'Viernes negro' por obligación

Cartel en un comercio de Torrelavega para anunciar los descuentos de hoy. / Luis Palomeque

El pequeño comercio se suma cada vez más a esta nueva tendencia comercial «por arrastre». «O lo haces o te quedas descolgado»

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

En poco más de veinte metros, tres carteles distintos. 'Black Weekend', 'Big Black Friday' y 'Black Week'. Un tramo de la santanderina calle Juan de Herrera sirve para confirmar que una tendencia que hace años aquí no existía, ahora se celebra y hasta se amplía en su formato. El 'viernes negro' de los descuentos -heredado y sin traducir, pese a los lógicos esfuerzos de la Real Academia- ahora dura casi una semana entera y el pequeño comercio cántabro se suma cada vez en mayor medida. Las asociaciones empresariales coinciden en las conclusiones. Que el seguimiento crece y que el tirón de las grandes superficies obliga a los pequeños establecimientos a sumarse. Es eso o quedarse atrás. Porque todos reconocen que es «un destrozo» de cara a la campaña navideña, que obliga a «tener prácticamente precios rebajados hasta Reyes» y que el que vende en estos días -que el que apuesta con fuerza sí que vende- lo hace a costa de sacrificar mucho los márgenes. Pero aún hay quien se resiste: «Estrene zapatos y bolsos ahora con la garantía de mantener los precios hasta rebajas. Walk (una zapatería de Juan de Herrera) no participa en el Black Friday».

Gonzalo Cayón, de la Federación del Comercio de Cantabria (Coercán), estima que en torno al 50% del pequeño comercio cántabro ya se ha sumado. Miguel Rincón, de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios, Comerciantes y Autónomos de Cantabria (Apemecac), va más allá y dice que un 75%. Y Agustín Ordejón, de la Asociación de comerciantes del Casco Viejo y el Ensanche, llega hasta «el 85%». «Algunos que no han puesto todavía el cartel también lo van a hacer el viernes».

«Algunos se suman por inercia y otros por no quedarse rezagados al ver que otro ha vendido bastante. Pero también hay quien no pone los descuentos que se ponían al principio y eso, hoy en día, ya no es atractivo para el cliente», apunta Cayón, que reconoce que esta 'moda' importada, a base de bombardeo publicitario, «pone al cliente con ganas de salir a la calle o meterse a buscar con el ordenador». «Porque parece que quien no vaya a comprar nada no tiene sangre en las venas». Advierte del peligro del «efecto boomerang»: «Se paralizan las ventas las dos semanas siguientes» y se retarda la campaña de Navidad «casi hasta el día 20 de diciembre». Y reconoce que las fórmulas clásicas -de promociones, descuentos, liquidación por cambio de temporada...- «son ya tan reiterativas, que pasan desapercibidas». «El cliente, en un día como hoy, espera un paso más. Si le pones un 20% es insignificante. Hemos visto hasta regatear, que es algo increíble. Pero si la oferta es atractiva, se ha promocionado mucho y se han usado las redes sociales, puede hacer el doble o el triple de caja que un día normal», dice.

Aunque las asociaciones discrepan en el seguimiento, se habla ya «de casi un 75%» Seguimiento masivo

En Torrelavega habrá actividades en las calles «para retener al público en el centro de la ciudad» Actos

«Puedes meter dinero en caja, pero eso no significa que ganes dinero. Es meter líquido, no margen. Una gran cadena sí, pero un pequeño comercio, no», matiza Rincón. Él entiende esta nueva tendencia como «susto o muerte». O sea, mala en cualquier caso para el pequeño comerciante, «pero te tienes que sumar para que no se te marche todo el mundo a las grandes superficies (que abren este domingo)». Por eso, en Torrelavega han organizado multitud de actos -de diez de la mañana a diez de la noche- para dinamizar las calles, «con la idea de fidelizar a la gente y que no se marche del centro de la ciudad». «No es que nos guste, pero hay que tratar de que los clientes se queden aquí». En la Plaza Mayor, en la plaza Baldomero Iglesias... Hasta los concesionarios de coches estarán presentes.

«Nos vemos arrastrados, no nos queda otra. O lo haces tú o te quedas descolgado y se llevan todo las grandes superficies», resume Ordejón, en Santander, donde, más allá de los descuentos, no hay otras actividades previstas.

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