Semillas para salvar las dunas

El invernadero de plantas dunares de Loredo es pionero en obras para la regeneración de playas

El biólogo Carlos Ley, en el vivero de plantas dunares de Loredo, del Ministerio de Ambiente/Daniel Pedriza
El biólogo Carlos Ley, en el vivero de plantas dunares de Loredo, del Ministerio de Ambiente / Daniel Pedriza
María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

¿Cuánto tardará en desaparecer la lengua de El Puntal o las dunas en Somo? Si bien la erosión de los arenales es inevitable, a finales de los años 80 el Ministerio de Medio Ambiente apostó fuerte por proyectos encaminados a contrarrestar los embates del temporal en nuestras costas. Fue en ese marco cuando se creó el vivero de plantas de regeneración dunar de Loredo, único en España por su capacidad de producción y sus técnicas avanzadas.

Situado a pie de la playa de Latas, esta instalación de 1,5 hectáreas es un vivero pionero en recuperación y plantación de especies dunares autóctonas (3.000 tipos) que se envían a diferentes puntos del país, allí donde las playas están perdiendo arena considerablemente.

Con una producción de un millón de ejemplares al año, de diferentes especies, el Ministerio de Medio Ambiente utiliza estas plantas para restaurar playas del Cantábrico y el Mediterráneo. Ese es el punto de partida desde el que surge este centro de Loredo que ha resuelto problemas en arenales de Cádiz, toda la zona de Isla Cristina, en Huelva, o en Galicia. Por su puesto en Cantabria: Noja, Somo y Liencres son algunos ejemplos.

«La regeneración dunar es una fórmula para disminuir los efectos adversos de la erosión y la pérdida de arena de las playas y de una forma mucho más económica que el relleno de arena y mediante una técnica relativamente sencilla», explica el biólogo Carlos Ley, de Ecología Litoral SL, empresa que gestiona el invernadero.

Si bien en Europa la replantación dunar es un método extendido de conservación del ecosistema dunar, aquí en Cantabria es habitual ver actuaciones de relleno de arena de las playas, sin ir acompañado de una plantación. Y esto hace que «la arena no tarde en volver a irse», asegura el experto. Por eso, trabajan en reforzar un plan informativo a las administraciones locales.

«Invertir en repoblar las dunas es una solución sencilla y económica para reducir la erosión»

«De poco sirve rellenar cada año las playas en la temporada turística, si esa arena no lleva encima la sujeción que proporciona las raíces de las plantas dunares», añade el biólogo, quien defiende que «invertir en repoblar las dunas es una buena inversión, económica y relativamente sencilla».

En Loredo, se cultivan diversas especies, sobre todo el barrón, pero también la grama marina, la azucena marina o el cardo marino, que son las más comunes y aportan mayor fijación para la arena. En el vivero de Loredo se llevan a cabo dos tipos de cultivo: al aire libre y en invernadero. El proyecto más ambicioso de este vivero ha sido muy cerca de su base de operaciones. En 2014 , los fuertes temporales se llevaron por delante una duna y el hueco que dejó, era un paso libre para el agua que podía llevarse por delante el invernadero.

La actuación acometida consistió en reponer la duna, por parte de Costas y hacer una plantación de 120.000 plantas autóctonas para impedir que vuelva a pasar.

«Las dunas funcionan como un armario. El viento que carga la arena al chocar contra las plantas la deposita en ellas. De esta forma, la duna va ganando arena que pierde por otro lado. Cuando la playa pierde arena, tira de las reservas de la duna», explica el biólogo.

Especies invasoras

El vivero de Loredo forma parte del proyecto Arcos Life centrado en la ejecución de una serie de medidas encaminadas a mejorar el estado de conservación de los ecosistemas dunares de la costa cantábrica, mediante la restauración de diez de estos ecosistemas en otros tantos espacios de la Red Natura 2000 repartidos entre Asturias, Cantabria y País Vasco. El proyecto constata que los principales agentes agresores de las dunas son las especies exóticas invasoras y la presión humana, el pisoteo de la vegetación natural. Por eso, en algunos arenales la primera acción es cerrar el paso.

Entre los objetivos del proyecto está contribuir a la restauración, mejora y mantenimiento de los tipos de hábitat y especies de interés comunitario presentes en los arenales costeros del Cantábrico, y prevención, control y erradicación de especies exóticas invasoras.

Biodiversidad de los ecosistemas dudares

En las dunas del Cantábrico hay multitud de especies distintas. La ‘algodonosa’, de hoja pelosa para defenderse de la abrasión de la arena, o la ‘pegamoscas’, típica de la playa La Arena, Vizcaya, segrega un líquido para retener la tierra. La semilla de la ‘azucena marina’ flota en el agua, sólo se encuentra en la playa de Los Tranquilos, Somo. En este vivero de Loredo se han recuperado multitud de semillas autóctonas. Para que las plantaciones se lleven a cabo con éxito, se tienen que replantar las especies autóctonas específicas de cada sistema dunar, que forman ecosistemas ricos en biodiversidad y que están amenazados por la elevada explotación de sus recursos naturales.

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