El oso pardo se afianza en la Cordillera Cantábrica

La subpoblación oriental que se mueve por Cantabria sigue siendo la más débil, pero la población total ya arroja crecimientos de entre el 8 y el 15%

Una hembra de oso pardo juguetea con sus dos cachorros. /DM
Una hembra de oso pardo juguetea con sus dos cachorros. / DM
PILAR CHATO y EFESantander

El pasado mes de junio al menos dos osos se adentraron en el término municipal de Potes en busca de cerezas, las heladas de este año hicieron que se perdiera este fruto y había que buscar zonas bajas con buena cosecha. Estos ejemplares forman parte de la subpoblación oriental de osos de la Cordillera Cantábrica un grupo que tras años amenazado y a punto de desaparecer presenta ahora una «recuperación sólida». Aún así su numero total de ejemplares no supera los 50 y en el censo de 2016 solo se localizaron seis osas y diez oseznos. Dos de las madres y tres de los oseznos están censados en terreno cántabro.

La que presenta una consolidación e incremento de su población es el subgrupo de la zona occidental: 34 hembras y 57 oseznos. En total, las Comunidades de la Cordillera Cantabria -Asturias, Cantabria, Castilla y León y Galicia- han contabilizado durante el año 2016 un total de 40 osas y 67 crías. Unas cifras esperanzadoras si se compara con el año 1994, cuando había un censo mínimo de tres osas y seis crías. En total son entre 260 y 270 ejemplares, contando los machos adultos, de los que solo medio centenar se mueve en los entornos de Liébana o las zonas limítrofes de Cantabria con la Montaña palentia. La media de crecimiento anual es de entre el ocho y el quince por ciento durante los últimos seis años, pero ese incremento no evita que siga en peligro de extinción.

Las cuatro comunidades de la Cordillera Cantábrica han presentado hoy el balance correspondiente a 2016 efectuado en base a seguimiento y observación directa de los animales, estudios genéticos de restos que son localizados al azar o sistemas de captura de pelo y muestreos dirigidos sobre todo al seguimiento de las osas con cría «uno de los parámetros que mejor refleja la tendencia de la evolución». En nota de prensa, el Ejecutivo cántabro explica que de los tres últimos censos se desprende una sólida recuperación de la población oriental, la mas escasa, similar a la recuperación que hace una década inicio la población occidental, mermada durante años por la caza furtiva o las grandes infraestructuras que afectaban a sus zonas de paso.

El territorio de la subpoblación oriental

La subpoblación oriental de osos ocupa unos 2.100 km cuadrados por la Montaña palentina, entre las cabeceras de los ríos Carrión y Pisuerga, y la Montaña oriental leonesa, con presencia consolidada en los montes cántabros de Campoo de Suso y Liébana y presencia más ocasional en terrenos del oriente de Asturias. Esta subpoblación presenta un núcleo reproductor consolidado en la Montaña palentina y zonas limítrofes de Cantabria y otro núcleo en Riaño-Valdeón, que tras desaparecer a mediados de los años noventa volció a recuperarse, con reproducción intermitente, en la primera década de este siglo, explica la Fundación Oso Pardo en su página web.

Por otra parte, no ha sido posible diferenciar ocho nuevos grupos familiares que podrían estar asentados en la zona occidental (cinco) y en la oriental (tres), pero cuya presencia no ha sido confirmada todavía, según ha avanzado el director general del Medio Natural de Castilla y León, José Ángel Arranz. El responsabe cántabro de este área, Raul Lucio, ha destacado que el núcleo oriental asentado en Cantabria «estuvo a punto de desaparecer y ahora está asentado, por lo que podemos sentirnos moderadamente optimistas», pero ha insistido, el oso pardo continúa siendo una especie en peligro de extinción.

Los últimos informes muestran que no solo se ha incrementado el número de ejemplares sino también su área de dispersión, ya que «en el censo de 2014 se avistaron osas con crías en Sograndio, a tan solo 7 kilómetros del centro de Oviedo», ha explicado el director de Recursos Naturales del Principado de Asturias, Manuel Calvo. Por ello, el Principado de Asturias organizó en marzo del año pasado las jornadas formativas 'Conviviendo con Osos', con el objetivo de tranquilizar a la población de las zonas rurales donde se habían avistado osos pardos y familiarizarlos con su presencia. En Cantabria, en pleno centro de Potes, se inauguró en julio la Casa del Oso.

Colaboración

Para detectar la posible presencia de osos pardos, diferentes asociaciones e instituciones colaboran aportando datos sobre avistamientos, huellas, restos y daños que hayan podido dejar a su paso.

Una vez localizado un ejemplar o una familia, los técnicos y guardas de campo de las cuatro comunidades autónomas con presencia de esta especie -Asturias, Cantabria, Castilla y León y Galicia- colaboran en las labores de verificación con el propósito de no duplicar datos, ya que los osos transitan libremente por estos cuatro territorios. «En la actualidad tenemos la mejor base de datos sobre osos pardos que nunca ha existido», ha asegurado el representante del Gobierno de Cantabria.

El oso pardo fue declarado animal en peligro de extinción en 1989 y en los años posteriores todas las comunidades autónomas pusieron en marcha planes de recuperación que incluyen acciones de seguimiento y censo de la especie en el territorio español. Gracias a este trabajo coordinado ha sido posible constatar la presencia de osas con cría en el puerto de Pozazal, que conecta Cantabria con la Meseta Central y que supone la zona más oriental con población osera hasta el momento.

El trabajo de campo lo realizan los técnicos de las cuatro administraciones y sus respectivas guarderías, con el apoyo de otras organizaciones, especialmente la Fundación Oso Pardo; también colaboran otras, como la Fundación Oso de Asturias (FOA), la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, otras ONG, el SEPRONA de la Guardia Civil, la guardería de los cotos autonómicos de caza, asociaciones de cazadores, naturalistas aficionados, montañeros, senderistas o ganaderos. Toda esta información es analizada antes de dar datos definitivos, para evitar repeticiones o confusiones.

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