Una visita al pasado

Cientos de personas contemplan a diario en Puente Viesgo las pinturas rupestres de la cueva de El Castillo y retroceden 40.000 años en el tiempo

Trece personas forman el grupo en cada pase a la cueva de El Castillo, una de las cavidades de Puente Viesgo con arte rupestre paleolítico
Trece personas forman el grupo en cada pase a la cueva de El Castillo, una de las cavidades de Puente Viesgo con arte rupestre paleolítico / DM
SAMIRA HIDALGO Y ALEXANDER AGUILERA

Pasando Puente Viesgo, donde acaba la carretera, aparece un aparcamiento lleno. A los visitantes de las Cuevas del Monte Castillo no les queda más opción que estacionar en la cuneta de la carretera. La circulación en este punto es constante. En un día con el cielo sin sol o con la lluvia como protagonista, familias enteras se acercan a visitar las famosas cuevas que contienen elementos únicos del arte rupestre. Sin embargo, muchas no podrán entrar al desconocer que la gran afluencia de visitantes que reciben las cuevas en verano provoca que haya que reservar y comprar las entradas con antelación.

Esto mismo les sucedió a Gema Palacios y su familia, que vienen desde Segovia y no han podido acceder al interior de las cavidades porque desconocían que había que comprar las entradas de forma anticipada. De todos modos, para aprovechar el viaje, han caminado por los alrededores: «Hemos dado una vuelta por el recorrido que se puede hacer por detrás de las cuevas donde se pueden apreciar pequeñas partes de las mismas y los nombres de las diferentes cavidades», comenta Gema.

También hay casos en los que, a pesar de querer comprar las entradas con antelación, por un motivo u otro no se ha podido hacer. Los madrileños José Luis Moruno y su pareja intentaron coger cita por internet el día anterior, pero no pudieron porque había algún tipo de problema en la web. José Luis explica que han venido de todos modos, por si acaso podían entrar, «pero no ha sido posible».

«He preguntado al guía si las pinturas eran originales. Parece sorprendente que se mantengan tan bien»

Y es que el cartel de ‘hoy completo’ situado a la entrada de la cavidad no cambia estos días. La cueva de El Castillo, descubierta en 1903, está considerada uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. Óscar Gutiérrez, uno de sus guías turísticos, lleva seis meses trabajando aquí y asegura que «todo agosto está siendo muy bueno, debido en parte al mal tiempo que ha habido, ya que si los turistas no pueden hacer turismo de sol y playa, se animan al turismo cultural, lo que hace que esté todo colapsado».

Turistas de todos los sitios y países vienen hasta Puente Viesgo para visitar las cuevas. Si de extranjeros hablamos, en agosto destacan los franceses e italianos, y en términos nacionales vienen sobre todo los procedentes de grandes capitales, como Madrid y Barcelona. Salvador y su pareja, aficionados al arte rupestre, vienen «exclusivamente desde Madrid para visitar las cuevas». Por su parte, David Maldonado y su familia llegan de Barcelona, aprovechando que están pasando unos días en Cantabria. «Por la madre de una amiga de mi hija nos hemos enterado de que estaban aquí estas cuevas, las miramos y nos parecieron interesantes. Hemos reservado por teléfono la semana pasada. Es la primera vez que veníamos y nos ha encantado, sobre todo el recorrido y la explicación», relata David. A su mujer, Puri Gómez, lo que más le ha impresionado han sido las pinturas: «Le he preguntado al guía si eran originales, porque me parece sorprendente que trece mil años después se mantengan tan bien». En la misma línea, a su hijo Iván, de trece años, lo que más le ha gustado ha sido la pintura del ciervo, y a la pequeña Carla, de ocho, todas las pinturas en general.

Sale un grupo y entra otro. Cada 20 minutos accede a la cavidad un conjunto de visitantes formado por 13 personas, por lo que al final del día 299 personas habrán podido disfrutar de tan tremenda muestra de arte. Todo tiene un porqué y es que se ha buscado el equilibrio entre protección y conservación; por ello, se estima que con 13 personas por grupo la preservación es correcta.

Uno de esos grupos estaba formado, en parte, por Carmen Iglesias y su familia. Los bilbaínos ya habían estado aquí hace cinco años, pero como su hijo Arkaitz era pequeño, han decidido volver ahora que el niño tiene ocho. «Venimos todos los años a Santillana del Mar y las cuevas están muy cerca», comenta Carmen, y añade: «La visita es muy interesante porque los guías lo explican genial. Está todo muy bien señalizado y es impresionante cómo pueden mantenerse esas pinturas después de tantos años». No será la última vez que vengan a El Castillo, ya que su hijo menor tiene 18 meses, por lo que repetirán «cuando sea algo más mayor», para que pueda recordar a los bisontes y los peces, que son las pinturas que a su hermano más le han llamado la atención.

Una ‘enciclopedia’ en roca

Las visitas duran unos 40 minutos. Como inicio, se hace una introducción rápida de acceso sobre el yacimiento arqueológico en la parte exterior de la cueva. Cuando el grupo se adentra en la cavidad, declarada Patrimonio de la Humanidad, viaja a través del tiempo observando el arte rupestre. Lo más destacado es que muestra arte durante más de 40.000 años, por ello los guías la denominan como «la gran enciclopedia de arte rupestre», ya que se pueden ver todo tipo de fases y técnicas, algo que muestra todo un abanico de posibilidades.

No es de extrañar que un gran número de personas acudan expresamente a visitar las cuevas de Monte Castillo. Con un mes de antelación, los zaragozanos José Machín y su familia han adquirido las entradas: «Nos ha gustado todo, que las pinturas son súper antiguas y que se conservan muy bien. Además, la explicación de la guía ayuda mucho para comprenderlo todo». Con él coincide su hija Andrea, de doce años: «Lo que más me ha gustado son las pinturas y que la guía explicaba detalladamente todas las cosas. Lo que más me ha llamado la atención ha sido un montón de bisontes que había pintados en rojo».

Bisontes, ciervas, ciervos, uros, équidos, cápridos y la figura de un elefante, que posiblemente corresponde a un mamut. Todo el bestiario tradicional aparece representado mediante grabados y pinturas en los 760 metros visitables del interior de la cueva, además de símbolos y manos en negativo. Esto hace que la cueva de El Castillo esté situada en el ‘top 5’ a nivel mundial en arte rupestre, algo que atrae a turistas internacionales durante todo el año y que se acentúa en la época estival.

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