"Ser pintora es un viciuco secreto"

Carmen Quijano, Gloria Torner y Noemí Méndez.
Carmen Quijano, Gloria Torner y Noemí Méndez. / Celedonio Martínez
  • La artista Gloria Torner defiende la necesidad de invertir en arte y terminar las obras del Centro Botín, "que dejará su huella en Santander"

Emocionada con el premio de la Plataforma de Empresas Culturales de Cantabria (Pecca), Gloria Torner repasa su vida, desde que descubrió el color azul del mar y su primera exposición en el Ateneo de Santander hasta hoy, cuando pinta figuras griegas con un tono gris "similar al de la bahía de Santander en esos días de niebla". Gloria Torner reconoce que "ser pintora es un viciuco secreto" a la vez que reclama inversión para la cultura: "Hay que gastar en arte". Y justifica su petición con una frase de Pericles, quien tras recibir críticas por el dinero gastado en construir el Partenón de Grecia respondió: "los bárbaros del mundo sabrán solo por el Partenon quiénes son los griegos".

Torner otorga una importancia magistral a la cultura porque es lo que queda de una sociedad con el paso de los años. Vital, alegre y optimista, reconoce que siempre hay un mañana en su vida. "Lo aseguro poniéndolo en mi agenda", ríe. Pero sobre todas las cosas destaca la fortaleza de la cultura que es la que define un país. "Apoyo a las empresas culturales porque al final cuando todos nos vamos solo queda la cultura", insiste. Se define como una "escafandrista en el arte" y, a medida que avanza la conversación, recuerda a su madre, que se quedó viuda durante la Guerra Civil y se trasladó a Santander donde trabajó como maestra. Fue en esta ciudad, donde Gloria Torner descubrió el mar y sus colores y aquí empezó a pintar. "Me emocionaba y tuve la necesidad de plasmar esa emoción sobre un lienzo", recuerda una de la pintoras con mayor proyección nacional e internacional del arte cántabro, creadora de un lenguaje personal e intransferible. Fue mirando al agua donde sintió su primera necesidad de pintar. "El mar me daba miedo y me impresionaba mucho", desvela la pintora quien vence el miedo a través del pincel. Empezó con los azules, en todas sus tonalidades. Después "descubrí el color magenta que también está en la bahía. Por la mañana, en días despejados hay un color rosa en el cielo y me enamoré de él". Y luego llegó el blanco en sus distintas tonalidades. No se decanta por ninguna obra suya y responde que la mejor es la que pintará mañana. Hoy trabaja en unas figuras griegas: "Son las diosas griegas que sujetaban las columnas de los templos. Sobre el gris que aparece en la bahía en días de niebla, es maravilloso descubrir una mujer que sujeta un templo", dice. Gloria Torner reconoce que el arte es histórico, porque las sociedades quieren dejar su huella. Por eso, considera importante que las obras del Centro Botín acaben ya para acercar a Santander importantes eventos culturales.

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