El genio de la gran pantalla

Orson Welles se reservó el papel protagonista de ‘Macbeth’, un filme que se proyectará el día 12 de diciembre.
Orson Welles se reservó el papel protagonista de ‘Macbeth’, un filme que se proyectará el día 12 de diciembre. / DM
  • El Ateneo proyecta 'La palabra domada', un ciclo de cine basado en la literatura de Shakespeare

Se dice que el mejor guionista del cine ha sido William Shakespeare. Los grandes conflictos y tragedias que presenta en sus obras se vienen repitiendo a lo largo de la humanidad y esa vigencia hace que los cineastas recurran a sus libros como forma de inspiración. En el año en que se conmemora el cuatrocientos aniversario de su fallecimiento no podían faltar las revisiones cinematográficas, porque en la gran pantalla, el genio de las letras, también bate récords. Según la base digital de datos IMDB, web de obligada consulta para los cinéfilos, el inglés está acreditado como escritor o guionista en 1.150 largos, cortos y series de televisión. No hay nadie a su altura. Y casi una veintena de películas son obras maestras.

Con motivo de esta efeméride, el Ateneo de Santander ha decidido fundir dos de sus territorios culturales preferidos para programar una nueva cita en la agenda de otoño: cine y literatura. Con este objetivo, mañana inicia un ciclo titulado: ‘La palabra domada’, que ofrece cinco de los filmes más relevantes que se han hecho en base a la literatura del bardo genial.

La universalidad del dramaturgo, las voces exponenciales de la condición humana y el tesoro literario de Shakespeare, sus personajes y tramas confluyen en este ciclo de proyecciones y presentaciones, más coloquio y debate que dirigen el periodista y poeta Guillermo Balbona y el responsable de la Filmoteca de la Universidad de Cantabria (UC), Guillermo Martínez. Una ilustración visual de palabras y versos con Orson Welles a la cabeza, que se antoja material educativo y cultural, más allá de la efeméride, que supone una radiografía representativa y ejemplar del encuentro entre la escena y la imagen universales.

Orson Welles y Suzanne Cloutier, en una escena de ‘Otelo’, película que abre mañana el ciclo.

Orson Welles y Suzanne Cloutier, en una escena de ‘Otelo’, película que abre mañana el ciclo.

Las películas

El ciclo arranca con la adaptación de ‘Otelo’ que Orson Welles estrenó en 1952. No es esta la primera vez que el realizador se basa en un autor clásico para sus películas, ya lo hizo con El Quijote de Cervantes del que también se recuerda el 400 aniversario de su muerte, aunque en este caso se ciñó más a la obra original. Orson Wells se guardó para él el papel principal y, como curiosidad, para salvar la obvia diferencia física entre él y un chipriota, utilizó el recurso de Griffith, pintando su cuerpo con betún, para simular la raza del moro celoso. Así todo logró dar vida a este clásico con un gran éxito, convirtiéndole en proyección obligada en cualquier revisión sobre Shakespeare. La película ganó a película ganó la Palma de Oro en Festival de Cine de Cannes.

La siguiente propuesta del ciclo, para el lunes día 28, es una de las adaptaciones menos conocidas y populares de la obra de Shakespeare. ‘Como gustéis’, una comedia de fingimientos, disfraces, versos galantes, canciones pastoriles y juegos de promiscuidad llevada a la gran pantalla por Paul Czinner. La película original está considerada por muchos críticos como una de las más maduras y trabajadas del realizador, en la que reúne los principales elementos clásicos del género. El filme que se verá en el Ateneo fue el primero de Laurence Olivier y Elizabeth Bergner, esposa de Czinner, encarnó a la Rosalinda, la protagonista.

‘Julio César’, en la versión de Mankiewicz se pasará el día 5 de diciembre.

‘Julio César’, en la versión de Mankiewicz se pasará el día 5 de diciembre.

La tercera propuesta del Ateneo, programada para el día 5 de diciembre, es la adaptación de ‘Julio César’ que Joseph L. Mankiewic presentó en el año 1953. Shakespeare escribió a finales del siglo XVI el célebre discurso funerario que pronuncia Marco Antonio poco después del asesinato del emperador romano. Tres siglos y medio después, este cineasta culto, amante del teatro, enamorado de la fuerza de las palabras y de los guiones perfectamente trenzados decidió adaptar la obra para el cine. Para el papel del atormentado Bruto, el magnicida que se debate entre el deber patriótico como ciudadano y el honor, la amistad y el cariño que sentía por César, Mankiewicz eligió al británico James Mason, con el que ya había trabajado un año antes en Operación Cicerón. Casio, otro de los conspiradores, fue interpretado por uno de los mejores actores shakespearianos de todos los tiempos, el gran John Gielgud, al que Mankiewicz acudió a ver actuar expresamente en Stratford-on-Avon, la cuna del dramaturgo inglés. Allí creyó encontrar también a su Marco Antonio, Paul Scofield, pero finalmente y después de una prueba, dio el papel a un joven actor: Marlon Brando. Una arriesgada elección que finalmente le proporcionó al intérprete su tercera candidatura al Oscar como mejor actor.

La siguiente película programada tiene de nuevo a Orson Welles tras y delante de la cámara. Rodada en menos de cuatro semanas, con un presupuesto de serie B, y aprovechando los escasos decorados recuperados de otras producciones, ‘Macbeth’ resulta un prodigio de ingenio cinematográfico, a base del cual, el genial director suple sobradamente los precarios medios. Se proyectará el día 12 de diciembre.

Desde un perfecto respeto por la procedencia teatral de la obra, por los textos originales, e incluso por el característico acento escocés, con el que obligó a interpretar a los actores, Welles utiliza magistralmente los resortes del lenguaje cinematográfico para filmar una obra dramática y conseguir un trabajo que nada tiene que ver con el manido ‘teatro filmado’.

Julieta, en una escena del filme de Cukor.

Julieta, en una escena del filme de Cukor.

‘Romeo y Julieta’, en versión de George Cukor, cierra el ciclo el día 19 de diciembre. El New York Times la seleccionó como una de las «mejores 1.000 películas jamás hecha». La trágica historia de los amantes de Verona ha tenido infinidad de versiones en el cine. Dejando aparte la inverosimilitud de unos Romeo y Julieta encarnados por dos actores que pasaban los cuarenta años –imposiciones de producción– se trata de una decentísima versión del drama shakespeariano. Como escribió Claude Beylie: «De un drama bastante polvoriento, Cukor hizo un poema de amor cortesano, una fábula truculenta y refinada, una miniatura patética».

¿Pensaba Shakespeare en algo como el cine cuando escribía?