La Casa de Cultura de Torrelavega será el Museo Pisano tras la donación de 50 obras

La Casa de Cultura será el Museo Pisano
  • La Consejería de Cultura y el coleccionista Eric Licoys firman el acuerdo de compromiso para exponer las obras de forma permanente

La obra de Eduardo Pisano regresará a su casa. Hace tres años la huella pictórica de Pisano era ensalzada en el paisaje parisino donde se concibió en su parte esencial: Montparnasse. La creación del artista de Torrelavega, una de las referencias históricas del arte contemporáneo de Cantabria, ha viajado siempre por un terreno emocional entre su tierra natal y su geografía plástica. Organizada por el Museo de Montparnasse, el Instituto Cervantes y la familia Licoys, propietaria de los fondos, aquella muestra buscaba un reconocimiento «más grande» de su figura y se abría una cuenta atrás que también miraba hacia su tierra natal.

Pisano (Torrelavega, 2 de mayo de 1912/París, 18 de abril de 1986), contará definitivamente con un museo en su ciudad.

El pasado mes de septiembre la Consejería de Cultura y el coleccionista Eric Licoys firmaron un acuerdo que supone poner en funcionamiento el engranaje para la definitiva creación del espacio museístico en la Casa de Cultura de Torrelavega.

Licoys donó así, tal como consta en el documento ratificado por ambas partes, una colección de 50 cuadros del pintor. Es el final de una serie de pasos, entre donaciones parciales, homenajes y exposiciones, que se han sucedido en apenas año y medio. El fundamento del argumento de la firma refleja que Licoys dona su colección y el Gobierno se compromete a que «la obra se exponga en la Casa de Cultura como colección museística bajo el epígrafe Museo Pisano».

El acuerdo implica que la colección «deberá llevar su nombre y podrá ser visitada para rendir homenaje a este artista que en el exilio de su tierra nunca dejó de pensar en ella y plasmó en sus lienzos con gran talento toda la cultura española en particular la región de Cantabria».

Durante ese periodo la obra de Pisano ha vuelto a tener el peso y la significación histórica que le corresponde. El coleccionista francés, la galerista Carmen Carrión y la respuesta de Cultura han permitido encauzar al final que este medio centenar de obras del artista recalen en su ciudad.

El acuerdo firmado no habla de plazos ni de pasos obligados o prestaciones. La donación, el futuro espacio y la denominación de museo se funden tras la firma. La Casa de Cultura, actualmente en obras, es la destinataria de este rescate del vínculo entre Pisano y Torrelavega.

El Gobierno y el Ayuntamiento de Torrelavega han mantenido conversaciones y fuentes de Cultura, departamento que declinó pronunciarse sobre el acuerdo, apuntan a que faltan algunos trámites para consolidar la configuración del museo.

Este objetivo ha sido una prioridad durante el último año. El coleccionista Eric Lycoys se comprometió a donar 50 obras de Pisano en lo que sería la primera fase de un museo dedicado al polifacético artista. El coleccionista y filántropo francés, que heredó de su padre el gusto por coleccionar obras del torrelaveguense, donó al Santuario de la Virgen Grande 14 obras inéditas del pintor de Torrelavega (en los años 70 pintó catorce cartones al óleo , conteniendo los momentos del Viacrucis). Lycoys consideró siempre que el talento y la creación de Pisano tendrían el mejor reconocimiento con la creación de un museo en su ciudad natal. Y subrayó que Pisano a pesar de desarrollar toda su carrera artística en Francia «pintaba con la cabeza en España». «Pintó en el país vecino lo que tenía en la cabeza de España y Torrelavega», señaló. El coleccionista de arte destacó la oportunidad para la ciudad de contar con esta colección de 50 obras del artista, valoradas en más de 150.000 euros y que se convertirían en la base del museo.

Pisano se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega, siendo compañero de Hermilio Alcalde del Río, y en 1930 se trasladó a Madrid para estudiar artes gráficas. La guerra civil le sorprendió mientras realizaba el servicio militar y tras la victoria de los sublevados en la ofensiva de Cataluña, se refugió en el sur de Francia. Con la llegada de los alemanes a Francia estuvo trabajando en la construcción del muro atlántico y tras la liberación de Francia, se estableció en 1945 en Montparnasse. Pisano fue miembro de la Escuela de París, coincidiendo en tertulias con Pedro Flores, Gines Parra o Joaquín Peinado.

Cuatro temáticas, la religiosa, la española (taurina y costumbrista), la femenina y el mundo del circo, integran las series principales de la donación que se complementa con monotipos y dibujos y obras sobre animales. Pisano sobresalió por ser un pintor que utilizó el color, la línea, la energía y el drama como señas constitutivas de un estilo profundamente original.

En 2012, con motivo de los cien años del nacimiento del pintor torrelaveguense, se celebró durante la primavera una exposición en el Parlamento de Cantabria, el Centro Nacional de Fotografía y la sala Mauro Muriedas de Torrelavega, que puede considerarse el punto de partida de esta cuenta atrás hacia la consecución del acuerdo.

La exposición estuvo dirigida por Carmen Carrión y se contó para ella con la colaboración del Museo de Montparnasse, cuya directora, Anne Egger, publicó el libro ‘Pisano, un español en Montparnasse’, una completa biografía del pintor y una adecuada presentación de su obra, distribuida en distintas categorías. La pintura recia de Pisano reflejó gentes y paisajes con una expresividad ante la que es imposible sentirse distanciado.

Hace trece años precisamente la galería santanderina de Carmen Carrión albergó una revisión homenaje a Pisano, el artista de Torrelavega fallecido en París hace ahora justamente treinta años.

Bodegones, cuadros de flores, el mundo del circo, paisajes, desnudos femeninos, escenas de figuras y autorretratos reflejan «el talante barroco y expresionista» de Pisano, cuyas composiciones se caracterizan por «un abigarramiento expresado mediante la yuxtaposición de manchas muy gestuales y densas, así como su personal paleta cromática de tonos oscuros, especialmente negros, que aclaraba a partir de pinceladas muy cortas de colores primarios».

Pisano dio sus primeros pasos en el mundo del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega y expuso en la Biblioteca Popular, institución que se erigió en punto de apoyo para los jóvenes creadores con sus denominadas ‘Exposiciones de Artistas Locales’. Pronto decidió trasladarse a Madrid, a comienzos de los años treinta, para asistir a la Escuela de Artes Gráficas, visitando con asiduidad el Museo del Prado y el Casón del Buen Retiro. Su labor creadora se vio bruscamente interrumpida por la Guerra Civil y, después de esta trágica experiencia, se vio obligado a exiliarse a Francia. En Montparnasse, centro de la vida bohemia, vivió durante más de cuarenta años.

Otras muestras en Torrelavega

La sala de exposiciones Mauro Muriedas de Torrelavega albergó una retrospectiva sobre Pisano. Un recorrido por su inimitable enmarañada pincelada. Diversos trabajos, desde 1932, incluidos dibujos a carboncillo y plumilla integraron esa propuesta para cuya organización se contó con el apoyo de numerosos particulares que aportaron obras del reconocido artista con el fin de poder ofrecer un completo recorrido a través de su vida y su obra, un trabajo expresionista que se recrea en las formas. Se exhibió entonces una treintena de obras procedentes de la colección privada de Jean-Claude Tormos, en concreto, 28 óleos y un grabado, firmadas entre 1950 y 1973; es decir, los años más significativos de su estancia en París, donde desarrolló el periodo más fecundo de su trabajo. Naturalezas muertas, iconos de indudable raíz española como composiciones taurinas, bailes populares , gitanas, inquietantes paisajes y composiciones de flores o escenas religiosas han marcado su profuso imaginario.