El verano deja tres fallecidos en la carretera pese a la menor siniestralidad

El verano deja tres fallecidos en la carretera pese a la menor siniestralidad
Antonio 'Sane'

Cantabria registró 471 accidentes entre julio y agosto, frente a los 550 de 2016, con diez heridos de gravedad y 185 leves

Jesús Lastra
JESÚS LASTRA

Con todas las aristas e interpretaciones múltiples que ofrecen las cifras estadísticas, la evolución del tráfico en Cantabria durante el verano permite colegir una premisa fundamental, una tendencia a la baja en cuanto a la siniestralidad, certeza aquilatada con el desempeño desde comienzos de año.

Según las cifras ofrecidas ayer por la Dirección General de Tráfico (DGT) en la comunidad, la región registró entre julio y agosto un total de 471 accidentes, una caída del 14,3% en relación a los guarismos de 2016, cuando se cotejaron en el mismo periodo 550 colisiones.

El dato, nada desdeñable si se tiene en cuenta que la intensidad de la circulación en las carreteras cántabras ha crecido cerca de un 5% en la temporada estival, no ha sido óbice para que se hayan registrado tres muertes en el asfalto, frente a las dos contabilizadas el pasado ejercicio. Estos informes de mortalidad, según precisa la DGT, se elaboran teniendo en cuenta los sucesos acaecidos en vías interurbanas con desenlace fatal durante las primeras 24 horas.

LAS TRES MUERTES

- 31 de julio
Un camionero pierde la vida al saltar al vacío desde el viaducto de Ontón en la A-8 tras incendiarse la cabina.
- 9 de agosto
Un hombre de 54 años es arrollado por un camión en la A-8 a la altura de Castañeda tras sufrir una avería.
- 27 de agosto
Fallece una mujer de 87 años tras salirse de la vía el vehículo en el que viajaba a la altura de Sámano en la A-8.

En el caso cántabro, según los baremos de Tráfico, emergen tres siniestros trágicos en la A-8: el del 31 de julio, cuando un camionero perdió la vida en el viaducto de Ontón al saltar al vacío tras incendiarse la cabina; el atropello el 9 de agosto de un hombre de 54 años a la altura de Castañeda al ser arrollado por un camión tras bajarse de su furgoneta por una avería; y el registrado el 27 de agosto después de que un vehículo se saliera de la vía en Sámano y en el que falleció una mujer de 87 años. No se añade, por ejemplo, el sucedido en Los Corrales el 6 de agosto en el que murió el conductor de un vehículo que volcó en la calzada.

Por estos motivos, y siempre que hay víctimas sobre la mesa, el jefe de Tráfico en la comunidad, José Miguel Tolosa, volvió a hablar ayer de que «ninguna estadística es buena y hay que seguir trabajando por el objetivo de cero accidentes». Pese a todo, esa disminución en la siniestralidad sí que tiene un reflejo evidente en el número de heridos, pues en los dos últimos meses hubo diez lesionados de gravedad y 185 leves, por los 16 graves y 245 leves del verano anterior.

La evolución a la baja también tiene su correspondencia en el análisis desde enero. Desde el arranque de 2017 y hasta el 31 de agosto se produjeron 1.608 accidentes, con seis muertos, 42 heridos graves y 581 leves. En el mismo periodo de 2016 hubo 1.856 colisiones, con siete víctimas mortales, 50 lesionados de gravedad y 700 leves. El número de siniestros bajó un 13,36%, un punto menos que la reducción estival.

Puntos negros

En el análisis de las cifras, Tolosa sí que llama la atención sobre que los accidentes mortales durante julio y agosto se hayan concentrado en autovías, cuando generalmente el porcentaje de fallecidos suele oscilar entre un 75 y un 25% para las vías convencionales frente a las de alta capacidad. «Hemos tenido muertos donde no se producen normalmente, más después de introducir algunas medidas preventivas como el radar de Saltacaballo dirección a Bilbao en la A-8. En todo caso, dos de los sucesos fatales tuvieron lugar en jornadas con un alto volumen de circulación y en puntos con tráfico denso -el de Ontón y el de Sámano-, por lo que sí que suele cumplirse la premisa de que a mayor intensidad más posibilidades de accidente. No obstante, este año estamos manteniendo las cifras a pesar de que el flujo de vehículos se ha incrementando».

En el ámbito nacional, 224 personas perdieron la vida en las carreteras españolas durante julio y agosto, 31 menos que en 2016, según informó ayer el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

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