transfuguismo a debate

Jesús Serrera
JESÚS SERRERASantander

Aquí, el que no corre, vuela. Apenas había salido a la palestra hace unos días el nuevo secretario general del PSOE, Pablo Zuloaga, para ganar un poco de protagonismo al buscar con Podemos un pacto presupuestario orientado hacia la izquierda y libre del estigma del transfuguismo, cuando ya reaccionaba por alusiones el ex de Ciudadanos, Juan Ramón Carrancio, para anticipar que pondría en valor su solitario voto y arroparía al Gobierno PRC/PSOE frente a las enmiendas a la totalidad de las cuentas de 2018.

En efecto, eso es lo que sucedió este martes en el Parlamento. Carrancio es para el Ejecutivo regional ese aliado de circunstancias que puede tener un peso decisivo, sí, pero cuya compañía resulta poco recomendable y hasta un punto vergonzante. Es por eso que los socialistas, con mayor tesón, y los regionalistas, con menos entusiasmo, han explorado un acuerdo con el partido morado, que este martes se vio francamente difícil.

Hay una diferencia radical en los enfoques. Entiende el Gobierno de coalición que su disposición a negociar una alternativa a Carrancio merece la comprensión podemita, o sea, que no se suban a la parra a la hora de exigir contrapartidas presupuestarias. Podemos cree, por el contrario, que rescatar al Ejecutivo de la ignominia transfuguista no puede salir muy barato. La decisión de Podemos de mantener viva su enmienda a la totalidad, su discurso hipercrítico y las camisetas que portaron este martes en la Cámara sus tres diputados, con leyendas sobre lo que opinaba Revilla en el pasado sobre los tránsfugas, son indicios claros de hasta qué punto están dispuestos a subir su apuesta en una negociación que de momento está paralizada, aunque todavía no descartada definitivamente.

El transfuguismo fue un asunto recurrente en el debate presupuestario, con toda la oposición frente al Gobierno, tanto que el consejero Rafael de la Sierra, número dos del PRC, reflexionaba resignado en los pasillos: ‘Lo que hay que ver, el PP (y Ciudadanos) votando la política presupuestaria de Podemos ’. Pero también hubo espacio para el rifirrafe entre los dos principales partidos. Del ‘sablazo’ impositivo y el déficit de gestión gubernamental, con el que martillea la líder popular, María José Sáenz de Buruaga, al abandono de la Administración central con el que replica el portavoz regionalista, Pedro Hernando. Del ‘humo’ que vende De la Serna en Cantabria, acusa éste, al ‘pánico’ que Revilla tiene al ministro de Fomento, apunta aquella. A estas alturas, el debate parlamentario ya ha adquirido un inconfundible aroma electoral.

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