«La frontera que hay entre el teatro y mi vida es mínima»

César Nombela entregó ayer el Premio La Barraca a una Blanca Portillo muy emocionada, nerviosa y orgullosa.
César Nombela entregó ayer el Premio La Barraca a una Blanca Portillo muy emocionada, nerviosa y orgullosa. / R. Ruiz

Emocionada y con lágrimas en los ojos tras escuchar la Laudatio del dramaturgo Juan Mayorga, dedicó el galardón a los espectadores La actriz Blanca Portillo recibió ayer en Santander el Premio La Barraca de la UIMP

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

«La frontera entre el teatro y mi vida es mínima. Es una forma de entender y mirar el mundo. Es labor de pico y pala donde lo último es el ego y lo más importante es la comunicación». La actriz Blanca Portillo recibió ayer emocionada y con lágrimas en los ojos el X Premio La Barraca a las Artes Escénicas de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que dedicó a los espectadores: «Ellos pagan por sus entradas y deciden lo que vale la pena y si tienes que seguir trabajando».

El Hall Real del Palacio de La Magdalena de Santander acogió ayer el acto de entrega del Premio La Barraca a Blanca Portillo. Minutos antes de recoger el reconocimiento a toda una trayectoria profesional, la actriz declaró a los periodistas sentirse «nerviosa y asustada, a la vez que halagada, orgullosa y feliz».

Reconoció que el teatro, para ella, «no es una profesión, es una forma de vida». Y forma parte de su vida hasta el punto de que «todo lo demás está incluido en el teatro y no al revés», ya que «todo lo que aprende en la vida lo vuelca en su faceta de actriz teatral». Pero no resulta fácil, «es una labor de pico y pala». No hace distinciones entre cine, teatro y televisión, porque «mi deseo es hacer cosas importantes para los espectadores, aunque reconozco que el contacto directo del teatro no lo tiene el cine o la televisión». En cualquier caso, para ella interpretar es una «acto de generosidad».

Para la protagonista de la obra 'El cartógrafo', que en breve iniciará una gira por Latinoamérica, «los premios a toda una trayectoria me dan miedo porque tengo la impresión de que estoy empezando y me queda mucho por hacer». Y aunque lleva más de media vida dedicada a la interpretación, «lo más importante que tengo que hacer es mi próximo trabajo. Soy primeriza. Así me siento». Por eso, confía en que la carrera profesional «dure mucho más».

«El teatro no es una profesión, es una forma de vida. Es una labor de pico y pala»

Una vez recibido el premio de manos del rector de la UIMP, César Nombela, insistió en que profesa «una devoción muy grande» por el teatro y dedicó este galardón «a quienes de verdad le importan», los espectadores que «pagan para que les abran la mirada y les enseñen a pensar».

De hecho, reconoció que son los espectadores los que deciden cuánto tiempo va a seguir trabajando y mientras el público siga con ella y piense que su trabajo «merece la pena», intentará «hacer algo mejor».

Asimismo, reconoció que para ella los premios son «una losa que te cae encima», al contrario de lo que pasa cuando «uno es un poco tonto y cree que un premio engorda el ego». «Este me impulsa más que ninguno a seguir trabajando para que sintáis orgullo de habérmelo dado, para que no sintáis que os equivocasteis», insistió.

Durante su carrera, Portillo ha sido galardonada, entre otros, con el Premio Nacional de Teatro (2012), con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2014), Concha de Plata a la Mejor Actriz (2007) o el Premio Max de Teatro a la Mejor Actriz Protagonista (2015). Pese a la larga lista de trabajos, cuando le preguntan qué personaje le gustaría interpretar, siempre responde que el próximo. «No es bueno mirar hacia atrás. Siempre se puede hacer más porque si crees que ya lo has hecho todo mal vamos», explicó.

«A los espectadores, que pagan para que les abran la mirada y les enseñen a pensar»

Drama o comedia. Blanca Portillo recordó ayer que cuando entró en la Escuela de Arte Dramático le dijeron que lo suyo era el drama por la voz, pero después hizo comedia y ahora «salto del drama a la comedia». Entre sus próximos proyectos profesionales figura dirigir la obra 'El ángel exterminador', de Luis Buñuel, seguir con la gira de 'El cartógrafo' y preparar una nueva serie de televisión de la que sólo desveló que será en la cadena Telecinco.

En la ceremonia de entrega del premio, reconoció que no le «cuesta absolutamente nada» imaginarse como parte del elenco de la compañía teatral 'La Barraca' de Federico García Lorca -«habría muerto por ese proyecto», dijo-.

«Me impulsa más que ninguno a seguir trabajando para que os sintáis orgullosos»

El dramaturgo Juan Mayorga ,autor de la Laudatio que, al no poder asistir al acto leyó la directora de los cursos para extranjeros Teresa Rodríguez, escribió que con este premio «honramos el teatro y la vida, y la inteligencia, la pasión, la valentía y la generosidad con que tú lo haces crecer cada día con la tuya», dirigiéndose a Blanca Portillo, que el dramaturgo calificó como «'Blanca la de la Barraca'».

Mayorga escribió que «es fácil imaginar a Blanca en La Barraca, cerca de Federico García Lorca». Y añadió que la palabra «respeto» es la primera que «ha de utilizarse cuando se quiere describir el modo en que habita el teatro y el modo en que es habitada por el teatro Blanca Portillo», una mujer para la que el teatro, según el dramaturgo, «es como un camión, a menudo incómodo, traqueteante, en que viaja junto a unos amigos al encuentro de personas a las que quiere ofrecer acción, emoción, poesía y sentimiento». «Blanca Portillo no es solo una enorme intérprete, añadió Juan Mayorga, es una artista para quien cada punto del camino es una encrucijada, una líder».

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