¿Quién tiene razón, Revilla o De la Serna?

¿Quién tiene razón, Revilla o De la Serna?

El Ministerio tiene nueve actuaciones con palas y obreros, aunque sólo tres de ellas son de calado, mientras que el principal esfuerzo inversor está en fase administrativa

C. DE LA PEÑA SANTANDER.

«Licitar no es gastar y el ministro lo sabe». Es la frase que enarbola el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, para rebajar el triunfalismo inversor que exhibe el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en sus asiduas visitas a la región. El ministro muestra el Boletín Oficial del Estado, el lugar donde se publican los anuncios que marcan el inicio de la tramitación de una obra, para sacar pecho y, a la vez, los colores al líder regionalista, mientras que el jefe del Ejecutivo le acusa sin rubor de vender humo, porque «pasarán años» hasta que la inversión anunciada en las páginas del BOE se traduzca en riqueza y empleo para los cántabros.

Para dirimir esta pelea de gallos y que cada uno saque sus propias conclusiones hay que ir a los datos. En estos momentos, Fomento tiene palas y obreros en nueve obras en Cantabria, que suponen una inversión total de 85,9 millones de euros, mientras que las obras en licitación, es decir, aquellas que se encuentran en fase administrativa previa a la adjudicación y comienzo de la ejecución, son cinco y suman una inversión de 246,72 millones. «Esto son cifras, no una opinión», presume De la Serna, que accedió al cargo el 4 de noviembre de 2016.

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Pero también es verdad que la licitación de estas obras es compleja por la cantidad de trámites que llevan aparejados, de manera que el comienzo de su ejecución y el gasto efectivo de la misma puede demorarse meses en algunos casos, por mucho que Fomento meta el acelerador.

Obras iniciadas

Para el ciudadano de a pie la dimensión de la inversión pública se mide en obreros y máquinas trabajando, y si nos guiamos por este parámetro la presencia de Fomento en Cantabria no arroja grandes números. La mayor parte de las obras que mantiene en ejecución son menores, a excepción de la actuación en el Desfiladero de la Hermida para rectificar curvas y la solución para evitar las caídas de piedra y roca (10,2 millones); la renovación de la línea férrea entre Torrelavega y Santander (49,3 millones) y la construcción del muelle Raos 9 (17 millones), cuya ejecución se ha reanudado el pasado mes de noviembre después de tres meses parada.

En diciembre ha comenzado también la construcción de una glorieta en Santa Cruz de Bezana (114.000 euros), y en noviembre se iniciaron las obras en la estación de Renedo para la mejora de la accesibilidad de los usuarios (1,2 millones), que se prolongarán durante 8 o 9 meses. Además, Fomento está trabajando en la actualidad en la vía férrea entre Orejo y Liérganes, perteneciente a Cercanías de Cantabria. Su presupuesto es de 6,11 millones y está previsto que los trabajos concluyan en el segundo trimestre del próximo año.

La principal obra en ejecución del ministerio de Íñigo de la Serna es el muelle Raos 9. Presupuestada en 17 millones de euros, los trabajos se reanudaron el pasado mes de noviembre después de llevar tres meses paralizadas por las discrepancias entre la empresa adjudicataria (FCC) y la Autoridad Portuaria. En el aeropuerto ha iniciado dos obras menores: la adecuación del área de control de accesos, en la que gastará 183.680 euros, y la construcción de un edificio auxiliar adjudicada en 68.240 euros. Fomento participa también en la rehabilitación integral de la iglesia del Seminario Mayor de la Universidad de Comillas, que está finalizando y a la que aporta 1,76 millones de un total de 3,5.

En este apartado hay que tener en cuenta, además, las obras que el Ministerio realiza en la A-73, en el tramo que une Burgos-Santander. En la actualidad está en construcción el tramo entre Pedrosa-Báscones, doce kilómetros que tendrán un coste de 38 millones de euros.

En licitación

A De la Serna le gusta presumir del BOE, que es como la 'biblia' de su Ministerio, el librito que encierra las verdades de su departamento: las obras licitadas. El mayor esfuerzo inversor se centra en carreteras, donde este año se han licitado contratos por 215 millones. El más importante se publicó en el BOE el pasado mes de octubre. Se trata del ramal Sierrapando-Barreda, presupuestado en 165 millones. Además, el pasado 1 de diciembre se licitó el tramo de acceso directo al puerto de Santander (A-67), con un presupuesto de 31 millones, y en junio un contrato de conservación integral de varios tramos de la A-8, N-634 y N-629 por 18,5 millones.

En ferrocarriles, Fomento tiene grandes planes y, en consecuencia, grandes inversiones (habla de 1.658 millones en el Corredor ferroviario Palencia-Santander). Hace unos días, De la Serna presentó en Santander el Plan de Cercanías, que prevé una inversión de 530 millones hasta 2022. Pero, de momento, son compromisos, porque en la actualidad solo hay obras licitadas por 29 millones dentro del proyecto de duplicación de la vía entre Torrelavega y Santander, que prevé una inversión de 145 millones.

En puertos, ha licitado la obra de pavimentación de varias parcelas en los antiguos terrenos de Campsa por importe de 3 millones, cuya adjudicación se prevé para finales de este mismo mes.

¿Qué significa una obra licitada?

Una obra licitada es aquella que la Administración saca a concurso público para que las empresas interesadas presenten su propuesta de acuerdo con los pliegos de prescripciones técnicas y administrativas. La licitación tiene varias fases. El inicio se produce cuando se publica el anuncio en el Boletín Oficial del Estado. Una vez se licita un contrato, se abre un periodo de presentación de ofertas y, cuando se cierra el plazo, se abren las ofertas técnicas y económicas de las empresas que se han presentado. La mesa de contratación hace la propuesta de adjudicación y también se resuelven las bajas temerarias, si existieran, y otros trámites previos a la adjudicación. El siguiente paso es la adjudicación, formalización del contrato y comienzo de las obras. La licitación es, por tanto, el último paso de una tramitación administrativa que requiere de varias fases previas, como el estudio informativo y el proyecto.

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