El principal imputado por la agresión de Liendo echa la culpa a los menores

Un vecino muestra dónde ocurrió la agresión.
Un vecino muestra dónde ocurrió la agresión. / Javier Cotera
Liendo

La juez de Laredo sin embargo considera que los chicos, ambos de 17 años, son meros testigos del ataque por lo que no están sometidos a investigación

CONSUELO DE LA PEÑA SANTANDER.

Iván se presentó ante la juez de Laredo Cristina Pomposo como un buen chico. Consumidor habitual de alcohol durante los fines de semana, como tantos otros jóvenes, pero trabajador y formal. Durante el verano se saca un dinerillo «recogiendo arándanos» y el resto del año estudia en casa para sacar la ESO. Oyéndole, nadie diría que en la madrugada del pasado día 15 de agosto pudo propinar a un joven madrileño en la verbena de Liendo, como sospecha la juez.

Horas después de la agresión Iván S. R. F., de 21 años, fue detenido y al día siguiente pasó a disposición judicial. A la juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 de la villa pejina, que investiga el caso, le dijo que fueron dos menores, inicialmente en el punto de mira de la Guardia Civil, quienes atacaron a la víctima, no él. Pero la juez, a falta de practicar más pruebas y escuchar a nuevos testigos, no le ha creído. Le dejó en libertad, pero con cautelas. Iván tendrá que comparecer ante la autoridad judicial los días 1 y 15 de cada mes.

Además, la juez considera que los menores delatados por el principal implicado no participaron en el salvaje ataque y les ha tomado declaración como testigos, según fuentes de la Fiscalía. Los chavales, de 17 años, vecinos de Ampuero y Laredo, han negado «rotundamente» su intervención en la reyerta. De acuerdo con su declaración, a la que ha tenido acceso este periódico, estuvieron «a 15 metros de la pelea pero no llegaron a participar».

La magistrada ha encausado también a un amigo de Iván que le acompañaba esa madrugada. Se trata de Diego B. S. que, aunque no llegó a ser detenido, fue citado a declarar como investigado (antes imputado), aunque el joven selló su boca y se negó a responder a las preguntas que le formularon en el juzgado.

Iván, sin embargo, se explayó y ha dado a la juez su versión sobre lo ocurrido en la madrugada del pasado 15 de agosto, durante la verbena previa a la fiesta patronal de Liendo, una narración que nada tiene que ver con la ofrecida por un amigo de la víctima, que presenció el acto violento.

El principal imputado aseguró que estaba solo en la plaza de Liendo y fueron hacía él dos chicos a los que no conocía (Juan, la víctima, y Álvaro, su amigo) con la intención de pegarle. Entonces avisó a Diego, su compañero, que se encontraba a pocos metros, momento en que Juan le dio un puñetazo en el cuello. En su descargo declaró que se limitó a defenderse y por eso le lanzó una patada, «pero no le alcancé», y después le dio «un puñetazo en la barbilla» que no llegó a derribar al chico. En este punto del relato inculpa a los dos menores que, según su declaración, entraron en escena en ese momento. Fueron ellos, amigos suyos (una relación de amistad que niegan los aludidos), quienes se abalanzaron sobre Juan, le tiraron al suelo y le golpearon de manera brutal. Mientras, su compañero Diego se medía con Álvaro.

Iván negó que tuviera en la mano una botella de cerveza -el medio utilizado para noquear a la víctima junto a una tremenda patada - e insistió en negar que provocara al herido y a su amigo. No obstante, reconoció que había bebido «dos botellas de ron Negrita» y que es un consumidor habitual de alcohol los fines de semana. Su abogado, Antonio Piñal, ha solicitado una prueba analítica para determinar si además de ron había consumido alguna sustancia estupefaciente.

La declaración de Iván no sólo tiene un claro perfil exculpatorio. Sabedor de sus antecedentes policiales, el joven se esforzó en rehabilitar su imagen de chico conflictivo. Dijo a la magistrada que recoge arándanos en verano y que durante el resto del año estudia en casa (vive con sus padres) para aprobar la Enseñanza Secundaria Obligatoria.

Pero Álvaro, el compañero de la víctima y testigo de la paliza, echó abajo la declaración del encausado. Este reveló a la juez que se encontraba en la verbena con su amigo Juan, de 20 años y de vacaciones en Liendo, y ya de madrugada, cuando ambos estaban sentados en un banco, «pasó un chico a su lado (por Iván) que agarró a Juan por el hombro, y en actitud provocadora y desafiante, dijo: ¡darme la mano!». Según su testimonio, el imputado «estuvo un rato obcecado» en que les diera la mano «que voy de buenas», por lo que ambos chicos se la dieron para evitar problemas y aquel se marchó. Pero, «no habían pasado ni tres minutos, cuando volvió con otro que tenía un botellín de cerveza en la mano y un grupo de chicos».

El testigo explicó a la juez que este último, que por la identificación podía tratarse de Diego B. S., estaba «agresivo»y les dijo que si querían pegarse. Álvaro le respondió que dejara la cerveza, momento en que Diego posó el botellín en el suelo y le golpeó. Además sostiene que recibió otra andanada por detrás de una persona que no pudo identificar. Tras zafarse, Álvaro echó a correr «seguido de cuatro chicos» y cuando pensó que «había terminado todo fue a buscar a Juan», al que halló en el suelo en medio de un charco de sangre.

El resto es conocido. La víctima fue trasladado en ambulancia al Hospital Valdecilla, donde ha permanecido en la Unidad de Cuidados Intensivos con pronóstico «grave». Este lunes subió a planta y evoluciona favorablemente aunque dentro de la gravedad a la espera de ser intervenido quirúrgicamente el jueves. Fuentes del Servicio Cántabro de Salud (SCS) han indicado este martes que si todo va según lo previsto el chico, de 20 años, será operado en un par de días, intervención que estaba ya contemplada, y que deriva de las graves lesiones que sufrió en la paliza que recibió. Dado su estado todavía no se ha personado en el procedimiento judicial.

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