Aniversario

De la 'sábana' a la alerta de móvil

La historia de El Diario, recogida en su extensa hemeroteca, llega hasta nuestros días, donde una redacción multimedia trabaja unida para las ediciones impresa y digital. /Celedonio Martínez
La historia de El Diario, recogida en su extensa hemeroteca, llega hasta nuestros días, donde una redacción multimedia trabaja unida para las ediciones impresa y digital. / Celedonio Martínez

El Diario Montañés cumple 115 años con 141.000 lectores diarios en su edición impresa

ÁLVARO SAN MIGUELSantander

España perdía sus últimas colonias bajo el reinado de un muchacho de 16 años cuando el primer ejemplar de El Diario Montañés pisó la calle. En aquella primera 'sábana' publicada el 1 de agosto de 1902 se contaba que el joven rey, Alfonso XIII, venía de visita a Santander. Entre aquel Diario de una sola hoja repartido de mano en mano por las calles de la ciudad y la cobertura en directo a través de nuestra web del derrumbe del número 57 de la calle del Sol han pasado 115 años, un millón de historias y toda una revolución tecnológica.

Esta aventura periodística empezó efectivamente con Alfonso XIII. Bueno, y con un triste suceso, el primero vinculado a la violencia machista que llegó a nuestras páginas. El Diario contaba en aquel primer número que un tipo había matado a su esposa en Carriazo (Ribamontán al Mar). Lamentablemente, estos crímenes son de las pocas cosas que no han cambiado desde entonces.

Desde 1902 han pasado por esta casa cientos de periodistas. Testigos y cronistas todos ellos de cada momento histórico en Cantabria (provincia de Santander hasta 1982), pero también de las pequeñas historias humanas que dan sentido a este oficio.

En estas páginas se ha escrito sobre la victoria de los republicanos en las elecciones municipales del 31. Se ha contado el golpe de Estado del Ejército y la posterior Guerra Civil. Se ha narrado la evolución del franquismo y el triunfo de la democracia tras una difícil Transición. El nacimiento de la Comunidad Autónoma de Cantabria. La crisis económica de 2007, que una década después todavía colea.

En 115 años se han contado miles de sucesos. Algunos tan dolorosos como el incendio del 41, que cambió para siempre Santander, el accidente del avión de Aviaco en el aeropuerto de Barajas, el choque del tren correo Madrid-Santander en Valladolid, la catástrofe de la mina de Reocín, los derrumbes del Hotel Bahía y el Hospital de Valdecilla, el atentado de ETA en La Albericia, a unos metros de nuestra sede de entonces, el incendio de Tetuán...

Pero también hemos disfrutado mucho con algunas historias como las de Gento, Ballesteros, Abascal o Beitia, que crecieron en estas páginas hasta convertirse en leyendas. Sin olvidar otra historia que disfrutamos aunque nos dé disgustos cada dos por tres: el Racing. El Diario contó su nacimiento, la oportunidad perdida en la temporada 30/31 de llevarse una Liga a las vitrinas, ascensos y descensos para todos los gustos, el periplo europeo, la caída a los infiernos... Todavía le acompañamos cada dos domingos por los campos de Segunda B.

En un segundo plano, por detrás del periodismo puro y duro, de los sucesos y las crónicas, otros muchos empleados de El Diario se dejaron la piel en los talleres para sacarlo cada día a la calle. En 1902, la confección del periódico era muy rudimentaria: las páginas se componían a mano, letra por letra, y se tiraban en dos máquinas Marinoni, un ingenio a medio camino entre la prensa manual de Gutenberg y la rotativa, que permitía la impresión por ambas caras. Los medios técnicos fueron evolucionando conforme El Diario Montañés mejoraba sus talleres con linotipias y rotoplanas más eficientes. La primera gran revolución tecnológica llegó en 1916 con las primeras fotografías. El siguiente salto tecnológico llegó cuando se decidió arrinconar la máquina de escribir.

La redacción se llenó de ordenadores que cambiaron de forma radical la manera de trabajar. Fueron esas 50 máquinas las que abrieron la senda hacia la edición digital de El Diario Montañés, lanzada en diciembre de 1998. Hace casi 20 años. Esa fue la chispa de la última revolución digital.

Dos ediciones

Desde entonces, las dos ediciones de El Diario, la impresa y la digital, se han ido acercando y mezclando hasta que hoy, juntas, trabajan de la mano para llevar la actualidad de Cantabria a nuestros lectores (141.000 en la edición impresa, según la última oleada del Estudio General de Medios, y 96.000 en la digital) en todos los formatos posibles.

El Diario impreso sigue llegando cada mañana, a primera hora, a todos los quioscos de Cantabria y a los felpudos de nuestros suscriptores. Mientras tanto, 'el digital' busca nuevas formas de encontrar a nuestros lectores: en el ordenador, en el móvil o en la 'tablet'. En febrero dimos un nuevo paso en nuestro compromiso con el periodismo y tomamos la decisión de cobrar por los contenidos digitales. Desde entonces, 1.631 lectores han decidido suscribirse a El Diario Montañés ON+ y pagar una cuota mensual de 4,95 euros al mes para tener acceso ilimitado a la web y a todos sus servicios y contenidos exclusivos para suscriptores.

115 años después de que los mozos repartieran el primer Diario en las esquinas, las noticias que consideramos más importantes llegan hoy al instante a los bolsillos de nuestros lectores a través de las alertas que enviamos a nuestra aplicación para iOS y Android, de los boletines de noticias o 'newsletters' que mandamos por la mañana y por la tarde a los correos electrónicos de los usuarios registrados y de las noticias que llegan a los muros de nuestros miles de seguidores en las principales redes sociales (80.278 en Facebook y 63.986 en Twitter).

Para todos ellos seguimos buscando nuevas formas de contar historias, de hacer interesante lo que es importante. En el último año hemos utilizado vídeos en 360 grados para contar el estreno del teleférico de Cabárceno y vídeos en Facebook Live para contar en directo la llegada de los medallistas olímpicos cántabros a Santander o el derrumbe del número 57 de la calle del Sol. Hemos hecho pequeños documentales para contar, entre otras cosas, los entresijos del Caso Ecomasa, y hemos usado gráficos interactivos y galerías de fotos para ayudar a nuestros lectores a estar mejor informados.

La última vuelta de tuerca tecnológica de este periódico, que seguirá buscando nuevas formas de contar historias, ha sido el lanzamiento a finales del mes de junio de una nueva web cuya principal característica es que se adapta de forma automática a cualquier dispositivo móvil para facilitar la lectura y aumentar la velocidad de navegación. Desde su lanzamiento, el número de lectores y de suscriptores digitales ha aumentado su ritmo de crecimiento, respaldando nuestra apuesta por mejorar la web.

En estos 115 años no hemos parado de avanzar. Hemos intentado aprender de cada uno de nuestros errores, hemos luchado y lo seguimos haciendo por adaptarnos a un mundo que cambia cada vez más deprisa, que exige más, mejor y antes. Sabemos que nuestros lectores están cada vez más informados y que la oferta tiende al infinito. Por eso seguimos trabajando, 115 años después, como si cada día fuera el primero. Cada mañana, cuando sale un nuevo número de El Diario Montañés (y ya vamos por el 38.713), empezamos de cero. Nuestros periodistas salen a la calle y comienzan a buscar las historias que importan, las que ayudan a entender el mundo en el que vivimos, las que sólo un periodista está preparado para contar. En el bolsillo se las dejaremos.

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