El Puerto extingue dos concesiones activas para salvaguardar su tráfico estratégico de vehículos

Cantabriasil y Cadevesa han perdido sus concesiones en el Espigón Central de Raos./Miguel de las Cuevas
Cantabriasil y Cadevesa han perdido sus concesiones en el Espigón Central de Raos. / Miguel de las Cuevas

La entidad rescata los espacios empleados en el Espigón Central de Raos por Cantabriasil y Cadevesa ante la necesidad de suelo

JESÚS LASTRA SANTANDER.

La Autoridad Portuaria de Santander (APS) ha acordado el rescate de dos concesiones activas actualmente y que expiraban en diciembre de 2020 para blindar su tráfico de vehículos en el futuro. En concreto, el Consejo de la entidad que dirige Jaime González dio luz verde el 22 de febrero a dar por terminadas las autorizaciones asignadas conjuntamente en 1991 a Cargas y Descargas Velasco SA (Cadevesa) y Cantábrica de Silos SA (Cantabriasil) para la instalación de un cargadero de graneles y materiales pulvurulentos en una parcela de 583 metros cuadrados y una superficie de agua de 2.586 m2, así como para la ocupación de una nave de almacenamiento de mercancías levantada sobre un espacio de 3.000 m2, permiso este último otorgado en 2016. El espacio donde se asientan las concesiones es el Espigón Central de Raos, en la zona adyacente a la terminal pública de vehículos.

Es precisamente este emplazamiento el que llevó en diciembre al Puerto a notificar a ambas compañías su decisión de dar por concluido el contrato al colisionar con el pujante tránsito de automóviles que alberga la rada santanderina.

Según explican desde la propia APS, «con esta actuación se pretende mejorar en la ordenación de terminales del Puerto, en este caso en la terminal de automóviles». Entre los motivos para el rescate, emerge que la instalación que se da por extinta está dedicada al tráfico de graneles sólidos, principalmente sepiolita, «bastante pulverulento y poco compatible con un tráfico limpio y de alto valor, como es el tráfico de automóviles».

La obra de Raos 9 y la ampliación de Santander Coated han rebajado el área para automóviles

La entidad que dirige González ha admitido que son frecuentes las paralizaciones en las operaciones en el cargadero en cuestión, debidas a afecciones a terceros. Estas suspensiones están originando inconvenientes, tanto al tráfico de automóviles, que pueden verse afectados por la contaminación, como al flujo de las mercancías que se mueven por el cargadero de graneles y materiales pulverulentos, que sufren numerosas interrupciones, lo que afecta en gran medida a la satisfacción de los dos tipos de clientes.

No solo eso. El Puerto recuerda que los tiempos han cambiado. «Hay que destacar que el otorgamiento de la concesión, en el Espigón Central de Raos, para la instalación de un cargadero de graneles y materiales pulverulentos se produjo en 1991, cuando apenas se movían vehículos en el Puerto de Santander, y los que se movían, lo hacían en el Espigón Norte. Si actualmente se pretendiese otorgar una concesión para ese fin, nunca se haría en el Espigón Central, ya que la ordenación de cualquier instalación portuaria implica agrupar tráficos de las mismas características y no hay tráficos más opuestos que la sepiolita que se mueve en dicho cargadero y los automóviles y otros tráficos RoRo que se mueven en el resto del Espigón Central de Raos».

Necesidad de más espacio

El rescate igualmente obedece a la necesidad de adaptarse a la realidad que viven actualmente las dársenas santanderinas. En concreto, el incremento en el tráfico de vehículos implica la necesidad «cuasi inmediata» de disponer de nuevos espacios para la ordenación de la terminal ante el riesgo de tener que rechazar este tipo de mercancías por insuficiencia de superficie. En un negocio tan intensivo en empleo de suelo como éste, el no disponer de capacidad originará que «tanto las fábricas como las navieras busquen puertos alternativos que sí les ofrezcan suficiente superficie».

La sepiolita interrumpe el negocio de vehículos y la falta de suelo favorecía a puertos limítrofes

Al cierre de 2017, Santander contaba con 581.688 m2 para su negocio de vehículos repartidos en 192.851 para el área de exportación; 83.290 para la zona de importación; y otros 305.547 para el entorno de la inspección antes del envío. Sin embargo, dos factores han reducido la extensión: las obras del Muelle Raos 9 (50.000 m2) y la concesión a Santander Coated Solutions para su ampliación (60.000).

Por ello, disponer de los espacios que ocupaban Cadevesa y Cantabriasil en el Espigón Central «permitirá incrementar la superficie destinada a terminales de vehículos; evitar posibles episodios de afección a los automóviles por la carga de mercancías pulvurulentas; y estudiar en un futuro un incremento de longitud del atraque denominado Raos 8 Este, algo que puede ser muy interesante y alineado con el tamaño creciente de los buques».

Cantabria es la «salida lógica» de la producción de las factorías de Renault de Valladolid y Palencia (21,32% de la producción nacional), lo que sitúa al Puerto como «el último eslabón en la cadena de producción» de ambas factorías. Volkswagen Navarra, con más del 10% de la fabricación española, también utiliza preferentemente la capital autonómica para sus exportaciones.

En caso de no haberse acordado este rescate, «no se contaría con capacidad de almacenamiento suficiente en la terminal, lo que podría determinar el traslado de los vehículos a otros puertos, con mayores costes, no solo económicos, también medioambientales y de seguridad», coligió la APS.

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