Artesantander, entre tú y el mundo

Espacio de la galería madrileña Silvestre, que presenta la creación del artista luso Martinho Costa./Celedonio Martínez
Espacio de la galería madrileña Silvestre, que presenta la creación del artista luso Martinho Costa. / Celedonio Martínez

La feria está cargada de historias que reflexionan sobre nuestro mundo, el tiempo, el individuo, la identidad y la memoria El foco internacional se reparte entre Berlín, Colonia, Turín y Polonia y artistas foráneos en salas nacionales

LIDIA GIL

Si ayer en estas páginas recorríamos las galerías cántabras con Gabriel Rodríguez, hoy ponemos el foco en las galerías y artistas extranjeros, en un Artesantander cargado de historias y curiosidades, donde se reflexiona sobre nuestro mundo, la situación del individuo y las sociedades, la identidad, la memoria o el tiempo; siempre a través del arte actual y sus creadores, que juegan con una herramienta secreta y poderosa... la imaginación. Por suerte, nos invitan a compartirla.

En esta ocasión, disfrutamos de artistas europeos y americanos que se reparten entre las galerías internacionales, que vienen de Berlín, Colonia, Turín y Polonia, y otras tantas nacionales.

Para constatar los vaivenes geográficos de un mundo en constante movimiento empecemos por Damir Radovic (1976), un artista nacido en un país extinto, en la ciudad de Sarajevo, y que vive y trabaja entre París, Lyon y Sarajevo. Presentado por Krupic Kergsting (Colonia), realiza una obra multimedia muy determinada por su biografía, en la que la identidad es un concepto clave. En la serie Exodus dibuja edificios-barco, edificios de famosos arquitectos dotados de una quilla para navegar, sugiriendo una paradójica y metafórica conjunción entre lo ambulante y lo sedentario. Presenta también tablas de monopatín sobre las que «viajan» en forma de collage y dibujo múltiples alusiones a la cultura popular, iconos del cine o la música, símbolos y eslóganes famosos, o espirales de neón que contienen esa idea de evolución y movimiento.

«...Hay intensas actitudes en el horizonte. Uno inhala los efluvios del gran vacío negro». La sugerente frase de Los Miserables de Hugo introduce la propuesta de la galería berlinesa Collectiva. Tema: El vacío. Este concepto (cada vez más inexistente en la esfera de lo social o del consumo y cada vez mayor en el interior de los seres humanos), es el nexo de unión entre las obras de Tim van den Houdenhoven (Bélgica, 1983) y Katarzyna Szeszycka (Polonia, 1983). Del primero vemos misteriosas fotografías nocturnas de casas débilmente iluminadas en la inmensa oscuridad de la noche. Hay que acercarse para ver el motivo real, prácticamente toda la superficie es oscuridad, donde parece que no hay nada pero está todo. Szenzycka muestra rotundas pinturas sobre piscinas sin agua. Las personas han desaparecido, solo quedan inquietantes espacios abstractos, no funcionales, profundos vacíos.

Opere Scelte (Turín) nos presenta también dos artistas en diálogo, esta vez de muy diferentes generaciones. El histórico y prolífico Piero Gilardi (Italia, 1942) que hemos tenido representado recientemente en Fluent-es una importante figura del movimiento povera así como un comprometido activista. Aborda el paisaje y su deterioro por la mano del hombre con varias de sus famosas alfombras-naturaleza, bodegones escultóricos kitsch de poliuretano expandido. Federico Luger (Venezuela, 1979) realiza un viaje imaginario por España interviniendo artísticamente las páginas de un libro de castillos de la península.

Otro de los artistas más veteranos y reconocidos de la feria, Claude Viallat (Francia, 1936), miembro fundador del movimiento vanguardista Supports-Surfaces muestra obras de la última década en Rafael Pérez Hernando. En sus pintura sobre arpillera sin marco, sacas de correos francesas o papel artesanal, recurre como es habitual a la repetición del motivo y la interacción del color: «cuando estoy pintando una tela, olvido lo que sé y los colores se ponen unos al lado de los otros».

Otro pionero, en este caso del arte urbano, se puede encontrar en Javier López & Fer Francés que apuestan por Phil Frost (Estados Unidos, 1935) con una amplia representación de sus «retratos intuitivos perceptivos». En soportes como lienzo, cajas, objetos encontrados y bates de béisbol, pinta a base de acumulación de capas y collages hasta que surgen esas caras étnicas y psicodélicas que le son tan características.

Y para seguir con pintura, Silvestre de Madrid nos trae a un pintor de corazón que parte de los medios digitales para llegar a los complejos motivos de sus cuadros. Martinho Costa (Portugal, 1977) combina en Photoshop fotografías, imágenes de internet y de la historia del arte, creando composiciones que pinta después al óleo, plenas de color y una luminosidad que emula a la de la propia pantalla. Son híbridos analógico-digitales de nuestra amplísima cultura visual.

Livia Marín (Chile, 1973) también trabaja con lo fragmentado en la propuesta de Proyecto H Contemporáneo. Su obra, siempre elegante y cuidada, hace pensar en la fragilidad y en los materiales. Preciosas vajillas de porcelana pintada parecen derretirse con el calor, por el simple cansancio de contener, o quizás porque al fin han aprendido las condiciones de lo líquido y han decidido copiarlas. En fotografías que se rasgan y se cosen, muestra jarrones rotos y restaurados con la técnica japonesa kintsugi, en la que no se disimula lo roto y se le aplica un dorado que ennoblece aquello que después de quebrado sigue adelante fortalecido.

Noé Sendas (Bélgica, 1972), de quien pudimos ver una exquisita exposición en Silió, presenta en Set Espai d'Art una serie de sutiles ensamblajes fotográficos en los que pone en relación parejas de postales antiguas de escultura clásica y papeles con la huella del tiempo. Al unir las dos imágenes surgen nuevas y sorprendentes composiciones.

Desde Polonia, Rodríguez Gallery presenta a María Tinaut (Valladolid, 1971) que también trabaja el tema de la memoria. Utiliza fotografías de los álbumes familiares y las manipula para construir escenas utópicas que hablan de sus recuerdos favoritos, selecciona un fragmento determinado o combina con la pintura tomando un aspecto onírico y personal.

El tiempo es el argumento esencial que late en la obra de Dalila Gonçalves (Portugal, 1982) que se puede ver en la galería Rafael Ortiz (ya conocíamos a la artista por la exposición que realizó en Espacio Alexandra, donde hizo una residencia). Con materiales encontrados que apenas transforma realiza obras de una intensa carga poética. El cuadro titulado El tiempo se mueve y se hace visible recupera una lija industrial usada con las estelas de las maderas que pasaron por ella; fotos de su colección de monedas con los signos del paso de los tiempos, la esfera de un reloj hecha peonza sobre un espejo... son objetos mágicos que generan un sutil imaginario.

Nuno Sousa Vieira (Portugal, 1982) presenta en Espacio Olvera un coherente trabajo centrado en la relación entre lo industrial y lo manufacturado o artesanal, así como los procesos de transformación y el consumismo. Procesar, límites, fronteras define sus piezas instalativas en las que juega con la geometría y el espacio.

Ángeles Baños nos trae este año al gran Baltazar Torres (Portugal, 1961), que nos dejó en la Rampa de Sotileza a su pescadora oteando Hacia el futuro. Las esculturas miniatura de sí mismo, metáfora del ser consciente frente a un mundo imperfecto, protagonizan cada una de las instalaciones, siempre críticas con el desarrollo insostenible al que la economía salvaje nos está llevando. El título, 'Yo, Baltazar Torres, entre tú y el mundo', revela uno de los tesoros que nos proporciona el arte. Y es que los artistas, con sus creaciones, siempre nos muestran caminos y maneras imaginativas para acercarnos al mundo, y poder así entenderlo y asumirlo mejor; nos aportan el humor y la belleza necesarios para vivirlo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos