"Arriesgó su vida para salvar la de aquella niña"

Imagen con marea baja de la ría de Quejo, escenario del aparatoso rescate.
Imagen con marea baja de la ría de Quejo, escenario del aparatoso rescate. / E.C.
  • Un policía municipal de Bilbao de vacaciones recibe siete puntos de sutura tras rescatar a un padre y su hija, que quedaron atrapados por la corriente en Noja

Sucedió a primera hora de la tarde del pasado 25 de agosto,en la ría de Quejo, en Noja, entre las playas de Joyel y Sable. Un padre y una niña de unos 13 años se aferraban a las rocas. Gritaban. Pedían auxilio de manera desesperada. Habían entrado «en pánico». Unos minutos antes se habían metido al agua en dos colchonetas inflables. Felices. Ajenos a lo que les aguardaba. A simple vista las condiciones meterológicas no eran del todo malas, pero la corriente en ese punto, sobre todo cuando baja la marea, suele ser «brutal». El remolino amenazaba con engullirles. El policía municipal de Bilbao Luis P.C. no se lo pensó dos veces. Se lanzó rápidamente al mar para ayudar.

«Siempre que una persona actúa así, se puede decir que se jugó la vida por salvarles», afirma Francisco Ibañez, responsable de los puestos de socorro de las playas de Arnuero e Isla. Ibañez recuerda perfectamente el incidente y cómo el gesto humano del agente de la guardia urbana de la capital vizcaína fue seguramente decisivo para evitar una desgracia. «Fue muy valiente y lo hizo muy bien», le felicita.

Luis P.C. tiene 54 años. Es policía municipal desde el año 89. Le gusta el mar. Es un buen nadador. De hecho, practica la pesca submarina desde los 14 años. Cuando sucedió el incidente se encontraba tirando la caña al otro lado de la ría. Al ver que estaban en dificultades, se echó al agua. Nadó contracorriente hasta alcanzar la posición donde la niña y su padre, de origen latinoamericano, trataban de escapar de la rompiente de las olas. Luis agarró a la pequeña. Se la cargó como una mochila y empezó a trasladarla a un lugar seguro caminando por las rocas, con el agua hasta el pecho, a merced de la marea. No fue fácil.

Sufrió un fuerte golpe en el costado al chocar contra un saliente del farallón. Pero ese impacto no fue lo peor. Mientras luchaba contra los embates del mar, con la menor a la espalda, perdió una sandalia. El resultado fue doloroso y sangrante. Se hizo una brecha «enorme» en la planta del pie al seguir caminando con el peso extra de la adolescente encima. «Esa parte de la costa está llena de ostras. Es como apretar tu cuerpo contra una cuchilla», afirma el coordinador de socorristas de las playas de Isla y Arnuero.

Piden un reconocimiento

Con todo y pese al fuerte dolor, el agente continuó escalando para escapar de aquella trampa. No paró hasta lograr su objetivo. Los socorristas que acudieron al lugar no pudieron taponarle la herida. «Sangraba muchísimo». Así que fue trasladado a un centro hospitalario. Recibió siete puntos. La niña resultó ilesa. No así su padre, que sufrió multitud de cortes.

El sindicato Erne ha destacado la profesionalidad de Luis y ha pedido al Ayuntamiento que le brinde un reconocimiento y que el mérito figure en su hoja de servicios. «Es un ejemplo más de un agente que, en sus vacaciones, no olvida su profesión y no duda en arriesgar su vida para salvar las de dos ciudadanos, como hace siempre en su puesto», afirmó un portavoz de la central. «A pesar de las trabas que los políticos nos ponen, siempre vamos a estar ahí para ayudar al vecino», añadió.