El Supremo rebaja la pena a Rufino Pereda, el estafador de los móviles, y evitará la cárcel

Rufino Pereda, entre sus abogados, acude al juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid./JR Ladra
Rufino Pereda, entre sus abogados, acude al juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid. / JR Ladra

El tribunal le absuelve del delito de falsedad en documento mercantil y deja la condena en cuatro años y medio por estafa, de los que ha cumplido 31 meses

CONSUELO DE LA PEÑA SANTANDER.

El 'Steve Jobs cántabro', como tildaban a principios de siglo a Rufino Pereda, podrá evitar volver a la cárcel y, de hacerlo, será únicamente para dormir. El Tribunal Supremo ha revocado en parte la sentencia que le impuso la Audiencia Provincial de Madrid, que le condenó a cinco años y cuatro meses de prisión por un delito de falsedad en documento mercantil y otro de estafa agravada, por el teatrillo que había montado para estafar a decenas de personas, incluido el propio notario que autentificaba sus contratos en un sofisticado y hasta cinematográfico timo piramidal relacionado con la telefonía móvil más avanzada.

Ahora, el alto tribunal le ha absuelto de la falsedad documental y reduce la pena a 4 años y medio de prisión por la estafa agravada, aunque mantiene los casi dos millones de euros de indemnización que tendrá que pagar a las víctimas de su engaño, entre los que se encuentran una veintena de personas y sociedades. Sin embargo, el santanderino estuvo 31 meses en prisión preventiva por estos hechos, por lo que podría obtener el tercer grado penitenciario, en cuyo caso únicamente tendría que ir a dormir a prisión e, incluso, es factible que disfrute de la libertad condicional, según fuentes jurídicas consultadas por este periódico.

CRONOLOGÍA

- Octubre de 2003
Rufino Pereda registra la marca Red Enlaza Comunicaciones, la empresa que le sirve de coartada para vender su proyecto.
- Año 2005
Contacta con fabricantes chinos para la fabricación de prototipos de teléfonos móviles de tecnología 4G.
- Año 2008
Empieza a captar fondos de inversores.
- 21 de noviembre de 2010
Rufino Pereda es detenido e ingresa en prisión junto a su socio Emilio Rodríguez.
u- 9 de julio de 2013
Pereda sale de la cárcel de Aranjuez en libertad bajo fianza.
- 5 de febrero de 2016
Comienza el juicio en la Audiencia Provincial de Madrid.
- 17 de noviembre de 2016
Es condenado a 5 años y cuatro meses de cárcel por estafa y falsedad de documento mercantil.

La sentencia ya es firme, lo que pondrá en marcha los mecanismos para su ejecución por el tribunal sentenciador, y contra ella solo cabe interponer un recurso de amparo ante el Constitucional que no paraliza el trámite.

La absolución del Supremo del delito de falsedad en documento mercantil afecta también a Emilio Rodríguez Marrón, director financiero del conglomerado empresarial y mano derecha de Pereda, que también estuvo en la cárcel, y es condenado a tres años y medio. Pero los grandes beneficiados por la retirada de estos cargos son los dos apoderados del Banco Santander, Fernando F. y Raúl I., que fueron condenados a un año y seis meses de cárcel por certificar entregas de dinero para constituir filiales que nunca se realizaron, y que ahora son absueltos y eximidos de toda responsabilidad.

Los dos apoderados del Santander, condenados a un año y medio de cárcel, son absueltos

El tribunal rebaja también sensiblemente la pena al director comercial Gonzalo Agüeros, condenado inicialmente a tres años y medio de cárcel, una pena que el Supremo deja en un año y nueve meses por aplicación de una atenuante.

La Sala Segunda del Supremo no discute los hechos que la Audiencia Provincial de Madrid dio por probados, que incluyen acciones consistentes «en la obtención fraudulenta de inversiones para el negocio de fabricación y comercialización de teléfonos móviles personalizados; las contrataciones, aparentando seriedad, mediante las que se obtuvieron las prestaciones de servicios de transporte aéreo e igualmente de puesta a disposición de trabajadores; y, finalmente, la obtención de inversiones mediante la creación mendaz, y posterior utilización, de la apariencia de una importante solvencia patrimonial en el contexto de la creación de diferentes sociedades mercantiles».

No había proyecto, ni patentes, ni teléfonos, ni siquiera estaban legalmente constituidas las empresas filiales.

Esta sentencia cierra una de las estafas tecnológicas más importantes de los últimos tiempos, que algunos llegaron a comparar con los escándalos de Gescartera o Afinsa, y que consistió en dar una apariencia de solvencia para estafar a decenas de personas con la telefonía móvil. Según la sentencia, Rufino Pereda registró en 2003 la marca Red Enlaza Comunicaciones, una empresa sin actividad real pero que aseguraba dedicarse a la fabricación y venta de teléfonos móviles. Con el ánimo de «enriquecerse ilícitamente», llegó a crear un entramado societario del que colgaban 17 filiales, una por cada comunidad autónoma, y del que el empresario cántabro era su presidente.

Aviones privados, un Maserati y un Bentley

Rufino Pereda viajaba en un Maserati y en un Bentley, tenía oficinas en La Moraleja, presuntas fábricas en China, disponía de limusinas, volaba en aviones privados que contrataba y no pagaba, firmaba contratos a todo trapo con el Real Madrid y el Barcelona, se entrevistó con los presidentes de dos comunidades autónomas... todo formaba parte de un plan megalómano para competir con Telefónica y Vodafone.

Pese a que recaudó al menos dos millones de euros de más de una decena de particulares y empresas que creyeron en él, no llegó a fabricar ni a vender un solo teléfono móvil. A ojos de los tribunales de justicia todo fue una estafa perfectamente diseñada y ejecutiva por quien se presentaba como el gurú de la telefonía móvil de última generación.

Ideas «muy ambiciosas»

Pereda tenía en mente ciertas ideas de negocio «muy ambiciosas» que requerían para su puesta en práctica de «grandes sumas de dinero de las que no disponía ni estaba en condiciones de conseguir», sostiene la sentencia. Entre ellas estaba introducir la telefonía móvil de cuarta generación (4G) en España. Para este fin, se rodeó de gente de confianza y construyó una imagen de empresario de éxito que se exteriorizaba en el uso de automóviles de alta gama y aviones privados, pagados con el dinero obtenido de los inversores.

También participaba en «numerosos eventos» con el objetivo de «captar ilícitamente» fondos de terceros, en los que aseguraba que su grupo de empresas iba a ser «el primer operador en explotar comercialmente en España la telefonía móvil de cuarta generación».

Además, decía que pretendía competir con grandes grupos, como Telefónica y Vodafone. Pero, en realidad, no había proyecto, ni patentes, ni teléfonos, ni siquiera estaban legalmente constituidas las empresas filiales. Lo que nunca apareció fue el dinero. Rufino dijo que lo invirtió en las empresas.

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