Fernando Aramburu presenta hoy su nueva novela en Santander.
Fernando Aramburu presenta hoy su nueva novela en Santander. / Emilio Naranjo

"Ante el terror, el silencio es una estrategia de supervivencia"

  • Fernando Aramburu presentará hoy en el Ateneo, dentro de la programación del Aula de Cultura de EL DIARIO 'Patria', la novela que dedica al terrorismo etarra y a los estragos que produjo

Para la crítica, 'Patria' (Tusquets) es ya la novela española del año, una crónica de 600 páginas en la que Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) narra las soledades y los rencores privados que siguieron a la violencia terrorista en el País Vasco a través de dos familias de un pueblo de Guipúzcoa separadas por la enorme grieta que ETA ocasiona en sus vidas. El festival 'Lluvias&Letras' le ha invitado este lunes para hablar de esta historia en un doble acto que tendrá lugar en la librería Estvdio (17.00 horas) y el Aula de Cultura de EL DIARIO MONTAÑÉS, en su sede del Ateneo de Santander (19.30 horas).

Existen muchas patrias, supongo que la de Trump no será la misma que la de Clinton, ni la de Otegi que la Javier Maroto. ¿Cuál es la patria de Aramburu?

El espacio geográfico de mis afectos es el San Sebastián de mi infancia, pero no se trata de un lugar que yo tenga mitificado. Llevo más de treinta años viviendo en Alemania con la condición de extranjero y no me va mal. No sé, mi patria son mi familia, mis amigos, mis libros, los pájaros, el mar y qué más da.

¿Es necesario que ETA haya dejado de matar para hacer ficción sobre el conflicto vasco?

Dudo que haya un momento a partir del cual se pueda o se deba escribir de un asunto que ha afectado a toda la sociedad. Para escribir novelas o relatos relacionados con el terrorismo siempre ha habido tiempo.

¿Cree que hay una deuda pendiente por parte de los escritores en tratar el terrorismo en el País Vasco desde la literatura?

No creo que haya una deuda pendiente, sino una tarea no acabada que, para la literatura, consiste en contar historias que están esperando a su narrador.

Usted reside en Hannover desde los años ochenta. ¿La distancia le ha ayudado a escribir 'Patria'?

Lo ignoro. Desde luego no lo ha impedido. Digo esto porque no he conocido otra opción. Lo que hice fue contrarrestar la lejanía geográfica con la cercanía emocional. Digo yo que para sentir empatía por las víctimas no hace falta estar domiciliado cerca de ellas.

La crítica ya dice que 'Patria' es la novela del año. ¿De dónde cree que proceden estos comentarios?

Comentarios de esta naturaleza son sin duda halagadores. Ahora bien, no me puedo pronunciar respecto a ellos. Supongo que proceden del entusiasmo. Como autor, me siento tan indefenso ante los elogios como ante las críticas negativas. Ya cumplí con mi parte del trabajo. Una vez entregada la obra, esta dejó de pertenecerme. Ahora es de los que la leen. Están en su derecho de interpretarla como les parezca oportuno.

¿Mientras escribía le preocupaba caer en el maniqueísmo?

Por supuesto. Me preocupaba incurrir en el maniqueísmo y en cualquier forma de la superficialidad. Había asimismo otros peligros. El patetismo, el sentimentalismo, la frivolidad. Por fortuna no estuve solo durante el trabajo. Mis confidentes literarios, atentos y severos, me habrían avisado al instante en caso de haberme apartado del buen camino.

¿En algún momento se ha censurado a sí mismo?

Nunca. Créame si le digo que no se quedó nada en el tintero.

¿En el caso del País Vasco y los años de ETA sería muy duro decir que la supervivencia es sinónimo de complicidad?

En multitud de casos no sería exactamente duro, sino injusto. Ya decía el filósofo Spinoza que lo propio de los seres humanos es nuestra perseverancia en el ser. Lo natural, allí donde impera el terror, es desarrollar estrategias de supervivencia. El silencio puede ser una de ellas, pero también el exilio o la resignación. No veo que nadie esté legitimado a reprochar a otros que hayan sobrevivido.

'Patria' es una novela coral, pero parece que el peso lo llevan dos mujeres, la viuda de un asesinado y la madre de un terrorista. ¿Son las dos igual de víctimas?

Esta lectura no me satisface. No creo que merezcan la misma categoría de víctimas la viuda de un asesinado y la madre de un terrorista. En todo caso, no comparto la idea de que el dolor de unos anule el de los otros o sirva de contrapeso.

Para mucha gente el conflicto no está cerrado tras el alto el fuego. ¿Se ha pasado página?

No se ha pasado página por más que algunos lo deseen, ya sea por su comodidad o porque quizá tienen algo que esconder. La referida página se está escribiendo. Veo mi novela como una aportación, espero que útil y positiva, a la escritura de dicha página.

Por último, me gustaría preguntarle por sus proyectos. ¿Tiene alguna otra novela en mente?

Después de 'Patria' me ha quedado una sensación de vacío. Este vacío procuro llenarlo en la actualidad con lecturas de libros ajenos y con colaboraciones en la prensa. Me faltan, además, estos días soledad y sosiego. Y, por otro lado, no me urge escribir rápidamente otra novela. El tiempo dispondrá.