‘Doble luna’ alumbra la vitalidad generacional del arte de Campoo

Figura de ‘Pequeña ópera campurriana’ de Rubén Polanco. /DM
Figura de ‘Pequeña ópera campurriana’ de Rubén Polanco. / DM

El Castillo de Argüeso acoge hasta final de año una muestra, organizada por Cultura, con obras de seis artistas, que reincide en ese fértil territorio

GUILLERMO BALBONASantander

La creación plástica de Cantabria ha asistido con asombro y orgullo a la existencia de toda una generación de artistas reinosanos que a lo largo de las dos últimas décadas han venido emergiendo en el panorama artístico español con diversa fortuna. La pasión por el arte, y «una poética, siempre individualizada, moderna, experimental, inquieta» han vertebrado las obras de nombres como Chelo Matesanz, José Luis Vicario, Pedro Carrera, José Aja y Nacho Zubelzu. Tras ellos, además, siempre un referente: la huella y magisterio del pintor Celestino Cuevas. Hace ya quince años una exposición de la galería Siboney en la Caja, planteada como reconocimiento y homenaje a este creador y maestro reunía obras de seis artistas de Reinosa que fueron alumnos y estuvieron ligados en sus comienzos y en su vocación artística a Cuevas. Ahora el Castillo de Argüeso, bajo otros postulados sigue en esa línea, y reúne en ‘Doble luna’ otro reflejo de esa diversidad con una muestra colectiva que certifica la huella creativa de esa senda. La propuesta, asimismo, supone la continuidad del programa expositivo que Cultura y el Ayuntamiento de Campoo de Suso organizan para el espacio histórico de Argüeso, bajo la coordinación de Gloria Bermejo.

Seis artistas, José Aja, Ricardo González García, Chelo Matesanz (este verano exhibió su obra en Robayera), Rubén Polanco, José Luis Vicario y Nacho Zubelzu, se dan cita desde este pasado fin de semana y hasta finales de año en el Castillo. Una cita que profundiza y afianza en la política cultural de «descentralización de oferta cultural y apoyo en colaboración con ayuntamientos de la región.

José Aja, Ricardo González García, Chelo Matesanz, Rubén Polanco, José Luis Vicario y Nacho Zubelzu son los creadores

Ricardo González García describe la filosofía de la propuesta y las señas de identidad de este escaparate de una parte representativa del arte cántabro del presente. La muestra parte de una serie de significativos interrogantes: «¿Qué estrecha relación une a la comarca de Campoo con las artes plásticas? ¿Por qué existe un gran interés hacia esa materia?, ¿Se puede explicar ese origen o el motivo de que sea así, tratando de viajar, desde el mundo globalizado en que vivimos, a la esencia de lo local?». No se busca tanto estudiar, investigar, analizar u ofrecer las claves que aclaren el porqué de que tal circunstancia se haya dado, sino de «mostrar el gran valor que esto supone para la contemplación, reflexión y deleite del espectador».

El proyecto ha debido afrontar el esfuerzo, a la hora de tratar de reunir su obra en la comarca que los vio crecer –dada la ubicación actual de los artistas propuestos, pues muchos residen y trabajan fuera de la región–, así como articularla dentro del espacio expositivo. Según González García, uno de los artistas emergentes sumados a esta cantera, los lenguajes diversos que refleja la muestra son vistos a través de cierto tamiz o filtro que aquí se pretende dejar simplemente insinuado: «Un esbozo subyacente de una cultura campurriana implícita, posibles influencias atávicas que, de una u otra forma, han podido quedar plasmadas en su obra».

Hecho que, a su juicio, puede suponer un melancólico regreso a esa transferencia psicológica de aquellas vivencias de los primeros años de formación, del entorno familiar, del reencuentro con el paisaje, las costumbres campurrianas, etc.

El epígrafe ‘Doble luna’ elegido para esta «caleidoscópica» muestra, surge del enigmático cuadro de Casimiro Sainz de 1889, donde «todo es subjetivo pues carece de aclaración objetiva». Una «curiosísima obra, entre romántica y simbolista, casi alucinada», según texto de Salvador Carretero, director del MAS.

El artista González García recuerda que la obra ‘Doble luna’ es un epitafio por ser la última obra que pinta Casimiro Sainz, «pero incluso también parece –desde nuestro subjetivo anhelo interpretativo–, una puerta de acceso al reflejo de ese porvenir que no verá, pero quizá se suponga; un futuro que puede ser ahora, diseminado entre las voces de quienes aquí se expresan por medio de su propia obra». Y precisa: «Si ahora se trae al frente el intrigante cuadro, posiblemente sea porque es desde cierta ‘locura’, entendida desde su sentido más figurado, como se puedan explicar, de un modo genérico, los diferentes comportamientos que adoptan no sólo los artistas aquí presentes sino todos aquellos que, fuera de normas y reglas impuestas, son dueños de su libertad de expresión». Traer la idea del doble al panorama del arte campurriano permite intuir que «esa noción se halla presente por muchos sitios, lo cual nos puede ayudar a comprender mejor el panorama, a fin de acabar seducidos por lo que el arte es».

Aja (Reinosa, 1965), Matesanz (Reinosa, 1964), Vicario (Reinosa, 1966) o Zubelzu (Reinosa, 1965) son un ejemplo de esa diversidad de lenguajes expresivos de essta generación de artistas campurrianos, muchos de ellos con destacadas trayectorias profesionales.

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