"No es fácil escribir sobre el dolor de los demás, es un reto"

Aramburu, en primer término, entra en la sala del Aula de Cultura, repleta de gente.
Aramburu, en primer término, entra en la sala del Aula de Cultura, repleta de gente. / Daniel Pedriza
  • Fernando Aramburu presentó este lunes 'Patria', en el Ateneo de Santander y dentro de la programación del Aula de Cultura de El Diario Montañés

Cuando Fernando Aramburu vio el féretro del senador Enrique Casas, asesinado por comandos de ETA en 1984, entrando en la Casa del Pueblo de San Sebastián se dijo a si mismo: "Yo escribiré sobre esto". Por alguna razón que aún hoy no acierta a concretar en aquel momento se rompió la membrana que le hacía observar toda aquella violencia y a sus víctimas con cierta distancia. Se rompió aquella membrana y Aramburu empezó a buscar el registro verbal preciso, superó dudas, acometió intentos que le convencieron más y menos, y escribió finalmente ‘Patria’ (Tusquets, 2016). Este lunes recordó este camino literario ante los asistentes a la presentación de la novela en el Ateneo de Santander, un acto dentro de la programación del Aula de Cultura de El Diario Montañés que condujeron el periodista Guillermo Balbona y Javier Menéndez Llamazares. El camino fue largo. "Hasta ‘Los peces de la amargura’ (2006) no supe hacerlo. […] He de reconocer que con ‘Patria’ ya tenía la autopista hecha".

Aramburu se tomó su tiempo porque una novela de 650 páginas "no se escribe con criterio de oportunidad", y también porque encontrar el cómo, el tono, el registro era esencial. "No es fácil escribir sobre el dolor de los demás, es un reto". La novela acumula buenas críticas, se presenta ya como ‘el libro del año’. Aramburu asiste a este proceso con un poco de extrañeza: "Me siento tan indefenso ante los elogios y como ante las críticas". ¿Por qué? Porque siente que como autor se desprende de su obra cuando la entrega al editor. "A partir de ese momento ya no me pertenece. […] La novela es de quien la lee".

Este lunes contó que lo primero que escribió en la pantalla fue el título, ‘Patria’, y la historia de estas dos familias que recorre treinta años de historia del País Vasco discurrió después. El título, explicó Aramburu, alude a la patria vasca, un paraguas que cubre a todos aunque no del mismo modo. El autor donostiarra habló sobre muchos conceptos, la memoria entre ellos. Aramburu cree que debe construirse un espacio para la memoria desde el que recordar la violencia terrorista, sus hechos y víctimas. Su idea es que exista un lugar físico, lleno de libros, películas, documentos y testimonios al que el ciudadano pueda acudir para entender qué pasó en el País Vasco, quién mató a quién, quién dijo qué; un lugar lleno de "materia recordable". Y debe contarse para ello con los testigos de lo ocurrido. "Si no lo hacemos perderemos perderemos una oportunidad".

El escritor vive desde los años ochenta en Alemania. Este lunes contó con humor sus vivencias alemanas y su lado germánico. También mencionó que, a veces, se siente extraño. Vive cerca de un bosque y cuando mira los árboles siente "como si no debiera estar allí". Quizá sea por las etiquetas. "Allí me llaman el español, aquí me llaman el alemán, y ya me da igual". Aramburu explicó que la patria tiene una parte de afectos que es fabulosa (los amigos, una comida sabrosa, un equipo de fútbol al que seguir), pero que esa parte amable "está distorsionada" por otras concepciones de patria, que están hechas de mitificación, filtros de autenticidad y pureza. Y esa no le convence en absoluto.