«'Le Cantabric' es una mirada extranjera sobre esta tierra»

Fotomontaje de la bahía de Santander con una ilustración de Belén García-Mendoza Heining./DM
Fotomontaje de la bahía de Santander con una ilustración de Belén García-Mendoza Heining. / DM

Creativa, amante del arte y madre acostumbrada a equilibrios imposibles, Belén García-Mendoza ilustra cada semana la sección del tiempo en la web de El Diario Montañés

Álvaro G. Polavieja
ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

Su relación con Cantabria es estacional en el sentido más estricto del término: aunque acostumbra a disfrutar del verano cántabro y a visitar la comunidad varias veces al año, el tiempo y su efecto sobre la vida en Cantabria se han convertido en protagonistas de su serie de ilustraciones '#LeCantabric', que acompañan cada viernes a la sección del tiempo en la web de El Diario Montañés.

Belén García-Mendoza Heinig (Madrid, 1975) ofrece cada semana una mirada tan irónica como tierna, lúcida y femenina sobre Cantabria y sus gentes, que también puede disfrutarse de forma más amplia y variada a través de su cuenta de Instagram.

-De padre español y madre americana, usted es madrileña y... ¿acaba veraneando en Cantabria?

-Es un tema que viene de lejos, porque la familia de mi marido es de Lekeitio y allí pasa un poco lo mismo con el tiempo, y también son muy suyos. Al final, por motivos familiares acabamos viniendo a Cantabria a disfrutar del verano.

-¿Le gusta esta tierra?

-Cantabria es una preciosidad para toda la gente de fuera. Para nosotros es un territorio bastante virgen... Ver esas campas, esas vacas, la costa escarpada, las montañas al lado, los olores del campo y del ganado... es maravilloso. En Madrid el campo y la montaña son distintos, pero el paisaje de Cantabria es muy especial.

-En '#LeCantabric' retrata lo mucho que le sorprenden algunas costumbres de esta tierra.

- Aquí cuanto te ven te dan dos golpes en la espalda como recibimiento, y luego te preguntan que cuando has llegado y que cuando te vas, y ya está, no quieren saber más. Fue allí también cuando escuché por primera vez aquello de «hizo bueno hasta que llegasteis», o lo de que todo el mundo te asegure que allí llueve pero que en otras partes es mucho peor: «Aquí cae un poco pero no sabes cómo están en Castro...». Siempre hablando del tema como con competitividad, con mucha rivalidad. Y el microclima, que es otro de los temas recurrentes. A los que venimos de unos veranos en los que hace tanto calor que no se puede ni pensar, eso nos choca mucho. Todo esto de hablar tanto del tiempo me parecía muy curioso. Y ahí empezó un poco a labrarse la serie, el proyecto de 'Le Cantabric'.

«Cantabria y sus paisajes son muy especiales, una auténtica preciosidad para toda la gente de fuera»

-¿Cómo explicaría 'Le Cantabric' a quien no lo conozca?

- 'Le Cantabric' es el retrato de una mirada 'extranjera' sobre esta tierra, y el nombre venía también por ahí: por eso... y porque era un hashtag que estaba libre en Instagram (risas). Hay muchas carambolas por el camino, pero yo creía que tenía que haber algo que aglutinara todas las pinceladas que van componiendo ese retrato. El proyecto ha ido creciendo poco a poco: el verano pasado gane muchos seguidores. Además, como pese a eso no tengo miles de seguidores, puedo conocerlos y sé relativamente bien cómo son. Y sé que algunos, a los que no conozco de nada, al menos personalmente, son fans y muy seguidores de '#LeCantabric'. Empecé el año pasado, así que éste es el segundo. Es todo un reto, porque hay momentos en los que es como una actuación: tienes que cambiar al personaje, cambiar la mirada, ponerse las gafas de sol y volver a Le Cantabric. Pero también estoy terminando otros proyectos de bodas, otro de padres, también colaboro con la iniciativa 'Malas Madres'... Y al final, entre unas y otras, tengo siempre un lío enorme.

«Empecé en Instagram el año pasado y ha tenido una buena acogida entre los usuarios, que crecen»

-¿Cómo surgió el proyecto y ese formato tan característico?

-Surgió de forma espontánea, como un experimiento. Cuando empecé no tenía nada preparado de antemano porque no sabía si iba a llover, si iba a hacer sol, si íbamos a la playa... Yo en la playa me aburro y, como siempre llevaba algún papel, un día me puse a dibujar. Después, como las fotos de Instagram son cuadradas, se me ocurrió hacer una foto a los dibujos para adaptar el formato final, y así surgió este modelo con dos niveles, el de la ilustración y el del entorno o paisaje en el que se encuadra, que también dice cosas de la ilustración, del día o de mi.

-¿Cuál es el discurso de trasfondo en 'Le Cantabric'?

-De alguna forma retrato a la mujer moderna, muchas veces enfrentándose a los retos que tienen que afrontar en el día a día, pero también son protagonistas los niños... Tenía que ser muy parecido a lo que es mi vida; para que sea convincente yo no me puedo inventar la vida de otra persona... Es lo que yo veo, aunque en algunas ocasiones puedo ser yo, en otras una amiga mía, en otras puede ser una señora a la que escucho... Pero, sobre todo, suelen ser mujeres que, además, muchas veces son las encargadas de mover y organizar todo, la comida, tráete no se qué, ahora vamos a no sé dónde... No se trata de hacer ningún alegato, en el fondo es la pura realidad. Tengo tres hijas y al final también es un retrato social actual. Ahora se habla mucho de las mujeres; yo no pretendo que tenga ese enfoque pero el origen soy yo y al final traslado mis opiniones y vuelco mi realidad en las viñetas.

-Se trata de un proyecto que se apoya mucho en la tecnología...

-Las plataformas digitales como Instagram son toda una revolución, algo que antes no podíamos ni imaginar. Y además cada vez es más directo y más sencillo. Empezó con los blogs, que ya permitían hacer cosas pero que al principio eran complicados... Pero ahora mismo, poder hacer las cosas de esta manera es increíble y maravilloso. En ese sentido, es cierto que tienes mucha audiencia, pero también veo que la gente empieza a estar saturada. En cualquier caso, desde mi punto de vista es una herramienta maravillosa para crear un contenido de calidad, porque esto no va de estar haciéndose 'selfies' todo el rato ni fotos de tu comida o a tu mascota. De hecho, yo en mi cuenta no publico nada personal; solo trato de dibujar para comunicar cosas.

«Cambio constantemente: a veces soy yo, otras una amiga, o una señora a la que he escuchado»

-¿Quiénes son los referentes que le han ayudado a definir ese estilo tan propio

-Si dibujo así en el fondo es porque no tengo tiempo. Llega un momento en que la forma de hacer las cosas te la marca la realidad, y si dibujo así es porque es precisamente la mínima expresión: siempre llevo conmigo un papel y un boli, e incluso ahora podría hacerlo con el dedo y el teléfono. Pero sí, claro que tengo referentes. Por ejemplo, Jimmy Clark. Entre los españoles me fascina El Roto, Andrés Rábago. Pude conocerle en una comida y fue toda una experiencia. Su elegancia, ese estilo tan propio... Luego está todo lo que a veces no me doy cuenta, Mafalda, Snoopy... Son toda una escuela para cualquier generación, viñetas en blanco y negro que siguen siendo una auténtica referencia.

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