El poeta Blas de Otero, autor de ‘Redoble de conciencia’ (izda) Diego en la plaza de los Santos Juanes. Bilbao. 1971 (dcha)
El poeta Blas de Otero, autor de ‘Redoble de conciencia’ (izda) Diego en la plaza de los Santos Juanes. Bilbao. 1971 (dcha) / Archivo del poeta

Un estudio traza por primera vez el lazo humano y literario de Blas de Otero y Gerardo Diego

  • El nuevo volumen, en el Centenario del poeta bilbaíno, se vehicula a través de los poemas  conservados en la Biblioteca santanderina, dentro de ‘Ángel fieramente humano’

«Ante todo el hombre y después el poeta. El hombre debe hacer el poema a su imagen y semejanza. ¿Imposible? Tanto mejor». Las palabras de Gerardo Diego definen la identidad de su escritura reflejada en una apasionada aventura con muchas ventanas humanas asomando hacia la inmensidad de lo poético.

La Fundación del poeta santanderino, en su labor de Centro de Documentación de la Poesía Española del Siglo XX, enriquece y amplía ahora esta dimensión del autor de ‘Versos humanos’ con una nueva publicación.

El vínculo con otras voces, los estudios poéticos, en este caso la relación entre dos ciudades, y el manejo de imprescindibles fondos documentales se funden en la aparición de ‘Gerardo Diego y Blas de Otero Entre Santander y Bilbao [texto y contexto de unos poemas]’, un volumen que aparece cronológicamente en la celebración del I Centenario de Blas de Otero.

El libro se configura a través del estudio de la relación entre ambos poetas en el contexto de la poesía española de posguerra, la reproducción facsimilar de 14 poemas mecanoscritos de Blas de Otero conservados en la Biblioteca del santanderino, dentro del ejemplar de ‘Ángel fieramente humano’ (Ínsula, 1950); la descripción, estudio y transcripción de los poemas; la reproducción facsimilar de documentos de Blas de Otero conservados en el archivo de Gerardo Diego y los artículos de Diego dedicados a Otero.

La Fundación del poeta, que el pasado viernes celebró la reunión de su Patronato en Santander, prosigue su labor de incorporar estudios sobre la relación del poeta y la poesía española de posguerra. Dentro de esta línea de investigación, en los últimos años la Fundación santanderina ha venido publicando monografías sobre autores de dicho periodo , caso de José Luis Hidalgo, Carlos Salomón, José Hierro, Juan y Leopoldo Panero y José García Nieto, entre otros, a cargo de especialistas que han trabajado con los fondos documentales que la Fundación alberga.

Esta entrega ofrece, por primera vez, «la relación humana y literaria de Otero y Gerardo Diego inscrita entre sus respectivas ciudades natales, Bilbao y Santander», estudiada por el profesor Juan José Lanz, especialista en Literatura Contemporánea, «a través de poemas mecanoscritos, cartas y textos, y otros materiales inéditos intercambiados entre ambos poetas que se reproducen en esta publicación».

La Fundación subraya y sella, de este modo, el vínculo entre las dos ciudades norteñas en el contexto de la historia de la poesía española del siglo XX, primero con la profunda relación de Gerardo Diego y Juan Larrea, y en esta ocasión con Blas de Otero, con «especial agradecimiento a Sabina de la Cruz y a Elena Diego que facilitaron el trabajo de la edición que ahora ve la luz».

Bilbao, Santander y Madrid acogerán sucesivamente las presentaciones del nuevo volumen editado por la Fundación. Juan José Lanz (Bilbao, 1963) profesor titular de Literatura Española en la Universidad del País Vasco, es autor de ‘La luz inextinguible: ensayos sobre literatura vasca actual’ (1993), ‘Antología de la poesía española (1960-1975)’, o ‘Las palabras gastadas: poesía y poetas del medio siglo’, entre otras muchas.

El profesor destaca la «amistad inquebrantable» de los dos poetas que se extendió a lo largo de cuarenta años. «Los poemas de Otero conservados por Gerardo Diego en su ejemplar de ‘Ángel fieramente humano’ no son sino una prueba más de esa amistad a lo largo».

En 1971 Otero escribía un poema para un homenaje a Gerardo que se estaba gestando en Santander, en la revista ‘Peña Labra’. El poema se publicó en la histórica publicación de Aurelio García Cantalapiedra un año después. «Dios nos libre de los libros malos, que de los buenos ya me libraré yo». E incluso el poeta bilbaíno volvería a evocar al santanderino en uno de sus últimos poemas en 1977, titulado ‘Fermosa cobertura’, ‘Diego, alondra de verdad’.

Blas de Otero invita a la búsqueda permanente desde un compromiso estético, desde una posición formal que te alerta, vigilante, al acecho de un vínculo entre el hombre y la historia. Se ama a Blas de Otero porque es lenguaje, porque su poesía en sí misma es código y ecosistema de vida». El hombre que reclamó «la paz y la palabra» y al que Gerardo Diego definió como un «poeta de intensa vida interior, concentrado y capaz de todas las explosiones violentas e intermitentes....».

La nueva obra se suma al reciente ‘Estudio bibliográfico’ de la Fundación, editado en verano, que «ilumina la poesía» de Gerardo Diego.