Sanidad prescinde del centro de llamadas para gestionar citas de Atención Primaria

Sanidad prescinde del centro de llamadas para gestionar citas de Atención Primaria
Javier Rosendo

Después de más de una década, deja de funcionar «porque es asumible con personal propio», según el gerente Pérez Gil, aunque el equipo de Informática denuncia que «ha llevado el caos a los mostradores»

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

«No hay manera de que me cojan el teléfono en el centro de salud, al final he acabado por ir personalmente a pedir cita». ¿Le resulta familiar la frase? En este caso, la firma una señora del entorno de la calle Vargas que, aunque sabe que tiene la opción de hacer el trámite por internet (una opción que se utiliza solo en el 10,24% de los casos), prefiere la confirmación de palabra. «No entiendo qué pasa de un tiempo a esta parte, antes no me costaba tanto», señala. La queja llega al personal administrativo de los centros de salud con cierta frecuencia («No más que antes», matiza el gerente del SCS, Julián Pérez Gil). Y la explicación es que hubo un tiempo en que contaron con unos refuerzos que ya no existen.El Servicio Cántabro de Salud (SCS) ha prescindido de la plataforma de teleoperadoras que tenía contratada desde hace más de una década para descongestionar las centralitas de los centros de salud con mayor demanda (Cazoña, Vargas, Alisal, Castro, Zapatón...), de tal forma que cuando todas las líneas estaban ocupadas, las llamadas rebotaban a este servicio que se bautizó con el nombre de Anjana.

Aquella central se ubicó primero en la sede de la Gerencia de Atención Primaria y, en su última etapa, en las instalaciones de la adjudicataria, que facturaba alrededor de 120.000 euros anuales por esta prestación. Pero el 1 de octubre, se puso fin a ese contrato, para sorpresa de la empresa, a la que el volumen de actividad no invitaba a imaginar el desenlace.

El gerente confirma la medida, que «no se ha hecho por una cuestión de ahorro» –asegura–, sino «para que todos los centros de salud estén en igualdad de condiciones, ya que ese servicio solo se extendía a doce. El objetivo es mejorar la accesibilidad con personal propio». A su juicio, era un servicio «prescindible». Para compensar los efectos, «se han contratado dos administrativos allí donde hacía falta reforzar la plantilla, que son ElAlisal y Cotolino (Castro Urdiales), y si hiciera falta alguno más se contratará», garantiza Pérez. Sin embargo, profesionales de Informática de Atención Primaria, artífices de la puesta en marcha de aquella plataforma, denuncian que «esta cancelación ha llevado el caos a los mostradores, hasta el punto de que se están quedando sin atender un 60% de las llamadas de pacientes en los centros de salud más grandes de Cantabria». Consideran que «es un ejemplo claro de la política de recortes en servicios a los pacientes para desviar dinero a contratos de privatización».

Una crítica que argumentan así: «Mientras se suprime esta central, que al año atendía hasta 400.000 llamadas, los grandes gestores de la sanidad cántabra se dedican a privatizar el trabajo de los empleados públicos de informática, gastando el dinero en contratar un call center similar al que quitan, pero para atender las llamadas de los empleados cuando tengan algún problema informático. No es de recibo».

Este servicio se incluye dentro de un contrato, valorado en 8 millones de euros, que el SCS ha sacado a concurso (se han presentado tres ofertas) y que contempla la gestión integral de la informática, el mantenimiento y la renovación de todos los ordenadores e impresoras de la red sanitaria, tanto de AtenciónPrimaria como de los hospitales, a excepción de Valdecilla, donde ese cometido depende de Smart Hospital (Ferrovial/SIEC).

El gerente destaca que «se va a potenciar el servicio de Informática como nunca antes se ha hecho, con una fuerte inversión», y aclara que «a todo el mundo se le van a respetar las condiciones laborales». Una matización con la que responde a los temores de los informáticos, que se niegan a depender del SCS «mientras no tengamos garantía de que ese cambio se hace de forma legal, porque somos estatutarios y el SCS solo tiene funcionarios y personal laboral».

«Este contrato millonario nos confirma la inminente privatización de la Informática»

El personal de Informática de Atención Primaria (doce profesionales), que ya el pasado verano avanzaba las consecuencias del concurso público en ciernes, ya no tiene «ninguna duda» de que «este contrato millonario para la gestión integral de toda la red sanitaria confirma la inminente privatización de nuestras funciones». Entienden que «la prueba definitiva» es que «no se ha contado con nosotros para el traslado de la Gerencia de Atención Primaria a su nueva ubicación, en la calle Vargas. Nos tememos que los próximos movimientos serán despidos de personal eventual e interino y amortización de plazas, cuando no se incluye nuestra categoría en ninguna Oferta de Empleo desde 2007». Los informáticos sostienen que «no vamos a quedarnos de brazos cruzados cuando vemos que nos quitan competencias que tenemos para dárselas a una empresa privada». Han convocado una movilización para el 16 de febrero en la sede del SCS.

El gerente, Julián Pérez Gil, niega en rotundo estas acusaciones: «El mantenimiento de la informática ya estaba subcontratado. Lo que se hace ahora es renovar todos los equipos de los centros de salud y hospitales, que falta les hace, para adaptarse a la nueva historia clínica. Claro que el contrato incluye el mantenimiento, pero como estaba antes, que no mientan». Justifica que este personal no se mueva a la nueva sede de Vargas porque «tenemos por delante la integración del servicio. En la reunión que he mantenido con ellos les he explicado que está en trámite el decreto para crear la Subdirección de Informática dentro del SCS, que unificará en uno los servicios que ahora dependen de cuatro gerencias diferentes. No vamos a trasladarlos para volverlos a mover en un mes».

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