Seis de las doce fiestas que Cantabria creía que eran de Interés Turístico Nacional no lo son

La Folía de San Vicente fue una de las primeras en Cantabria en ser declarada de Interés Turístico, en los años 60 del pasado siglo
La Folía de San Vicente fue una de las primeras en Cantabria en ser declarada de Interés Turístico, en los años 60 del pasado siglo / Javier Rosendo

Además del Coso Blanco, el Ministerio de Turismo tampoco reconoce con esa consideración a La Folía, el Día de Campoo, la Gala Floral de Torrelavega, el Carnaval de Santoña y el Día de la Montaña

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ/ ABEL VERANO

De las doce fiestas de Interés Turístico Nacional que Cantabria creía poseer, seis de ellas no están reconocidas así por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Además del Coso Blanco, de Castro Urdiales –tal y como reveló ayer en exclusiva El Diario Montañés–, carecen también de esta consideración La Folía, en San Vicente de la Barquera; el Día de Campoo, de Reinosa; la Gala Floral de Torrelavega; el Carnaval de Santoña; y el propio Día de Cantabria –o de la Montaña–, en Cabezón de la Sal, pese a que tanto el Gobierno regional como los propios ayuntamientos pensaban que sí lo poseían.

El Ministerio, según los datos oficiales remitidos a este periódico, sólo reconoce en Cantabria como fiestas de Interés Turístico Nacional las Guerras Cántabras, de Los Corrales (desde el 19 de agosto de 2008), el Auto Sacramental y Cabalgata de Reyes de Santillana del Mar (desde el 14 de diciembre de 2009), La Vijanera de Silió-Molledo (desde el 22 de junio de 2009), la Batalla de Flores de Laredo (desde el 7 de julio de 2011), la Pasión Viviente, en Castro (desde el 26 de abril de 2012), y la Fiesta del Orujo, en Potes (desde el 31 de octubre de 2012). Ninguna más.

Reconocimientos concedidos todos ellos entre 2008 y 2012, lo que conduce a conocer las razones por las que las anteriores carecen de una distinción de la que presumen en todos los carteles de fiestas y por la que reciben importantes subvenciones del Ejecutivo regional, ahora en duda. Por ejemplo, el Coso Blanco recibió el pasado año 18.500 euros.

El título de Fiesta de Interés Turístico es una denominación honorífica creada en 1965 por el entonces ministro Manuel Fraga, que se otorgaba a festejos o acontecimientos que ofrecen interés real desde el punto de vista turístico. En ese año se otorgó, por ejemplo, al Coso Blanco, de Castro, o La Folía de San Vicente. En 1972 lo recibió el Día de la Montaña y en 1977, el de Campoo. Más tarde, en 1979, el Ministerio llevó a cabo una primera reestructuración de los festejos, creando tres clasificaciones según su importancia: las Fiestas de Interés Turístico, las nacionales y las internacionales. Esta reorganización obligó a los municipios a iniciar un nuevo procedimiento de validación de su título.

Fue entonces cuando, según se publicó en un anuncio del BOE de 18 de diciembre de 1980, la Secretaría de Estado de Turismo, dirigida por Ignacio Aguirre, concedió la denominación de Fiestas de Interés Turístico, ‘a secas’, al Coso Blanco, el Día de la Montaña, la Gala Floral, el Día de Campoo, la Batalla de Flores y La Folía. Misma consideración que recibiría cinco años más tarde el Carnaval de Santoña.

En 1987 se produjo una nueva reestructuración, origen del problema actual, que supuso que únicamente se establecieran dos tipos de fiestas: las de Interés Turístico Nacional e Internacional, quedando derogadas las de Interés Turístico. El Gobierno central publicó entonces las bases para que las que perdían esta catalogación solicitaran la declaración de Interés Nacional, algo que los ayuntamientos cántabros parece que no hicieron al entender, quizás, como otros de España, que el título de Interés Turístico pasaba a ser de forma directa de Interés Nacional con la nueva orden ministerial, cosa que no era así.

Esos trámites no se realizaron y se perdieron los derechos previamente adquiridos, algo de lo que no han sido conscientes durante décadas ni el Gobierno de Cantabria, como demuestra la concesión de subvenciones anuales a los doce festejos, ni los seis ayuntamientos afectados, que recibieron ayer la noticia con incredulidad .

«No sabíamos nada, pediremos información y estudiaremos qué se puede hacer» Dionisio Luguera. Alcalde de San Vicente

«Es una sorpresa total, nadie nos ha informado. Lo tendremos que quitar del cartel de este año» Víctor Manuel Reinoso. Alcalde de Cabezón de la Sal

«No puede ser verdad. Es un reconocimiento histórico que no se puede perder» Sergio Abascal. Alcalde de Santoña

«Llamaremos al Ministerio para conocer nuestra situación y tomar decisiones al respecto» Daniel Santos. Concejal de Festejos de Reinosa

Sorpresa mayúscula

«Es una gran sorpresa, desconocíamos por completo el tema», reconocía el alcalde de San Vicente, Dionisio Luguera. «Nos pondremos en contacto con el Ministerio para que nos informe de forma oficial y dar los pasos necesarios para que La Folía tenga esta homologación que estábamos seguros que teníamos. Como no es un caso aislado, entiendo que debe ser fruto de un fallo administrativo o de comunicación», indicó. En términos similares se expresó el concejal de Festejos de Reinosa, Daniel Santos, sobre el Día de Campoo. «Lo primero que debemos hacer es saber nuestra situación y tomar decisiones en consecuencia: si somos Fiesta de Interés Turístico Nacional, algo que se ha dado por hecho, que se reconozca; y si no lo somos, serlo».

«Nos pondremos a trabajar de forma inmediata, buscaremos toda la documentación al respecto y preguntaremos al Gobierno regional y al Ministerio para que nos digan los pasos a seguir», contestaba un sorprendido alcalde de Cabezón, Víctor Manuel Reinoso. «Pues tendremos que quitar la consideración del cartel de este año», añade. Por su parte, Sergio Abascal, alcalde de Santoña, no daba crédito a lo que el Ministerio había trasladado a este periódico. «No puede ser. Si tenemos la resolución ministerial y no se nos ha comunicado nada durante 30 años... Es un reconocimiento histórico para nuestros carnavales que no se puede perder», razonaba.

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