"Más de la mitad de las películas que se hacen ahora no son necesarias"

Pedro Costa recibió anoche el Premio de Honor del Festival ‘Nuevas olas’ de manos de Marcos Díez.
Pedro Costa recibió anoche el Premio de Honor del Festival ‘Nuevas olas’ de manos de Marcos Díez. / Andrés Fernández
  • El director luso Pedro Costa recibió anoche en Santander el Premio de Honor del Festival de Cine 'Nuevas Olas' y presentó su última película 'Caballo dinero'

Pedro Costa (Lisboa, 1959) fue el protagonista ayer de la apertura de una nueva edición del Festival de Cine 'Nuevas olas'. Recibió el primero de los dos premios de honor que se concederán este año y, tras conversar con el público, presentó su nueva película 'Caballo dinero'. Está considerado como uno de los grandes referentes del cine de autor a nivel mundial por su forma de narrar depurada, caracterizada por una economía de recursos, y por tener una mirada sin concesiones. El director de la Fundación Santander Creativa, Marcos Díez, fue el encargado de entregarle el galardón.

Anoche fue premiado en un festival pequeño y creado por gente joven. ¿Le siguen haciendo ilusión este tipo de reconocimientos?

Sinceramente, más que si fuera del Festival de Cannes. Me gustan mucho más estos premios que los de otros certámenes más grandes que auspician un sistema de cine que no es el mío. Yo trabajo en cosas pequeñas, rodadas con equipos pequeños y en mi barrio y ese es precisamente el mensaje que quiero transmitir con mis películas.

¿Cuando se encuentra con estos jóvenes realizadores recuerda sus inicios?

Estudié en una escuela de cine y trabajé diez años como asistente de producción y dirección, pero antes de hacer mis primeros largometrajes sentí que ese sistema de hacer cine y de producción, no era el que más me interesaba y no era lo que yo quería para mis trabajos. Solo después de tres largos alcancé a hacer el sistema que considero más humano, menos industrial y también el menos asfixiante de trabajar. A mí me gusta un cine más cercano al documental o a la vida de un pueblo como es el caboverdiano que vive en mi ciudad. Han pasado 20 años y hago películas con tres personas -otros dos técnicos y yo-, y con limitaciones de todo tipo, pero no nos sacrificamos ante nadie y podemos hacer lo que queremos.

Dentro de esas limitaciones están las económicas. Su nueva película 'Caballo dinero' ha costado 150.000 euros. ¿Trabajar con poco presupuesto es un problema o un deber?

No creo que sea una cuestión de presupuesto. Si se consigue encontrar dinero para hacer producciones más grandes, ¿por qué no usarlo? Yo por lo que abogo es por no renunciar a mi esencia y al propósito que me he marcado, que tiene que ver con dar a conocer la realidad. Ahora mismo creo que se hacen muchas películas que no son necesarias, la mitad de las que se presentan ya están hechas y son meras repeticiones. No se debe gastar dinero en hacer cosas en serie. Cada película debería ser única, ya sea comedia o tragedia y deben redundar en el sentimiento de que este mundo puede ser mejor.

Está considerado un referente en el cine de autor. En esos comienzos de los que hablaba antes, ¿llegó a pensar que llegaría a alcanzar ese nivel?

En la escuela de cine aprendí a ver películas clásicas. Esos sí que eran autores, porque eran todos diferentes. Tal vez porque estaban ligados a otra época, a un tiempo con más convicciones que las que hay ahora. Vivimos un presente muy frágil. Los autores nacen de las convicciones y ahora no las hay. No existe el cine de autor en la actualidad.

Es un claro defensor del cine útil. ¿En qué consiste?

Defiendo un trabajo útil y que interese al público. Si no, no vale.

Rueda todas sus películas en tecnología digital. ¿Por qué este sistema?

Empecé a trabajar con este sistema que era mucho más barato y ya me he acostumbrado. No soy un director fetichista como otros colegas. Para mí es un trabajo y me dan igual las grande cámaras o las pequeñas. Me interesa la idea y no el soporte.

Anoche también presentó en Santander su nuevo trabajo 'Caballo dinero' en la que retoma la historia de Ventura, el inmigrante caboverdiano protagonista de 'Juventud en marcha'. ¿Qué ha querido reflejar en esta historia?

He hecho una serie de trabajos con esta comunidad en mi país. Quería mostrar el momento en que vivimos ahora. Antes, estas personas sufrían físicamente y ahora también mentalmente. Los márgenes de la sociedad están sufriendo más que nunca y eso me asusta.

Hoy va a impartir una master class a jóvenes cineastas. ¿Qué mensaje les quiere transmitir?

Que el cine debería volver a sus orígenes. Empezó en la calle con la salida de obreros de su fábrica y con la forma de vida en las casas o de los perros. Era un cine doméstico y, sobre todo, más humano. También le recordaré que nuestro planeta podría ser mucho mejor de lo que es.