Un repunte de virus respiratorios vuelve a atascar Urgencias «en un abril atípico»

Un repunte de virus respiratorios vuelve a atascar Urgencias «en un abril atípico»
Andrés Fernández

Valdecilla registra desde comienzos de mes «una afluencia mayor de lo habitual en esta época», con picos de hasta 400 pacientes al día y esperas de más de seis horas

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Las colas han vuelto al servicio de Urgencias de Valdecilla. Cuando parecía que estaba superada la época de mayor presión asistencial -la que viene cada invierno cargada de virus respiratorios y que culmina con la epidemia de gripe-, un nuevo repunte de infecciones está llenando los pasillos y salas de espera del hospital santanderino. «No sabría decir muy bien por qué, imagino que tenga que ver con el hecho de que ha habido choques de tiempo bueno y de humedad, pero lo cierto es que sí que estamos notando una afluencia de gente por encima de lo habitual», explica Samuel Gómez, jefe de Urgencias de Valdecilla. «Tradicionalmente el mes de abril no suele ser de alta demanda» -añade-, sino que el arranque de la primavera se asocia más con cierto respiro en la asistencia de urgencia tras un comienzo de año que siempre es intenso. «Pero curiosamente esta vez está siendo bastante movido, un abril algo atípico», con picos de hasta 400 pacientes al día, como se alcanzó el pasado lunes.

Las últimas semanas han estado dominadas por una climatología de contrastes, alternando días de sur y sol, con visos de ambiente veraniego -Cantabria marcó el día 6 la máxima de 27 grados, que descendió de golpe 12 al día siguiente-, con el retorno repentino de precipitaciones y un bajón de temperaturas (sin pasar de 11 grados en toda Cantabria), con nieve incluida. Y en medio, un rebrote de cuadros catarrales e infecciones respiratorias que en personas de edad avanzada y con enfermedades crónicas supone el punto de partida de descompensaciones que acaban precisando atención hospitalaria.

«Entre semana estamos rondando los 350-400 pacientes al día, un volumen de casos que tiene mala gestión», apunta el responsable del servicio. Más aún, apostilla, «cuando esa acumulación de urgencias se concentra entre las doce del mediodía y las ocho de la tarde, justamente una franja horaria en la que nos llegan los resultados de pruebas solicitadas, tenemos que tramitar los ingresos y, a la vez, atender la demanda que entra por la puerta».

Hospitalizados: El aumento de urgencias conlleva un incremento de ingresos, la mayoría de pacientes frágiles

La explicación:«Imagino que tenga que ver con el hecho de que ha habido choques de tiempo bueno y de humedad»

En vista de este repunte de la actividad, el servicio ha tenido que «reabrir puntualmente» una de sus áreas de boxes de reserva (C), lo que «nos ha permitido incrementar un 25% los puestos de asistencia», señala Gómez. «El número de urgencias que estamos recibiendo es algo menor los fines de semana. Por ejemplo, tuvimos 321 el domingo 1 de abril, 306 el sábado 7 y 320 el día 8».

Pese al trasiego actual, que ha generado esperas de más de seis horas, con el consiguiente malestar entre los afectados, la situación no ha llegado al extremo de los atascos del invierno, en plena crisis por la epidemia gripal. «Entonces sí que tuvimos días muy difíciles, llegando incluso a los 450 pacientes en un día», un centenar por encima de la cifra media. Para hacer frente a aquella demanda y descongestionar el servicio, «se habilitaron las dos áreas de boxes de refuerzo. Una (D) la cerramos el 30 de enero y la otra (C) la mantuvimos abierta hasta el 15 de febrero, y es ésta última la que se ha reabierto en las últimas semanas de forma puntual para aumentar el margen de maniobra».

Malestar en la espera

Gómez reconoce que «la gente que tiene que esperar mucho no lo lleva bien, una reacción que es común a todos los servicios de Urgencias». Por eso, entre quienes aguardan su turno nunca faltan las quejas y las críticas hacia el funcionamiento del servicio y la asistencia de la sanidad pública. Hasta el punto de que en determinados momentos se afrontan momentos de tensión que «distorsionan aún más el ambiente», como el ocurrido este miércoles, cuando el personal de Urgencias tuvo que llamar a la Policía para poner orden ante el problema suscitado por el «empeño de una familia de introducir a un menor como acompañante, cuando está prohibido».

«Un 30% de los pacientes no tendría que venir a Urgencias, y son éstos los que más demora sufren»

La mayoría de las urgencias se concentran de doce del mediodía a ocho de la tarde

El jefe de Urgencias recuerda que el orden de paso, y por tanto el tiempo de espera, va en función del nivel de gravedad de los pacientes, una valoración que se realiza en la consulta de triaje, nada más llegar. «Los casos clasificados como nivel 1, que son los críticos, lógicamente no tienen ninguna demora, y los del nivel 2, que son los graves, no esperan ni media hora». Sin embargo, quienes son incluidos en los grupos 3, 4 y 5 «sí admiten demora. Es más, los del nivel 5, que son los que más van a tener que esperar, son aquellos que no tendrían ni que venir a Urgencias, y representan cerca de un 30% de los pacientes que recibimos». En paralelo, el aumento de las urgencias está generando también «un incremento de los ingresos, sobre manera del 8 al 10 de abril. La mayoría son pacientes mayores, la población más frágil, con pluripatologías, que son propensos a sufrir recaídas».

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