Revilla: «No nos van a humillar, somos pocos pero somos gente de honor»

Revilla y Gorostiaga han izado la bandera de Cantabria. / Luis Palomeque

El presidente del Gobierno lanza una dura crítica al Estado durante el Día de las Instituciones

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

Ante la Casa de Juntas que dio origen al germen de lo que hoy es Cantabria en 1778, Miguel Ángel Revilla ha asegurado esta tarde en el Día de las Instituciones que «sin raices no somos nada». El presidente de Cantabria ha tirado de historia para reivindicar la autonomía de la región y ha llegado a amenazar incluso «con resucitar si intentan quitarnos el nombre». Una reivindicativa intervención en la que no ha duda en criticar a Mariano Rajoy al asegurar que «el Gobierno de España no quiere nada a Cantabria» y le ha acusado de «incumplir los compromisos con esta tierra».

Revilla ha avisado al Estado de que «no nos van a humillar», porque esta es una «tierra leal». El jefe del Ejecutivo ha insistido en reclamar «que paguen lo que nos deben» porque «ésta no es una tierra morosa». Una vez más, ha vuelto a resaltar que «somos una tierra leal» y que los presupuestos «se han repartido como una tómbola, como si fuera un mercado persa». «Este Gobierno no quiere a Cantabria», ha aspotillado Revilla despertando los aplausos de muchos de los asistentes.

Ante la presencia de Samuel Ruiz, delegado del Gobierno de España en Cantabria, Revilla le ha afeado que «Rajoy ni coge el teléfono ni me contesta a las cartas». «España quiere a Cantabria, los españoles seguro, pero el Gobierno nada», ha recalcado.

Revilla ha tirado de sus clásicos -Catón, Beato de Liébana y el origen lebaniego de Don Pelayo- para hacer una reivindación de la «historia de esta tierra». El líder regionalista trambién ha pedido «más unión que nunca, porque estamos dejando atrás gente que trabaja pero que son pobres de solemnidad».

Unidad de España

La presidenta del Parlamento de Cantabria, Dolores Gorostiaga, ha asegurado en una defensa por las instituciones que «el radicalismo es mal compañero en tiempos de incertidumbre». En una intervención dura, en defensa de la unidad y la integración de España, ha expresado que «tanto en la sociedad como en la política nos encontramos muchas veces con poseedores de la verdad absoluta; con los defensores de la solución única y definitiva; con los que se sienten capaces de afrontar los retos más complejos con fórmulas mágicas que simplifican hasta el extremo».

Asimismo, Gorostiaga ha asegurado que «nos hacermos mejores como pueblo cuando somos capaces de defender lo nuestro pero, al tiempo, estamos dispuestos a compartirlo con otros pueblos, con otras personas, vengan de dónde vengan, con ideas políticas distintas a las nuestras, pero que necesitan nuestro apoyo».

En la misma línea, el delegado del Gobierno, Samuel Ruiz, ha hecho un discurso lleno de referencias a Cataluña, ha criticado «las pretensiones de quienes, de manera autoritaria, llegando incluso a silenciar a quienes no comparten sus afanes de independencia, quieren destruir las instituciones comunes, romper unas normas y saltarse la ley». Por ello, ha confiado en que «los delirios autoritarios y frentistas nunca podrán vencer a la serenidad y el equilibrio del Estado democrático».

Por su parte, el alcalde de Reocín, Pablo Diestro, ha pedido al Estado «hacer un sistema de financiación local más racional y sostenible». Como anfitrión, ha reivindicado que «hay que aprender de nuestros antepasados que dejaron sus diferencias a un lado por el bien común». «Nunca me cansaré de decirlo: la unión hace la fuerza», ha concluido.

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