«El intelecto sin emoción es insoportable»

Chelo Matesanz es la protagonista de la segunda cita de la temporada estival de la Sala Robayera, que este año celebra su 30 aniversario
Chelo Matesanz es la protagonista de la segunda cita de la temporada estival de la Sala Robayera, que este año celebra su 30 aniversario / Antonio 'Sane'

La artista de Reinosa regresa a Cantabria en la segunda cita de la temporada de la Sala Robayera. Su muestra 'degoteo' refleja la coherencia de su ya densa trayectoria Chelo Matesanz Artista

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Jackson Pollock y, su pareja, Lee Krasner. Y entre ambos, Chelo Matesanz. Es el nombre propio de la segunda cita de la temporada de la Sala Robayera, que este año celebra su treinta aniversario. Bajo el epígrafe 'degoteo', esta muestra está vertebrada por tres composiciones de fieltro cosido sobre telas de gran formato y una selección de dibujos realizados con tinta roja pertenecientes a la serie 'Lo que Lee Krasner podía haber hecho... pero no hizo'. En 2014 el Centro Galego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela exhibió una importante retrospectiva de su creación. Matesanz (Reinosa), que inició su trayectoria expositiva a finales de los ochenta, asegura que «el arte es una experiencia social necesaria».

-De aquella joven artista que daba sus primeros pasos en Siboney a esta comparecencia en Robayera, ¿qué ha ganado y perdido la artista Chelo Matesanz?

-Casi nunca analizo lo que hago en términos de rentabilidad, y menos hablando de un recorrido vital, o artístico. Tampoco se ven necesariamente las pérdidas como algo negativo y las ganancias como algo bueno. Simplemente sigo haciendo lo que me gusta, lo que quiero hacer, y eso no ha cambiado.

«Estamos empezando a cambiar eso de que la institución arte es masculina singular»

- ¿El discurso femenino es feminista, reversible, intercambiable, complementario, o simplemente uno contiene al otro por defecto?

-El concepto de discurso es una posición, conlleva actitud e ideología, mientras que lo 'femenino' es un género, como lo es el masculino; pero nunca un discurso. Por el contrario, el feminismo sí ha subrayado, desde discursos estructuralistas, esencialistas y postmodernos, la presencia de la mujer en el arte, y por extensión en la cultura. Mi sola condición de mujer no me exige tener un discurso feminista, pero mi actividad como artista en cambio, me hace reflexionar sobre la visibilidad de la mujer en la sociedad, y cómo el arte puede representar de forma simbólica esa realidad.

-¿Dejó Cantabria por necesidad? ¿Se valora de verdad al artista en Cantabria?

-Nunca he dejado Cantabria, en Cantabria está mi imaginario, y todas las formas que han construido mi personalidad. Estudié en el País Vasco y ahora trabajo en Galicia, pero habitar en un territorio no te obliga a dejar otro. No creo que haya un sitio mejor que otro con respecto a la valoración del arte y por extensión al artista. El arte tiene sentido cuando la sociedad participa de él, y no sólo cuando es una mera espectadora. Las iniciativas de la ciudadanía son imprescindibles para que el arte sea una acción colectiva y no solamente algo impulsado desde las instituciones.

-Forma parte de una semigeneración de artistas con el común denominador del origen, de Aja a Zubelzu, de Vicario a usted. ¿A qué atribuye tanta vitalidad surgida de un territorio pequeño y de un ecosistema ajeno al epicentro del arte?

-Posiblemente la temperatura ideal de la que disfrutamos en Reinosa durante casi todo el año, esos 0ºC ideales, ni frío ni calor, tengan mucho que ver en nuestro 'carácter'. Por otra parte, hoy en día es muy difícil hablar de centros de nada, cuando puedes tener acceso a todo desde cualquier parte del mundo con sólo desearlo. Para que se pueda hablar de grupo, o de semigeneración, debería haber una complicidad de pensamiento e intereses comunes. No sé si ese sería nuestro caso, pero lo que sí es cierto es que tenemos, o por lo menos yo tengo, una deuda muy importante con Celestino Cuevas como profesor, no concretamente mientras fui alumna suya en el instituto, sino más tarde, siendo ya alumna de la facultad. Impagables las conversaciones en las que me mostraba su manera de conectar su visión del arte y del mundo. En mi caso, el arte apareció como un día de sol, extraño en Reinosa, pero apareció.

-¿Qué es 'lo que Lee Krasner podía haber hecho... pero no hizo'?

-No lo sé, la verdad. Ahora es muy fácil, desde el tiempo pasado, 'juzgar' o 'aconsejar' qué deberíamos haber hecho. Lee Krasner hizo su trabajo y yo el mío, y entre las cosas que hago, descubro que si deconstruyo desde el postfeminismo el dripping de Pollock, éste se puede hacer con un muñeco de plástico que orina vino de Barrantes, cosiendo en lugar de pintar, o dibujar rellenando los 'goteos' a plumilla. Ahí esta mi trabajo y mi posición como mujer y como feminista.

-¿Hubo machismo, impostura, dependencia?

-Como muchas mujeres de mi generación, sí. En mi entorno más cercano y personal, afortunadamente no. Me siento privilegiada por estar rodeada de personas tolerantes y libres, aunque el machismo está latente en la base de casi todo lo que nos rodea.

-¿Es denuncia o algo más sutil esta manera de subrayar «el anonimato» de las prácticas de las mujeres dentro y fuera del arte?

-No me gustaría que todo el esfuerzo que ha supuesto hacer este trabajo se pudiera sintetizar en la única pretensión de hacer una denuncia. Hay un juego metafórico entre lo que se dice, lo que se sugiere, y entre los medios que se usan para hacerlo. Señalo una forma de incitar a la reflexión sobre los desajustes sociales, culturales, sobre la visibilidad de la mujer, etc.

-¿Cuál es el sentido de los dos vídeos?

-Los vídeos de la exposición son dos obras más de la misma. Utilizo el soporte vídeo para jugar con las múltiples lecturas que las imágenes tienen en una narración. 'Nos modelamos y nos amoldamos' habla de lo que estamos dispuestos a perder de nosotros mismos para adaptarnos al otro. 'Chocolate, molinillo...' es una acción documentada. Una acción de pintar con una máquina, un juguete infantil en este caso, que es usado como instrumento, como pincel para depositar pintura sobre un soporte. La 'gracia' está en cómo se consigue esto y cómo a través de ello se puede desprender una reflexión sobre la pintura.

- 'Las flores pintadas no huelen a nada' pero mucho arte bendecido y amparado en discursos vacíos, tampoco...

-Claro que no. El discurso en la obra es importante, pero sí es cierto que hemos visto mucho arte 'amparado y bendecido' que carecía de él, como también el caso contrario, obras que eran sólo una explicación. El arte que me interesa es aquel que sabe activar mis emociones.

-¿Ha cambiado el sentido y la función del arte en este nuevo siglo?

-El arte no tiene una función determinada, es algo simbólico. Creo que esto seguirá siendo así siempre. Lo que el arte dice y cómo lo dice va tomando imágenes diferentes acordes con la contemporaneidad y el contexto, pero sus fundamentos pienso que seguirán siendo siempre los mismos. El arte se ha puesto desde el comienzo de su historia al servicio de quien lo ha pagado, la iglesia o iglesias, la burguesía, el estado... de sus intereses simbólicos.

-¿La institución arte es masculina singular?

-Fundamentalmente es lo que se nos ha mostrado, pero estamos empezando a cambiar eso.

-¿Hay margen para que el espectador mute lo intelectual por la emoción?

-Las emociones se pueden educar trabajando el intelecto, teniendo experiencias emocionales. El intelecto sin emoción es insoportable, y la emoción sin intelecto es una vaca sin cencerro.

-¿Qué opina de proyectos como el Centro Botín y la futura sede asociada del Reina Sofía para Santander?

-El arte demuestra, una vez más, que es una experiencia social necesaria. Las industrias culturales han dado paso al turismo cultural y en la oferta de ocio, no sólo puede tener cabida el viejo eslogan vacacional de sol y playa; ahora el visitante solicita entorno, cultura/tradiciones, arte, gastronomía, etc. La demanda de experiencias es cada vez mayor y tanto el centro Botín como la nueva sede del Reina Sofía son dos nuevos atractivos para la ciudad de Santander.

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