jóvenes cántabros que desean emprender una nueva vida lejos del núcleo familiar enfrentan dos obstáculos para muchos de ellos insalvables hoy por hoy.

Salario y vivienda

Uno es su capacidad adquisitiva, según el Observatorio de Emancipación inferior a la media del país tanto en lo que respecta a los salarios medios de una persona con menos de 30 años de edad como en lo que se refiere a los ingresos del llamado hogar joven.

«En el caso del salario medio se habría dado un aumento del 4,12% respecto al año anterior y en el del hogar joven un descenso del 0,33%», concretan los autores del dossier, que recuerdan que, en el año 2015, «el 30,6% de la población joven de Cantabria se encontraba bajo el umbral de pobreza».

En cifras

70.404
personas de entre 16 y 29 años residen actualmente en la comunidad autónoma de Cantabria.
13.442
jóvenes viven independizados, lo que sitúa la tasa de emancipación en el 19,1%
7.446
hogares jóvenes hay en la región, cifra que supone un 11,30% menos que el año anterior.

Reos de los contratos temporales (el 92,2% de las nuevas contrataciones que se realizan en España a jóvenes de entre 16 y 29 años de edad son de meses, semanas, días u horas), prisioneros de sueldos mediocres (el salario medio es de 800 euros) o condenados directamente al paro (España es el segundo país con más desempleo juvenil de toda Europa con un tasa del 31,6%), quienes pretenden su libertad a duras penas pueden permitírsela.

Y el otro, relacionado con el anterior, es su acceso a la vivienda, sobre el que el observatorio ofrece cifras reveladoras.

«El precio del alquiler ha aumentado un 6,38% con respecto a 2015». Y también lo ha hecho el de la compra. Un 1,57% el de la vivienda de segunda mano y otro 4,3% el de la vivienda de nueva construcción. «El esfuerzo que debe realizar una persona joven asalariada para poder alquilar o comprar una vivienda es del 58% de sus ingresos».

En definitiva, «la situación del mercado inmobiliario en Cantabria en relación a la capacidad adquisitiva de la población joven hace prácticamente inviable la emancipación de una persona asalariada menor de 30 años de edad en solitario y muy difícil para los hogares jóvenes», concluye el informe.

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