La iglesia de Castro vuelve a amanecer llena de pintadas

 Abril de 2014. La iglesia, el pabellón de Actividades Náuticas y el Castillo-Faro sufren nuevas pintadas con mensajes de contenido político. :: a. v.
Abril de 2014. La iglesia, el pabellón de Actividades Náuticas y el Castillo-Faro sufren nuevas pintadas con mensajes de contenido político. :: a. v.
  • El párroco Sergio Llata denuncia este nuevo «atentado contra el patrimonio castreño» y reclama más presencia policial por las noches y los fines de semana

castro urdiales. La iglesia de Santa María de la Asunción de Castro Urdiales, declarada Bien de Interés Cultural en el año 1931, volvió a amanecer ayer llena de pintadas en el que ha sido considerado como un nuevo atentado contra el patrimonio municipal, otro más, pues es la tercera vez que el templo se convierte en objetivo de los vándalos en tan solo un año y medio. 'El nazi bueno es el nazi muerto', 'Libertad presos políticos', 'Revolución y muerte al Borbón' o 'Antirracistas' fueron algunas de las leyendas que salpicaron no solo las fachadas del templo sino las de la terraza del Pabellón de Actividades Náuticas de Castro Urdiales.

Puesto al corriente de esta acción, el párroco castreño, Sergio Llata, no pudo disimular su «malestar» e «indignación» ante lo que calificó como un «atentado contra el patrimonio» y una «incitación al odio», que, según recordó, está tipificada como un delito en el Código Penal. «Que los autores de estos hechos hayan escrito en las paredes de la iglesia la frase 'Cristianismo, terrorismo' es una clara incitación al odio», apuntó molesto el cura.

El sacerdote, que tiene claro que estas pintadas «no son obra de gente de fuera, sino de algún vecino» pues, como en anteriores ocasiones, «se han realizado entre semana y al amparo de la noche», pidió ayer a las fuerzas de seguridad de la ciudad que encuentren a los culpables y haga que recaiga sobre ellos todo el peso de la ley.

En este sentido, Llata solicitó «más presencia policial» por las noches y durante los fines de semana. Y es que, según denunció el cura, cada sábado, antes de la eucaristía que se celebra por la noche o con motivo de algún evento cultural que se organiza en la iglesia castreña, «es habitual ver a niños haciendo 'botellón' en las mismas escaleras del templo sin que haya una presencia policial que lo impida».

Según relató ayer el sacerdote, aparte de esta serie de pintadas, en los últimos cinco meses también han aparecido hasta cuatro cristales rotos de los bajos de la parroquia. «El nivel de gamberrismo está llegando a unos límites insostenibles», lamenta el cura, que asegura que se ha planteado colocar cámaras de vigilancia tanto dentro como fuera del templo, «aunque el problema -dice- «es que las van a reventar en cuanto las coloquemos».

Limpieza

También contrariado por lo ocurrido, el concejal de Medio Ambiente, Demetrio García, lamentó ayer unos hechos que «suponen un grave perjuicio patrimonial y económico» habida cuenta de que la eliminación de las pintadas, que no está garantizada debido a la dificultad técnica que requiere su limpieza, supone un «importante desembolso económico» para los vecinos.

De su lado, el edil de Patrimonio, Javier Muñoz, censuró igualmente la aparición de estas nuevas pintadas, «que son obra de gente ignorante e inculta», y conminó a las fuerzas de seguridad de la ciudad a «localizar» y «sancionar» a los responsables de un acto vandálico que «no debe quedar impune».

Una tarea, encontrar a los autores, «prácticamente imposible», según el sargento-jefe de la Policía Local, teniendo en cuenta que no hay testigos ni imágenes para tener al menos una pista. «Los recursos que habría que destinar para ello serían desproporcionados», dijo.