Una Nochevieja más tranquila de lo habitual

Una Nochevieja más tranquila de lo habitual
SANE

Pequeños incendios causados por petardos y accidentes materiales sin heridos son el balance de una nochevieja menos multitudinaria que en años anteriores

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

La última noche del año ha sido más tranquila de lo habitual. Quizá la alerta naranja calmó los ánimos festivos, pero el caso es que los cuerpos de seguridad no han vivido una de sus jornadas más complicadas.

Una palmera y un contenedor quemados en la calle San Fernando, dos cajas de cohetes ardiendo en Calleja Norte y un arbusto en Marqués de la Hermida. Papeleras que no han resistido a los petardos en Juan de Herrera, en la estación de Feve de Astillero, una bengala ardiendo en Castro Urdiales o un árbol quemado en Solares. Nada importante. Tanto es así que los parques de Emergencias del Gobierno de Cantabria no han realizado ni un solo servicio esta noche.

Los bomberos de Santander realizaron durante la madrugada nueve salidas. Todas ellas por avisos relacionados con la pirotecnia. Un cohete que se queda 'enganchado' a una palmera o una papelera que arde por un petardo. Poco más que reseñar. Señalan, eso sí, que aunque el movimiento comienza una media hora después de las campanadas, el último servicio lo han realizado a las seis de la mañana. «Algunos van tarde a tomarse el chocolate», bromeaban desde la central.

Una de las farolas de la plaza de Cañadío, una de las zonas de ocio nocturno más importantes de la ciudad, ha aparecido esta mañana con un farol roto. La Policía Local está tratando de identificar al presunto autor de los daños, que podrían haberse ocasionado al haberse subido un joven a esta farola. Los técnicos encargados del mantenimiento del alumbrado público ya han estado esta mañana evaluando los daños y se repondrá el farol lo antes

Tampoco en Torrelavega la actividad ha sido mayor o distinta; tres salidas a lo largo de la madrugada para sofocar pequeños fuegos en papeleras y contenedores. Y en Camargo, el aviso ha llegado a primera hora de la mañana con una adevertencia por excesivo ruido.

La valoración de que ha sido una noche «más tranquila que otros años» también la confirma la Policía Local de Cabezón de la Sal. Mantendrán el servicio hasta pasado el mediodía para atender el cierre de los locales con horarios especiales (pueden cerrar a las 9.30 de la mañana), pero en general, creen que ha salido menos gente que en años anteriores y que «la juventud se ha portado bien».

En la otra punta de la provincia, los castreños han pasado una noche sin incidentes. Algún conato de incendio y avisos por ruido, pero poco más, señalan desde la comisaría local. Y de nuevo, la valoración general: menos gente en la calle. En la vecina Laredo, «tampoco ha habido mucho jaleo». Alguna pelea puntual y una Puebla Vieja que amanecía aún con ambiente.

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Hay quien ha tenido su momento de protagonismo, haciendo el salto del ángel desde las farolas de Cañadío (otro clásico) para deleite de las redes sociales. Se han repartido buenos deseos, abrazos, y promesas para el año que comienza.

Ahora, las lentejuelas, las pajaritas y los brindis, dan paso a las calles repletas de vasos y botellas de las que tendrán que ocuparse los servicios de limpieza en una postal ya habitual este primer día de enero.

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