La UIMP clausura su actividad con la duda sobre la continuidad de su rector

Juan Manuel Bonet, durante su intervención en el acto de clausura que se celebró en el Palacio de La Magdalena/Javier Cotera
Juan Manuel Bonet, durante su intervención en el acto de clausura que se celebró en el Palacio de La Magdalena / Javier Cotera

El mandatario, quien subraya que la institución «debe seguir aspirando a más», cierra los cursos en una velada en la que Bonet abogó por seguir batallando por el español

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

La apuesta por el «contenido académico multidisciplinar» ha marcado el trazado de los Cursos Avanzados 2017 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que se despedían oficialmente (aunque hoy y mañana habrá actividad en las aulas) con la duda sobre la continuidad en el cargo de su rector, César Nombela. Cumplimentada la etapa del equipo de Gobierno el mandatario académico no ha desvelado si habrá relevo al frente de la institución decana de las universidades de verano. Una decisión en cualquier caso que debería anunciar en las próximas semanas el ministerio de Educación y ratificar el Patronato.

Una velada de clausura que, como ha sucedido con los últimas ceremonias académicas, se celebró en el Hall del Palacio de la Magdalena tras abandonar la tradicional convocatoria en el Paraninfo. El solemne acto, con ausencia significativa de representantes del Gobierno regional, albergó la entrega del XXXI Premio Internacional Menéndez Pelayo, uno de los galardones más veteranos y de mayor tradición en el ámbito académico e intelectual iberoamericano, al economista Juan Velarde Fuertes, Premio Príncipe de Asturias. La cita del adiós, no obstante, estuvo vertebrada por la lección de clausura impartida por Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes y exdirector del Museo Reina Sofía, quien convirtió un denso e intenso itinerario por las huellas de la cultura hispánica en una defensa del español y en una reivindicación de los clásicos.

La intervención del rector, que cerraba la ceremonia, transmitió cierta sensación de despedida. Tras las trece semanas transcurridas Nombela apuntó que «más allá de las cifras, más allá de constatar un nuevo incremento en el número de cursos con respecto a años anteriores, me cumple glosar el significado de esta tarea de cursos avanzados».

El mandatario, que sucedió a Salvador Ordóñez al frente de la institución, resaltó que esa labor «trata de dar continuidad a la que tuvo su arranque hace ahora 84 años». Y se encargó, ante todo, de recordar el espíritu fundacional. Hoy la tarea formativa «se extiende no solamente a las generaciones más jóvenes, sino que abarca a otras muchas etapas de la vida. Hablamos de la formación permanente, porque el acervo del conocimiento se renueva y actualiza con notable rapidez», apuntó. Nombela precisó que en ningún caso «la satisfacción intelectual que supone contemplar esta tarea de la UlMP de este verano, «se pueda interpretar de modo triunfalista». La Universidad, recalcó, «debe seguir aspirando a más, a mucho más».

Una reivindicación del camino trazado por los hombres del 98

Juan Manuel Bonet volvió a hacer gala de su hondura cultural y conocimiento en una intervención que partió de su presencia en La Magdalena en 1977 en el foro ‘Vanguardia, mito o realidad’. De Menéndez Pidal a Jorge Manrique, de Azorín a Claudio Sánchez Albornoz, de las catedrales a Julián Marías, de Cervantes a Garcilaso de la Vega, su discurso trazó un trayecto vertebrado por un «idioma de fronteras», el español, y una defensa de los clásicos. «La literatura española moderna se fundamenta en un conocimiento de la tradición», subrayó. Pero su mayor reivindicación recayó en «ese camino marcado por los hombres del 98 a los que debemos mucho». Sobre el entendimiento de los clásicos Bonet ensalzó a Azorín, ya que «fue el que mejor les entendió. Nos puso en el camino de ‘El Quijote’, en el camino de los místicos. Y nos ha enseñado a hablar con llaneza».

Asimismo, y antes de un largo capitulo de agradecimientos a instituciones y personas, Nombela quiso dejar claro que «en estos momentos que se viven en España procede manifestar el compromiso de este equipo de Gobierno para apoyar y proclamar la legalidad constitucional».

Por su parte, Juan Manuel Bonet, que recordó al «gran sabio» Marcelino Menéndez Pelayo y defendió su intensa y diversa influencia al margen de debates ideológicos, expuso la vitalidad del español como segunda lengua de comunicación en el mundo y en Internet. Bajo el epígrafe de 'El español, lengua milenaria, lengua de futuro', el intelectual, desde los setenta ligado a la vida académica de la UIMP, recalcó que el idioma español «goza de muy buena salud» y se encuentra «jugando en la primerísima división» con un enorme «potencial» frente a otras lenguas.

En la competencia el director del Cervantes abogó por «seguir batallando» por el español como se hizo en la Transición, una etapa en la que se «tuvo clara esta batalla porque aunque este idioma goza de muy buena salud hay que trabajar para que goce de más». Además, recordó que el español tiene en la demografía de América «una de sus claves» y reivindicó el valor económico del español como lengua, que genera «el 16 por ciento del PIB» de España.

7.600 alumnos

Las cifras aportadas ayer como síntesis de los cursos revelan que han pasado 2.340 ponentes y 7.600 alumnos durante el total de los 162 seminarios que se han celebrado en el Palacio de la Magdalena. El secretario general, Miguel Ángel Casermeiro, facilitó el balance. Por cuarto año consecutivo, la UIMP ha incrementado el número de asistentes a sus cursos, con un total de 6.000 alumnos matriculados y 1.600 invitados.

De manera paralela, la Universidad desarrolló 81 actividades culturales «con un aumento considerable del número de asistentes respecto a años anteriores» al registrar 27.500. De ellos cerca de 3.500 personas asistieron a los Martes Literarios que patrocina El Diario.

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