El compositor y pedagogo Tomás Villajos fallece en Santander a los 92 años

El violinista Shlomo Mintz y Tomás Villajos en el FIS de 1997./DM
El violinista Shlomo Mintz y Tomás Villajos en el FIS de 1997. / DM

El músico manchego afincado en Cantabria, autor de una decena de piezas diversas y una veintena de obras sinfónicas, estrenó varias composiciones en las citas culturales locales

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

«En esta pieza he querido reflejar la sencillez y elegancia de la Reina así como su afición por la música de cámara», explicaba Tomás Villajos a finales de los noventa, durante la presentación de un concierto en Santander que supuso la presentación oficial de la Orquesta de Cámara de la ciudad. ‘Música para una Reina’ fue una de las decenas de obras que compuso el músico fallecido ayer en Santander a los 92 años. Manchego afincado en Cantabria desde los ochenta, su creación fue protagonista de varios estrenos en Cantabria especialmente desde 1997 hasta bien entrada la siguiente década.

El Palacio de Festivales, el Festival Internacional de Santander, el tradicional Ciclo de Música Religiosa de Caja Cantabria, o los ciclos musicales del Ateneo santanderino fueron algunas de las convocatorias y escenarios que acogieron sus composiciones.

Durante varias ediciones de las jornadas del Ciclo de Música Religiosa Tomás Villajos (1926) estrenó, por ejemplo, ‘Oh tierra Santa’, una fantasía sobre «esa geografía espiritual por la que siempre he tenido la ilusión de visitar, aunque no he podido hacerlo», confesaba el músico y pedagogo.

En otra ocasión la Filarmónica de Turingia estrenó en la Catedral una obra de Villajos: la Fantasía Descriptiva para Orquesta ‘El desfiladero de la Hermida’, dentro de las actividades culturales del Año Jubilar Lebaniego. Su objetivo: «Ensalzar las maravillas de esta zona e intentar traducir la belleza del paisaje a sus diversas sonoridades».

El FIS, el ciclo de Música Religiosa de la Caja y el Palacio de Festivales acogieron sus estrenos

Villajos siempre mostró su agradecimiento a Cantabria por la oportunidad de dar salida pública a una serie de obras representativas de una larga trayectoria creativa marcada por una sólida formación. Excelente conocedor de la pluralidad estética que se produjo en el siglo XX, periodo en el que se impuso el tono renovador, era fiel a un lenguaje tradicional aunque en su expresión existía todo un conglomerado de influencias muy definidas.

Fruto de esa fecunda trayectoria, Villajos compuso una decena de creaciones de muy diversos géneros y más de una veintena de obras sinfónicas, amén de su extensa y prolífica dedicación pedagógica. El músico de Almodóvar del Campo comenzó sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Madrid. En 1950 ya compuso ‘Canto a Almodóvar’ y ‘Canto a San Sebastián Mártir’. Director de la Banda de Vilches, Guadix, Pozoblanco y Linares en los 50 y 60, obtuvo una beca de la UNESCO que le permitió ampliar sus estudios en Alemania. Entre los hitos de su carrera, representó a España en el Festival Mundial de Composición celebrado en Helsinki en 1978.

El Ministerio de Educación le nombró maestro de Coros del Instituto de Linares, ‘Huarte de San Juan’, y ejerció como profesor, alternando con la dirección de Bandas y de Escuelas hasta convertirse en artífice del Conservatorio Profesional de Música de esa localidad. Tras su jubilación se trasladó con su familia a Santander. En Linares la Institución W. A. Mozart creó el premio de composición que lleva su nombre, cuyo jurado fue presidido por Villajos y configurado por Cristóbal Halffter, Tomás Marco y Manuel Vilches.

En Cantabria su creación musical protagonizó estrenos como el encargo del FIS, la ‘Obertura Cántabra’, a cargo del violinista Shlomo Mintz y la Orquesta de la Radio Televisión Polaca; el ‘Cuarteto para cuatro guitarras’ que pudo escucharse por primera vez en los Sábados musicales del Ayuntamiento y el Ateneo, en 2006, a través del Cuarteto Terpsícore; o el concierto para órgano dedicado a Juan Pablo II en la iglesia de Santa Lucía, entre otras.

Condolencias desde Ciudad Real

El Ayuntamiento de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) ha lamentado la muerte del compositor de música almodovareño Tomás Villajos Soler, que ha fallecido este miércoles a los 92 años de edad en Santander, ciudad en la que residía desde que se jubiló y donde estrenó diversas obras.

«En nombre del alcalde, de toda la Corporación municipal y de todos los vecinos queremos trasladar el más sentido pésame a los familiares y amigos de este hombre excepcional que tanto hizo por la música, y que ha llevado muy alto el nombre de nuestro pueblo allá por donde fue», ha indicado la concejal de Cultura, Virginia López.

Almodóvar del Campo le rindió honores y cariño junto a otro gran músico, Pascual Solís, en el año 2007, cuando el Ayuntamiento se sumó a la iniciativa que promovió y organizó la Asociación 'Amigos de la Historia de Almodóvar del Campo' para reconocer a todas las personas que, a lo largo de la historia local, se han significado y han promocionado este arte, según ha informado el Consistorio en nota de prensa.

El colectivo que preside Javier de la Fuente y también la Asociación de Vecinos del Barrio del Pilar de Abajo y de San Sebastián se han unido al homenaje a Tomás Villajos Soler.

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