El cabaret más santanderino fusiona circo y humor con un toque atrevido

El dúo Jaster de patinaje en un momento de la actuación / DM .

El 'Cabaret Prohibido' celebra su segunda edición con un espectáculo donde convergen la pasión, el desenfreno y la diversión

MARÍA CAUSOSantander

Durante el incendio de Santander, un club nocturno sobrevive en los bajos fondos de la capital. Es el 'Cabaret Prohibido'. Abrió sus puertas el verano pasado pero su continuidad parece innegable. La actuación, dirigida por Raúl Alegría, se mantiene bajo la carpa del Circo Quimera, situado en el Parque de Mesones. «Vuelve a la capital un espectáculo único con artistas venidos de todas partes del mundo», explica el director. El nudo de la obra se desarrolla en un cabaret donde tienen cabida actuaciones circenses como acrobacias, lanzacuchillos o patinadores, así como transformistas, bailarinas de barra, de pole dance y canción en directo. Todo ello con un presentador cubano -con ese humor alegre y esa picardía que caracteriza al país- que se encarga de hacer reír al público con sus intentos de conquistar a las artistas y a algún asistente. Una renovación completa de números que se traduce en una fusión de circo y humor con un toque atrevido y sensual. Y con una puesta en escena sorprendente.

Dentro del escenario, una barra de bar. Detrás, el barman cántabro más famoso, Carlos Solana, que se encarga de servir los combinados que el público pide a las camareras durante toda la actuación. «Nunca habría imaginado que, en el mismo escenario donde se desarrolla la obra, me harían mi cóctel preferido. No lo había visto nunca», decía Marta, que vino desde Valladolid a veranear a Santander y decidió no perderse el cabaret.

Jueves, a las 23.30 horas.
El cabaret comienza su última semana de actuaciones en Santander.
Viernes, a las 23.30 horas.
La noche de mañana viernes es la mejor ocasión para disfrutar del espectáculo más atrevido.
Sábado a las 23.30 horas.
El día perfecto para disfrutar de los cócteles elaborados desde la misma barra del escenario.
Domingo las 23.30 horas.
El Cabaret Prohibido se despide de la capital cántabra hasta el próximo verano.

Hay actuaciones enérgicas con números arriesgados. Como el dúo lanzacuchillos, interpretado por la pareja argentina Tyron y Mina. Según Alegría, es un número «cada vez más exclusivo» ya que, debido a su peligrosidad, «está disminuyendo» el número de artistas que lo practican. Es lógico. Entre el público se vive una tensión que se puede cortar con un cuchillo -valga la redundancia-. Manos en la cara en un intento de taparse los ojos. Pero a más de uno se le va la vista. Como en las películas de terror. Pero el 'Cabaret Prohibido' es una montaña rusa de emociones. Y de la tensión se pasa a la impresión con el dúo de patinadores acrobáticos. Los Jaster, una pareja italiana que ha trabajado en el Circo del Sol, se encarga de hacer vibrar al público con sus piruetas y giros a grandes velocidades en una superficie de menos de dos metros de diámetro.

También italianos son los hermanos Togni, Michel y Darío. Ellos realizan la disciplina de 'los ícaros', en el que uno de los integrantes empuja a otro con los pies para que haga volteretas en el aire. Casi sin darte cuenta el hermano menor se pone a dar veinte vueltas seguidas mientras su hermano le da fuerza con el empuje de los pies. Lo ves con tus propios ojos y al mismo tiempo te parece impensable de realizar. Pero lo imposible, no va de la mano de este cabaret. Porque la actuación de los 'Olimpo Brothers' te hace creer en la fuerza y la coordinación de las personas. Estos tres brasileños realizan figuras humanas inverosímiles con el peso de su propio cuerpo.

Acrobacias, transformistas en un montaje en el que no falta la magia

Las actuaciones se hacen más imponentes gracias al sonido y a las vestimentas de los artistas, insinuantes y atrevidas, siguiendo los cánones de cualquier club nocturno. Aunque para modelos sugerentes, los de la cantante oficial del Cabaret, Piloshka. La cántabra se encarga de amenizar la noche con las canciones más sensuales para crear un ambiente sugerente en la carpa de Mesones. Pero no todo son disciplinas circenses. La nota mágica de la noche la pone el director del cabaret, Raúl Alegría. Que con un número de timador profesional dejó al público con la boca abierta. Aunque precisamente para boca abierta la que viven los asistentes al final del espectáculo. El colofón que deja a todo el público sin palabras lo protagoniza el presentador más dicharachero de todo Cuba. Pero el secreto no se puede desvelar.

Inherente a la identidad de este espectáculo con mucha tradición pero siempre único y diferente, es esa máxima no escrita: revelar los secretos más íntimos del cabaret está «Prohibido».

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