La persistente crítica del PSOE

La persistente crítica del PSOE
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Rosa Inés García ha estado toda su vida vinculada a los socialistas cántabros. Durante años en la oficialidad más ortodoxa y desde hace tres lustros en el lado de los sectores críticos. Hasta que llegó a MARE hace dos años.

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

Rosa Inés García ha estado prácticamente toda su vida vinculada a la política y al PSC-PSOE. Inició su actividad pública en 1976 como cabeza visible de UGT en Santoña, cargo que compatibilizó con la secretaría general del PSOE de esa localidad. En 1979, con 22 años, esta diplomada en Magisterio, nacida en la localidad burgalesa de Trespaderne, fue elegida concejala, y en 1980 se convirtió en la líder de Juventudes Socialistas de Cantabria. En su larga trayectoria también ha sido concejala en Santander, diputada regional (tres legislaturas), vicepresidenta del Parlamento y secretaria de organización de los socialistas cántabros durante la prolongada etapa en la que Jaime Blanco, su esposo, cogió los mandos del PSC-PSOE.

En el año 2000, Blanco dejó la secretaría general del partido y Dolores Gorostiaga se puso al frente de los socialistas cántabros. Empezó la etapa más critica de García, que en 2003 ya no apareció en las listas socialistas para las elecciones regionales. Comenzaron años en los que las diferencias entre la Ejecutiva de Santander y la regional se sucedían en diversos niveles y en diversos ámbitos.

En 2012 apoyó la candidatura que lideraba Francisco Fernández Mañanes para optar a dirigir el PSOE en pugna con Eva Díaz Tezanos. Ganó la actual vicepresidenta del Gobierno y ahora Mañanes es el consejero de Educación impuesto por la nueva dirección del PSOE. Requiebros de la política.

La hasta hoy directora general de la empresa pública MARE tuvo un destacado y complicado liderazgo al frente de los socialistas de Santander. Desde que dejó la secretaría de organización del partido siempre se ha movido en sectores críticos que le han llevado a disputar el mando del partido en la capital cántabra en varias ocasiones y, también, a ser expedientada por artículos de opinión que cuestionaban el quehacer de sus compañeros de filas en el Ayuntamiento.

Su falta de sintonía con Dolores Gosotiaga -líder de los socialistas cántabros durante casi doce años y durante mucho tiempo colaboradora cercana de Jaime Blanco- fue la tónica general. Como ejemplo, en 2004 pugnó por ese liderato local con el candidato oficial, Javier García Oliva, y con otro crítico que, años más tarde, se integró en las filas oficiales, Juan Guimerans. Rosa Inés venció con un 47,9% de los votos, una rotunda victoria que puso fin a dos meses con una gestora en la agrupación local por la dimisión de Juan José Sota.

Pero las disputas por la secretaría general no cesaron aquí y se repitieron en años venideros con la división de Santander en distritos - en 2009 la dirección regional dio de baja la estructura de Santander que lideraba García para dividir la ciudad en 4 agrupaciones- o pugnas con otros candidatos. En 2010 la renovación atascada por la pugna de García con la división en distritos de la ciudad terminó por arrebatarle definitivamente el liderazgo de Santander que pasó entonces a Eugenia Gómez de Diego, adscrita al sector oficial.

En ese papel de voz crítica llegó a impugnar algún comité regional del partido.

Opiniones encontradas

Y es que Rosa Inés García nunca ha callado sus opiniones por la gestión de la dirección regional, de la que ya no formaba parte. Un ejemplo fue la apertura de un expediente por una tribuna de opinión publicada en este periódico, en la que se mostraba en contra de la postura adoptada por los concejales socialistas en el Ayuntamiento de Santander respecto al Plan General de Ordenación Urbana.

Por todo ello, en clave interna, el acceso de Rosa Inés García hace dos años al organigrama de altos cargos del Gobierno de Cantabria, en el que Eva Díaz Tezanos ejercía como vicepresidenta y líder del PSC-PSOE, supuso un paso muy significativo en el proceso de integración del partido despues del largo y duro enfrentamiento entre la dirección regional y ese sector crítico. Sin embargo, esa paz ha durado poco. Apenas dos años, hasta que una nueva dirección socialista ha accedido a los despachos de Bonifaz y ha exigido los ceses de Rosa Inés Garcia y Salvador Blanco para demostrar su fuerza ante Díaz Tezanos.

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