Valladolid homenajea al alcalde cántabro Antonio García Quintana, fusilado en 1937

Rodrigo Jiménez

El historiador Enrique Berzal destaca los recelos de García Quintana hacia el nacionalismo catalán por su «encono infundado al resto de territorios»

DM | NORTE DE CASTILLA

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valladolid ha rendido homenaje a los dos alcaldes socialistas que gobernaron la ciudad durante la II República, Federico Landrove Moiño y el cántabro Antonio García Quintana, los cuales fueron represaliados por los responsables de la sublevación militar durante la Guerra Civil -el primero murió en la cárcel en 1938 mientras el segundo fue fusilado en 1937-.

Durante el acto, convocado con motivo del 80 aniversario del fusilamiento de García Quintana (Villacarriedo, 1894), el historiador Enrique Berzal de la Rosa ha destacado la admiración y respeto que ambos regidores lograron por parte de sus vecinos, incluidos sus opositores políticos, al tiempo que ha recordado las alabanzas que recibieron por su «rectitud moral insobornable» y su «amor por la lectura».

Dos retratos de estos alcaldes republicanos han presidido el Salón de Plenos de la Casa Consistorial en el que se ha desarrollado el homenaje, que ha encabezado el alcalde, Óscar Puente, acompañado de una nutrida representación de la Corporación Municipal, y ha contado con la presencia de familiares de ambos políticos, del exalcalde Tomás Rodríguez Bolaños; del obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, o de representantes del equipo directivo del colegio que hoy lleva el nombre García Quintana de la capital y que en su día dirigió Federico Landrove.

«García Quintana y Landrove fueron represaliados sin haber cometido más crimen que ser elegidos por sus vecinos para dirigir los destinos de la ciudad» ÓSCAR PUENTE, ALCALDE DE VALLADOLID

En su intervención, Puente ha reconocido la figura de dos munícipes que fueron represaliados «sin haber cometido más crimen que ser elegidos por sus vecinos para dirigir los destinos de la ciudad», por lo que ha rechazado aquella «barbarie» y ha reivindicado la «libertad» y la «democracia» en que desea vivir «la mayoría», al tiempo que ha rechazado cualquier forma de «totalitarismo» e ideología que «fomente la violencia».

Asimismo, el actual alcalde ha defendido este homenaje solemne del Consistorio como un «desagravio» hacia las familias de Landrove y García Quintana, al tiempo que ha tenido palabras de recuerdo para Teresa y Carmen, hija y nieta de Antonio García Quintana, quienes seguían el acto desde Puerto Rico.

A continuación ha tomado la palabra el Enrique Berzal, quien ha recordado a estos dos vallisoletanos «de adopción» -Federico Landrove nació en Ferrol (La Coruña)- procedentes de la clase media que ostentaron, bajo las siglas del PSOE, el bastón de mando municipal.

Evolución política

Según ha señalado Berzal, García Quintana procedía de una familia nobiliaria «venida a menos» oriunda de Cantabria, pero que acabó en Valladolid por traslado de su padre. A lo largo de su carrera, el político evolucionó desde un socialismo «radical» hacia posturas más moderadas.

Por su parte, Federico Landrove representa, a juicio del historiador, el «arquetipo de profesor republicano» vinculado a las ideas de la Institución Libre de Enseñanza y «obsesionado con los caciques».

En este sentido, ha recordado los recelos que el regionalismo político despertaba en el primer edil, pues los consideraba una «maniobra de los caciques» para «seguir sojuzgando al pueblo». «Solo cabe el regionalismo para un socialista cuando sea liberador y no un instrumento de las élites».

García Quintana iba más allá al rechazar los regionalismos y su derivada nacionalista, cuyo «uso exacerbado de un encono infundado al resto de territorios» le «repugnaba», tal como afirmó en 1923.

«Nadie debería morir por sus ideas» JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ BERMEJO, PORTAVOZ DEL GRUPO MUNICIPAL POPULAR

Federico Landrove se convirtió en alcalde de Valladolid tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, cuyos resultados desembocaron en la proclamación de la II República, y permaneció en el cargo hasta el mes de diciembre, cuando fue sustituido por García Quintana y pasó a desempeñar otros cargos en la Administración. Tras el golpe de Estado militar de 1936, fue detenido y encarcelado, mientras su hijo era fusilado y sus bienes, incautados. Tras enfermar en prisión, murió en el hospital penitenciario de Segovia en junio de 1938, poco antes de cumplir a los 55 años.

Por su parte, Antonio García Quintana presidió la Alcaldía por primera vez en enero de 1932, donde permaneció en su cese hasta octubre de 1934. Tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, recuperó el bastón de mando hasta que los militares sublevados lo apartaron del cargo y lo detuvieron en febrero de 1937 para fusilarlo posteriormente.

Retratos

Tras el acto de homenaje, sus retratos han sido conducidos hasta el pasillo donde figuran los de otros regidores como Rodríguez Bolaños o Francisco Javier León de la Riva, donde quedarán incorporados.

Durante el evento, el portavoz del Grupo Municipal Popular, José Antonio Martínez Bermejo, ha subrayado que «nadie debería morir por sus ideas» y, por consiguiente, «nadie debería matar a nadie porque piense distinto», por lo que ha lamentado los «momentos de fronteras, de barreras, de superioridad de unos sobre otros que, saltándose la ley común, dan los primeros pasos hacia la diferencia, la disputa que deriva hacia el odio, y tras el odio, terrible ponzoña, la violencia y la venganza».

Frente a este odio, Martínez Bermejo ha abogado por valores como «respeto y concordia», ideas vigentes, como ha defendido, en la Constitución de 1978, tras lo que ha expresado su deseo de que «hechos como éstos no vuelvan a repetirse nunca».

Por su parte, la portavoz del Grupo Valladolid Toma la Palabra (VTLP), María Sánchez, ha defendido a Landrove y García Quintana como figuras «clave» desde el ámbito político «para lograr la universalización de la enseñanza» en la ciudad.

Asimismo, ha hecho extensible este homenaje a quienes desde otros menesteres «se esforzaron por mejorar la ciudad y también murieron o sufrieron cárcel por defender la legalidad republicana, la democracia», pero ha lamentado que en este día no se pueda «celebrar la retirada completa de símbolos que recuerdan la época franquista», como la Cruz Laureada de San Fernando que luce el escudo de la ciudad desde 1939 como un reconocimiento a su apoyo al alzamiento militar contra la república.

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