«No soy una víctima de la moda, sino un currante con muchas ganas»

«No soy una víctima de la moda, sino un currante con muchas ganas»
JR Ladra

El joven santanderino lleva siete años en Madrid, donde está triunfando. Muchas cántabras son clientas fieles

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Acaba de presentar la colección primavera-verano 2018 en la Mercedes-Benz Fashion Week con guiños a la serie 'Dinastía' y «ha resultado un éxito, con muy buenos comentarios», asegura Pablo Galán (Santander, 1988), diseñador de 'pret-á-porter' para Jorge Vázquez, una firma consagrada. Tras dos días de descanso, Pablo está a punto de volar rumbo a París para buscar las telas para la colección 2019. «La moda es así, nunca descansa», explica. Lleva siete años frenéticos de trabajo en una firma en plena expansión, que planea abrir tienda en Santander próximamente.

-Empezar con Ángel Schlesser y continuar con Jorge Vázquez... ¿Cómo lo valora?

-Es el resultado de haber sido muy curioso, siempre me ha encantado la moda. Hice unos diseños a unas amigas para puestas de largo, se los enseñaron a Ángel Schlesser y pude hacer prácticas con él ese verano, a los 17 años. De Schlesser aprendí sobre prendas más de calle, muy bien hechas, así como su rotundidad. Después, a los 22 años terminé mis estudios de diseño y empecé a trabajar con Jorge, con quien aprendo la costura manual y el estilo romántico. Son dos polos opuestos.

-¿Lleva siete años diseñando para Jorge Vázquez, uno de los grandes de alta costura de España?

-La firma está en plena expansión tras haber entrado un grupo inversor muy interesante. Este año vamos a tener tres aperturas de tiendas, que se suman a la tres que ya tenemos. En Santander planeamos abrir una próximamente en 2019. Muchas de mis clientas son de Santander, entre un 20 y un 30%, señoras estupendas de Santander y también muchas novias. En estos momentos vendemos en Yowe. En el extranjero tenemos tienda en Líbano, Dubai, Rusia... Otro de los proyectos novedosos será sacar una línea de 'pret-á-porter' de prendas tipo sudaderas y blusas con un precio de unos 150 euros, para ampliar el abanico y llegar a más gente.

-Schlesser atraviesa un complicado momento con su marca tras la entrada de un grupo inversor. ¿Qué piensa?

-Es una pena que el proyecto de expansión que tenía Schlesser se vea perjudicado por el cambio de marca. Schlesser es una marca que refleja progreso, una marca internacional. En cambio, ha dado un paso atrás. En mi opinión, el equipo de diseño no ha evolucionado.

¿Cómo se ha forjado una trayectoria tan precoz y exitosa?

-Es resultado de ser un currante, muy constante y tener muchas ganas. Por supuesto, la suerte de que mi jefe me enseñe tanto y haya confiado en mí para sacar adelante el proyecto juntos. Cuando miro atrás, pienso: ¡qué trabajo más bonito tengo! Y con experiencias únicas, como cuando me invitó Naty Abascal a ver un desfile de Valentino en París y me lo presentó. Fue uno de los momentos más importantes para mí. Naty me presentó como un estilista español y me hice foto con él.

-¿Cómo lleva el espionaje industrial?

-Guardamos las colecciones y telas con mucho cuidado, pero si al final Zara -por ejemplo- te copia y saca una prenda con un estampado similar, significa que un grupo como Inditex se está fijando en ti y hay que tomárselo como un halago.

De familia de joyeros, el diseño siempre en su vida

Qué tendrá Pablo Galán que todas sus clientas le consideran «una persona encantadora». Tanto es así, que Naty Abascal, sin apenas conocerle, le eligió como compañero de viaje, al invitarle a París a ver un desfile de Valentino. «Cuando me llamó fue una gran sorpresa».

Pertenece a una familia de joyeros de Santander, a lo que Pablo achaca su pasión por la moda: «haber crecido rodeado de diseño en sus diferentes vertientes». Antes de terminar Segundo de Bachiller estaba trabajando en prácticas para el diseñador Ángel Schlesser.

Su talento para la moda se destapó al ganar el certamen Jóvenes Diseñadores de Moda 2007 de Cantabria. Después, se fue a Madrid para realizar sus estudios de diseño en la Escuela de Artes de la comunidad. Asegura que no se deja eclipsar por la fama y que le gusta llevar una imagen sencilla.

-¿Qué ocurre si un diseñador se queda en blanco?

-Nosotros acabamos de doblar el número de colecciones, eso significa cuatro colecciones al año. Buscamos inspiración continuamente. No desconecto nunca. Si estoy tomando un café, mi mente está observando lo que la gente lleva puesto y les favorece. Todo es susceptible de ser una idea a desarrollar. Viajar también es una forma de inspirarse, viendo escaparates de firmas como Gucci y visitando a nuestros proveedores en Italia.

-¿Cuál es su sello identitario?

-Soy un poco urraca, me gustan todos los brillos, las lentejuelas siempre me han divertido y los bordados. A la vez, me gustan las cosas muy sobrias. Creo que la época de moda más bonita son los años 50, y Balenciaga es mi referente.

-¿Fueron caóticos sus primeros años en Madrid?

-Me siento igual ahora que cuando llegué (con 18 años), pero con más conocimiento. Nunca me he dejado impresionar por la fama ni por los personajes famosos. Yo estaba centrado en aprender, crear y ayudar a las clientas a estar favorecidas. Me hace mucha ilusión que las clientas que me conocen desde pequeño, hoy me pidan consejo y se dejen asesorar.

-¿Cómo resultó el desfile en la Mercedes-Benz Fashion Week?

-En la colección primavera-verano 2018 hacemos guiños a la serie ochentera 'Dinastía', recreando para el desfile un lobby. Quedó maravilloso y las críticas han sido muy buenas. La revista Vogue nos ha resaltado y también en las redes ha gustado. Pero ya es pasado, tenemos dos días de descanso y esta semana me voy a París a buscar las telas para la próxima colección de 2019. La moda es así, nunca para.

-¿Qué hace cuando no trabaja?

-Procuro viajar todos los fines de semana. Acabo de estar en Florencia, también he recorrido la Toscana y las islas griegas. Viajo ligero de equipaje, no soy un 'fashion victim', ni gran consumidor de moda.

-¿Cuál ha sido su última compra?

-Unas playeras de Saint Laurent blancas y negras y un plumífero largo negro, muy cómodo. Soy súper básico, cositas de Valentino, Sandro y Cos. Me pongo un pantalón negro o vaquero, que mezclo con una playeras guays.

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