La actriz Carmen Machi, ante el cartel de 'La puerta abierta'
La actriz Carmen Machi, ante el cartel de 'La puerta abierta' / EP

Carmen Machi presenta en la Filmoteca su última película, 'La puerta abierta'

  • La cinta dirigida por Marina Seresesky, que se proyecta en Bonifaz a las 20.00 horas, se adentra en el mundo de la prostitución para abordar los retos de una familia con más taras que oportunidades y del derecho a ser feliz

La Filmoteca de Cantabria acoge este martes, a las 20.00 horas, la proyección de la película 'La puerta abierta', que contará con la presencia de su actriz protagonista Carmen Machi, así como la directora Marina Seresesky y el productor Álvaro Lavín.

Además de Carmen Machi, el reparto de la película se completa con Terele Pávez, Asier Etxeandia, Mar Saura, Emilio Palacios, Christian Sánchez, Paco Tous, Yoima Valdés, Monika Kowalska, Sonia Almarcha, Hugo Ndiaye y Lucía Balas.

Narra la historia de Rosa (Carmen Machi) una prostituta que heredó el oficio de Antonia (Terele Pávez), su madre, quien ahora se cree Sara Montiel y convierte su vida cotidiana en un infierno. Rosa no sabe ser feliz. No puede. Pero la llegada inesperada de un nuevo integrante a su particular (y absurda) familia le dará una oportunidad única para lograrlo.

Afirma su directora que 'La puerta abierta' es una película que habla de la familia, pero no sólo de la que tenemos y heredamos, sino también de la que formamos y necesitamos. "De esas personas a las que nos unimos en el transcurso de la vida y nos ayudan a crecer. De ese círculo de solidaridad que se crea en las situaciones más desfavorecidas y que une a un grupo de gente que aparentemente no tienen nada en común, pero que aprenden a quererse y apoyarse".

Seresesky explica que las mujeres de su película son muy diferentes entre sí, han llegado de distintos países o viven en España desde hace años; se quieren y se pelean en partes iguales, pero todas forman un grupo vital e hilarante casi como una verdadera familia.

La película habla también de las segundas oportunidades y del derecho a ser feliz aún en las peores circunstancias, aunque el pasado sea un lastre difícil de llevar y el presente no augure un buen futuro.

La historia transcurre en la delgada línea donde confluyen la comedia y el drama. Una línea que la directora ha explorado en todos sus trabajos anteriores y que le permite hablar "de una profunda pena con una sonrisa en los labios, o desarrollar disparatados gags con pasmosa seriedad".