Los molinos de marea de Argoños, declarados Bien de Interés Local

Vista del molino de Jado.
Vista del molino de Jado.
  • Los de Jado, La Villa y Viejo, con sus diques y presas, quedan protegidos con la categoría de monumentos

La Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha declarado los molinos de marea de Argoños -el molino de Jado o Pumarejo, el molino de la Villa y el molino Viejo-, con sus diques y presas, como Bienes de Interés Local con la categoría de monumentos. Los molinos que se protegen se sitúan en el fondo de la ría, junto al histórico barrio de Ancillo.

Así figura en una resolución publicada este viernes en el Boletín Oficial de Cantabria, en la que también se limita el entorno de protección de los citados bienes.

Molino de Jado o Pumarejo

El molino de marea de Jado o Pumarejo pudo tener un origen medieval. Tiene tres grandes arcadas facturadas a base de grandes sillares de piedra caliza.

La planta es rectangular y las fachadas presentan fábrica de mampostería y de sillería para los esquinales. En el lado sur hay tres vanos dispuestos a diferentes alturas mientras que las puertas de acceso al interior se sitúan en las caras laterales y son adinteladas, rectangulares y estrechas.

En el interior conserva restos de su primitiva maquinaria. Este molino ha sido recuperado recientemente, rehabilitado y transformado en un centro de interpretación de la marisma, su naturaleza y el modo de vida de sus habitantes.

La Villa

El molino de marea de La Villa fue construido por el concejo de la villa de Argoños en la segunda mitad del siglo XVII. Una de sus características es la gran longitud del muro de su presa, de unos 500 metros.

El edificio mide aproximadamente 26 metros por 8 de anchura y es de una sola altura. Se compone de dos partes bien diferenciadas: la obra hidráulica y el recinto de trabajo. En la actualidad, se conservan algunas estructuras de los muros y gran parte de su dique.

Viejo

El molino Viejo fue reedificado en el siglo XVIII sobre los restos de uno anterior, de origen posiblemente medieval. Aunque inicialmente solo tenía dos ruedas, posteriormente se ampliaron a cuatro. Hoy en día sólo se conservan algunos restos del molino.