El colegio de Limpias niega acoso en el caso del menor y admite un "grave problema de convivencia"

  • El director asegura que "nunca ha dado ni dará la espalda a este tipo de conductas como ha quedado demostrado"

La sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria que condena al Colegio San Vicente de Paúl, de Limpias, a indemnizar a los padres de un menor con 6.000 euros para resarcirles del daño moral causado por otros compañeros durante el curso 2014-2015, no ha pasado desapercibida en el seno de la comunidad educativa del centro escolar. Tanto es así que la dirección del colegio remitió ayer un comunicado para "subrayar su defensa por la colaboración familia-escuela, especialmente cuando se dan problemas de convivencia".

Tras dejar claro que el colegio muestra su "máximo respeto" a las decisiones judiciales y apuesta por la "transparencia y la veracidad", el director del colegio, Antonio Medina, asegura que "el centro en ningún caso ha eludido su responsabilidad y siempre ha actuado para proteger al menor y apoyar a su familia". "Por ello –precisa– desde el primer momento que se tuvo conocimiento de los hechos, acogió y atendió al menor y su familia, realizó una investigación de los hechos y concluyó, tal y como corrobora la sentencia de la Audiencia y, anteriormente del Juzgado de Primera Instancia, que no había acoso, sino un trato inadecuado, indebido e injusto por parte de sus compañeros".

En este sentido, el director admite que existió un "grave problema de convivencia", pero que se realizaron intervenciones individuales y grupales y se adoptaron medidas disciplinarias contempladas en la normativa, que llevaron a la expulsión de dos alumnos. También asegura que mantuvo en todo momento informado al Servicio de Inspección de la Consejería de Educación de las actuaciones que se iban realizando. "Prueba de ello es la drástica reducción de la indemnización, de los 30.000 euros solicitados por la familia a los 6.000 euros fijados por la Audiencia Provincial". Antonio Medina insiste en que el centro "nunca ha dado ni dará la espalda a este tipo de conductas como ha quedado demostrado porque, aunque no haya una situación estricta de acoso, los hechos pueden ser graves, y hay que asumir responsabilidades y atender adecuadamente a los menores que estén sufriendo".

El director del Colegio San Vicente de Paúl considera que la colaboración de los padres en esta situación es "fundamental" y recuerda que, tal y como señala la sentencia, aunque el centro trató de poner fin a esta situación, "los padres no permitieron la realización de intervención individualizada con el alumno" ni la adopción de algunas medidas disciplinarias, lo que impidió, en parte, la resolución definitiva del conflicto, sentencia.

Medina, que reitera que el centro "en ningún caso" ha sido condenado por acoso, afirma que si las soluciones que aplicó en este caso fueron "insuficientes" –como recoge la sentencia– desde la dirección del centro "nos comprometemos a revisarlas e intensificar todas las medidas preventivas y directamente efectivas para que cualquier hecho que vulnere la normal convivencia del centro sea debidamente tratado".

En el comunicado, el director envía un mensaje de tranquilidad a las familias y pide disculpas por el malestar que estos hechos hayan podido ocasionar. Por último, aprovecha la ocasión para pedir respeto a la intimidad de los menores y transmitir el apoyo del centro a la familia afectada, que mantiene, recuerda, en el colegio a su otro hijo.

La Audiencia considera probado que a lo largo del curso 2014/15 el menor "padeció un continuo y deliberado maltrato" por parte de sus compañeros del colegio, que, aunque no afectó a su rendimiento escolar, "sí produjo inquietud y sufrimiento" en el niño, en el que desencadenó un trastorno psicológico que requirió tratamiento.

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