«Hacemos demasiado poco caso a los sentimientos y a las emociones»

María Pagés, en una imagen tomada durante una visita anterior a la Fundación Botín.
María Pagés, en una imagen tomada durante una visita anterior a la Fundación Botín. / Celedonio Martínez

María Pagés cierra este miércoles por la noche el ciclo 'Escénicas del Casyc' de la UIMP con su espectáculo 'Flamenco y poesía», un homenaje a Saramago, Lorca o Machado, entre otros autores

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Dice María Pagés (Sevilla, 1963) que «la palabra es el medio más inmediato de comunicación entre los seres humanos y lo que un poeta puede transmitir jugando con ellas es a veces milagroso». ¿Y por qué no trasladar esa magia al escenario por medio del flamenco? El espectáculo que trae este miércoles por la noche (22.00 horas) a Santander y que clausura el ciclo 'Escénicas del Casyc' de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en el teatro de la calle Tantín conjuga todas esas sensaciones: la de la buena poesía, el duende de los distintos palos del flamenco y palabras, palabras maravillosas que surgieron de la pluma de José Saramago, Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández o Ben Sahl. «Con este montaje trato de poner en relieve a todos esos poetas que se han acercado a mi arte», explica. La idea surgió en 2008 tras leer un poema del Nobel portugués ( 'Alzo una rosa' 'Ergo uma rosa') para su espectáculo 'Autorretrato', quizás el más personal de su trayectoria, y su afán para estrenarlo en la Bienal de Flamenco de Sevilla de aquel año hasta consiguió que el propio Saramago diera voz a sus versos en el espectáculo. «Fue ese poema el que hizo posible ese encuentro y todo lo que sucedió después que fueron cosas maravillosas a nivel personal y muy enriquecedoras también en lo profesional».

Desde Fuenlabrada donde este martes ensayaba para el nuevo espectáculo que estrenará el mes de noviembre, esta artista sevillana que ha hecho de la danza flamenca su patria poética en su propia compañía y que recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2014, reconoce, vía telefónica, que el germen del espectáculo «era bailar unas palabras que ni siquiera tenían melodía durante un minuto y medio y eso permitió acercarme aún más a la poesía que desde entonces ha estado muy ligada a mi trabajo y a mi forma de entender la danza», explica.

Y eso, que según reitera, su acercamiento a la poesía se lo debe al flamenco, «si escuchas el cante sabes que estás escuchando un poema». A este campo abonado, se unió posteriormente el poeta marroquí El Arbi El Harti, su marido, que también es catedrático de Literatura y dramaturgo de algunos de los espectáculos de la compañía. «A mí me encanta como escribe, pero claro, porque le conozco muy bien y sé de donde emana todo lo que escribe. Pero hay muchos otros poetas que me gustan. Normalmente va por ciclos, el año que escribimos 'Yo, Carmen' -otro de sus espectáculos- estaba inmersa en la poesía femenina. Pero en cada trabajo voy descubriendo otros hombres y mujeres. Cernuda, por ejemplo, que además es paisano, es otro de mis poetas favoritos», cuenta Pagés.

¿Y cómo es posible bailar la palabra? se le pregunta. «Desde que descubrimos la palabra es la forma más directa que tenemos de comunicarnos los humanos. Una palabra no son sólo letras puestas unas detrás de otras y que conforman un significado. Detrás de ellas hay emoción y creo que los poetas son los que mejor saben conjugar esos sentimientos. En eso se parecen a la música. Las notas sueltas no dicen nada, pero si las coge un buen compositor y las une... Así que para mí bailar palabras es como bailar música. Porque la música es poesía y la danza es música. La danza, y el flamenco en este caso, es capaz de poder interpretar y transmitir todo eso».

Este mundo -dice María Pagés- «mejoraría mucho más con la poesía, porque la expresión artística es la expresión humana donde la emoción está más presente. Creo que el tema de los sentimientos se ha dejado de lado y priman otros intereses. Estamos demasiado alejados de los sentimientos y hacemos poco caso a las emociones. Las artes son lo más humano de esta sociedad y tendrían que estar más presentes».

«Mi vida»

En el espectáculo 'Poesía y flamenco', que ofrecerá este miércoles por la noche, «todos los poetas elegidos están por alguna razón, bien por lo que significan para la literatura o por lo que representan en mi propia vida e historia», pero también en el escenario se acompañará del guitarrista Rubén Lebaniegos y Juan de Mairena al cante. Se escuchará también al violinista David Muñiz y con ella bailarán cuatro miembros de su compañía y es que, según confiesa, «el flamenco es mi vida. Lo que me hace levantarme todas las mañanas y pensar que voy a hacer. Es lo que más me ha marcado como mujer, como persona y profesional. Siempre marcará mis días y mis noches».

Lo que ya le quita algo más de sueño es seguir adelante con su compañía. «Va bien, pero el trabajo como empresaria es muy duro, porque es una maquinaria que no para y no tiene tregua. La crisis no ha acabado, el IVA sigue sin bajar y no es fácil sacar un espectáculo adelante porque aunque parece que hay algo de mejoría económica, la cultura sigue afectada ya que nadie se plantea su recuperación». También lamenta que «con el enorme potencial que tiene el flamenco» se vea obligado a reinventarse. «Su supervivencia está en avanzar. Afortunadamente ahora estamos en un momento interesante de creatividad, pero sigue costando que esté al mismo nivel que otras disciplinas».

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