Revilla: «El final del concierto fue lamentable»

El presidente cántabro critica la actitud de Enrique Iglesias en Santander, aunque destaca la «repercusión internacional» y el «impacto turístico» que ha generado el espectáculo

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

«El final del concierto fue lamentable, dejó mucho que desear», consideró ayer Miguel Ángel Revilla sobre el espectáculo que ofreció el sábado Enrique Iglesias en Santander ante 25.000 espectadores, la cita estrella de la programación del Año Jubilar Lebaniego que terminó entre pitidos y reproches del público, que se convirtieron a continuación en una oleada de críticas públicas en las redes sociales.

Contundente, sin medias tintas, sin paños calientes, el presidente de Cantabria fue bastante más crítico de lo que había sido un día antes el consejero de Turismo, Francisco Martín, y arremetió contra la 'espantada' que dio el artista en los Campos de Sport de El Sardinero sin haber llegado a la hora y media de concierto. Un súbito final, sin despedida y ni un solo bis, que enfadó a los presentes, que hasta entonces habían disfrutado mayoritariamente de la cita pese a la escasa voz que había demostrado la estrella española residente en Miami.

«Como cantante hay una cosa sagrada, y es ser un poco generoso con tu público, hay que despedirse de otra manera», aseguró Revilla, que comparó la actitud de Iglesias con la que demostró Bruce Springsteen en octubre de 2006 en el Palacio de Deportes en lo que fue el concierto estrella del anterior Año Jubilar Lebaniego. «Springsteen estuvo dos horas y media encima del escenario y luego otra hora de bises. Hay dos maneras de entender el trato con el público...», dejó caer el presidente regional a los medios de comunicación durante su presencia en la UIMP. «Interpretar 10-12 canciones me parece muy poco e irse como se fue, sin decir adiós... Es lógico el cabreo de la gente. Enrique Iglesias tendrá que meditar si quiere seguir protagonizando actuaciones de este tipo dejando mal sabor de boca a sus fans», valoró Revilla, que acudió al concierto para recibir y saludar a algunos de los asistentes, dado que buena parte procedían de fuera de la región, y que asistió posteriormente al mismo.

Después de advertir que «ésta no es mi música» y que él es más de «rancheras y boleros», el máximo responsable del Ejecutivo regional cargó también contra la voz de Enrique Iglesias o, mejor dicho, contra la ausencia de la misma. «Veo que de voz no anda muy sobrado. Está claro que no es un tenor, aunque hay algunos que también la han pifiado en la Scala de Milán», indicó para a continuación reseñar que fue un «espectáculo de luces y de músicos», en el que el público «participó» y «saltó», más allá de la polémica final. En cualquier caso, señaló que la actuación de Iglesias sobre el escenario «no es algo que dependa de los organizadores».

«Lleno en toda Cantabria»

Al margen de las protestas y de que el concierto «no haya gustado a una parte importante de los asistentes», Revilla opinó que el concierto ha sido «sobradamente noticia», lo que ha conducido a que Cantabria también lo sea. «Aquí lo que se trata es que el Año Jubilar Lebaniego genere expectación, que se conozca que existe una región que se llama Cantabria que celebra una efeméride como ésta». Y eso que el propio cantante no hizo ninguna mención al Año Jubilar durante el directo ni portó la pulsera del mismo que horas antes le había entregado la directora general de Turismo, Eva Bartolomé.

El presidente cántabro añadió que nadie puede dudar de que el concierto «ha sido un éxito de gente», como quedó demostrado que «en apenas 24 horas se vendieron 25.000 entradas». El 60% de los asistentes procedían de distintos puntos de España y del mundo, con el consiguiente «impacto» para el turismo, provocando, según destaca Revilla, «un lleno en toda Cantabria», y haciendo que algunos visitantes «se hayan acercado a la comunidad por primera vez y hayan podido descubrir las cosas maravillosas que hay y disfrutar de su gastronomía».

Imago, la productora del concierto, calculó la semana pasada en trece millones de euros el impacto económico del espectáculo sólo para Santander. Una «estimación inicial» que concretará en los próximos días a través de «un estudio pormenorizado» ya con las cifras definitivas.

Explicaciones de los gastos

El mismo domingo, horas después del concierto, Izquierda Unida reclamó conocer al Gobierno regional cuánto había costado a los cántabros una actuación que, a su juicio, representa «una estafa, un fiasco y una humillación que ha puesto a Cantabria en el mapa del ridículo». Una reivindicación a la que ayer se unió el diputado de Podemos José Ramón Blanco, que solicitó en el Parlamento de Cantabria «todos los ingresos y gastos detallados hasta la fecha de las cuentas del Año Jubilar Lebaniego». Un gasto cuyo interés público ha cuestionado el consejero de Turismo, Francisco Martín. El propio Blanco explicó que si no se le facilita esa información «en 21 días», Martín se vería obligado a comparecer en el Parlamento.

Miguel Ángel Revilla sí que se refirió ayer al coste del concierto de Iglesias, el único que ha protagonizado en España y Europa este año. «¿Cómo va a ser una estafa para los cántabros si no hemos puesto ni un euro del presupuesto regional y ha tenido una repercusión increíble?», cuestionó airado. El presidente insistió en que la presencia del autor de grandes éxitos como 'Bailando', 'Súbeme la radio' o 'Duele el corazón' en Santander «no ha estado financiada» por el Gobierno, sino por las diferentes empresas patrocinadoras que se sumaron a la causa.

La organización ha sido responsabilidad de la productora Imago, que aseguró que el coste del concierto de Enrique Iglesias es «confidencial», tal y como aparece recogido en el contrato firmado con el artista. Fuentes de la promotora indicaron, en la misma línea que el Ejecutivo regional, que es un espectáculo «de organización privada» en el que llevan trabajando un año y que el Año Jubilar ha sido «un patrocinador más, no un organizador directo» como sí ocurrió por ejemplo en el directo de Jean-Michel Jarre en los exteriores del monasterio de Santo Toribio de Liébana el pasado mes de abril.

Ninguna reclamación oficial

Mientras tanto, más de dos mil personas (anoche ya eran 2.028) han solicitado a través de la plataforma de peticiones change.org la devolución del importe de las entradas del concierto de Enrique Iglesias en Santander por la «lamentable actuación» del cantante. Según argumenta la petición, «ni cantó, ni bailó, ni se veía el concierto en las pantallas, no se presentó, ni se despidió...».

Las quejas, sin embargo, no se han convertido en reclamaciones oficiales ya que ninguno de los presentes lo hizo a través de las hojas que la organización dispuso tanto en las barras como en las taquillas.

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