La Policía aborta 37 intentos de colarse en el ferri de Santander durante el fin de semana

Controles en los camiones antes de embarcar / Antonio 'Sane'

En el Puerto admiten que «es una situación muy grave» que les «obliga a tomar decisiones» | En Bilbao ya están construyendo un muro de hormigón de cuatro metros de altura

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

El 'Cap Finisterre', según la compañía, es «el que ofrece la mayor variedad de acomodación a bordo de la flota». Unos 250 camarotes disponibles de distinta categoría. El 'Baie de Seine' es más modesto. Con capacidad para hasta 610 pasajeros «ofrece un servicio más económico para viajar a Inglaterra». El primero partió el sábado y el segundo, el domingo. Pero antes de que ambos barcos de Brittany Ferries soltaran amarras y pusieran rumbo a Porstmouth desde Santander durante el fin de semana, la Policía frustró casi cuarenta intentos de embarcar sin pasar por taquilla. En concreto, se identificó a 37 personas que trataban de completar la travesía como polizones y se practicaron quince detenciones «por infracciones contra la Ley de extranjería». En la mayoría de los casos, ciudadanos albaneses. Casi cuarenta en sólo dos días que engrosan una lista llamativa. Para hacerse una idea, a mediados de septiembre los agentes (de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Portuaria) habían abortado ya 321 intentos a cargo de inmigrantes. «Pero lo de este fin de semana ha sido una barbaridad. Es una situación grave y muy preocupante. Y la velocidad a la que empeora nos obliga a tomar decisiones. Medidas que van más allá de lo que yo pensaba», admite Jaime González, presidente de la Autoridad Portuaria de Santander.

El asunto no es nuevo. De hecho, en 2014 las cifras se dispararon y los agentes llegaron a anotar ochocientas retenciones. Desde entonces, la labor conjunta de Autoridad Portuaria junto a los efectivos de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Autoridad Portuaria rebajó el impacto. El problema es que todas las partes admiten ahora que hay un repunte y, sobre todo, que existen serias sospechas de que el goteo vaya a más. Miran de reojo a Bilbao y a las 1.885 intercepciones que han hecho allí hasta mediados de septiembre. Y ven que se han puesto muy serios con el asunto. Ya han empezado las obras para levantar un muro de hormigón de cuatro metros de altura que blinde el aparcamiento donde los remolques esperan para embarcar y por el que se cuela la mayoría de los inmigrantes. Todo, con la intención de frenar una práctica que se ha incrementado en un 406% respecto al año pasado y que dio lugar, incluso, a la aparición de pequeños asentamientos. Campamentos de espera -uno, en Zierbena, fue desalojado por los albaneses a finales del mes pasado-. Los más de ocho kilómetros de valla perimetral con los que cuentan (aquí son dos escasos) y la presencia del monte Serantes pegado al superpuerto (desde allí vigilan los movimientos de los agentes) son dificultades añadidas para su labor de contención.

«El intrusismo ilegal con destino al Reino Unido está repartido en cantidades muy desiguales entre Bilbao y Santander. Allí, que eran muchos más, estaban más organizados y se formaron hasta esos campamentos. Aquí, lo intentaban de forma más puntual -los fines de semana no hay ferri desde la comunidad vecina y es más frecuente verles en Santander-, bien saltando la valla o bien subiéndose en los semiremolques. Si algo evidencia lo de estos días es que hay un agravamiento del problema. Sobre todo, porque los albaneses que lo intentan son cada vez más y porque empiezan a estar más organizados. En este sentido, la expectativa de que se incrementen los intentos es directamente proporcional al grado de dificultad que encuentren en otros sitios», explica Jaime González. Conclusión: que temen que si se lo ponen muy difícil en Bilbao, cada vez vengan más a Cantabria.

«Lo de este fin de semana es una barbaridad. Si algo evidencia es que hay un agravamiento del problema»// «¿Un muro? No veo algo así por la propia integración de la Estación Marítima en la ciudad y porque aquí hay otras soluciones» Jaime González Presidente Autoridad Portuaria

Posibles medidas

El responsable del Puerto habla de «diagnosticar la velocidad a la que se multiplica el problema» y, obviamente, de tomar «medidas» para hacerle frente. Siempre -aclara- conjuntamente con las Fuerzas de Seguridad del Estado y con la Policía Portuaria. González se pone serio al hablar de unas «decisiones» que pueden ir más allá de lo «que hubiera pensado hace tiempo al hablar de esto». Así, explica que están valorando un estudio para localizar «los puntos débiles de acceso por las vallas» (ya cuentan con un sistema de vigilancia que detecta los saltos). «Y ver cómo podemos instalar un sistema de detección en los remolques». Es uno de los grandes problemas. Los inmigrantes se suben en los camiones en las gasolineras o en los puntos de parada habitual de los transportistas antes de llegar al puerto y de enfrentarse a las zonas más vigiladas (Reinosa, Gornazo, Nueva Montaña...). Se valora colocar un «puente térmico», que permita detectar a las personas que pudieran esconderse entre la carga o en 'las tripas' de los vehículos. «Son aspectos que estamos valorando, pero no está decidido».

En detalle

321
intentos abortó la Policía hasta mediados del pasado mes de septiembre.
110
de esos intentos de paso correspondieron a menores de edad.
Casi todos albaneses
En el 95% de los casos los inmigrantes proceden de ese país, aunque también ha habido intentos de ciudadanos iraquíes o afganos.
Repeticiones
Al tratarse de una falta administrativa , es muy habitual que las mismas personas protagonicen varios intentos de colarse.
Van y vienen
La Policía no tiene detectada una bolsa estable de albaneses en la ciudad. Suelen alojarse en pensiones u hostales cercanos al Puerto y es frecuente verles por los alrededores de la valla perimetral.

Eso se sumaría a las cámaras de vigilancia, los detectores de movimiento o el recrecido de vallas que ya se han puesto en marcha en los últimos meses. Y al aumento de la vigilancia por parte de unos y otros. González descarta, en todo caso, una medida tan drástica como la que han tomado en Bilbao. El muro. «No veo algo así como tal -aclara- por la propia integración de la Estación Marítima en la ciudad y porque creo que aquí podemos aplicar otras soluciones». No hay que olvidar -y él se ocupa de recordarlo- que el acceso al ferri en Santander, a diferencia de lo que ocurre en Vizcaya, está «en pleno centro de la ciudad». «Y ya es muy visible cuando estas personas rondan la valla para intentarlo. Es una presencia ya casi continua en pleno casco urbano».

Cinco devueltos

Con todo, el presidente de la Autoridad Portuaria recuerda que se trata de «un problema grave especialmente para Brittany Ferries». «Y nosotros estamos, precisamente, para evitarle cualquier problema a Brittany Ferries y que pueda llegar a cuestionarse, que no es el caso, su situación aquí». En este sentido, hay que recordar que la devolución de cada polizón que es localizado ya en Inglaterra y enviado de regreso a España supone un coste de unos 7.400 euros. Las autoridades británicas le pasan esa factura con los gastos a la compañía.

Sólo hay que echar cuentas. Hasta mediados de septiembre, diez inmigrantes fueron interceptados ya en suelo inglés. Esa cifra también se ha disparado este fin de semana. Según ha podido saber este periódico, a las dependencias de Extranjería han llegado estos últimos días hasta cinco personas después de hacer el viaje de vuelta tras ser interceptadas. Salieron de Bilbao la semana pasada y entre el sábado y el domingo les enviaron de regreso a Santander.

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