«Basta con leer a Shakespeare para conocer al ser humano»

Maxim Huerta presentó ayer en la librería Estvdio su séptima novela, 'Firmamento'. /Roberto Ruiz
Maxim Huerta presentó ayer en la librería Estvdio su séptima novela, 'Firmamento'. / Roberto Ruiz

El escritor Maxim Huerta presentó ayer en la librería Estvdio 'Firmamento', «una novela que es como un chapuzón en el agua de dos personas desnudas física y emocionalmente»

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Presentador de éxito en televisión Maxim Huerta (Utiel, Valencia, 1971) decidió hace tres años abandonar su programa diario con Ana Rosa Quintana para iniciar una carrera en la literatura. ¡Y acertó! Ha publicado seis libros, algunos tan exitosos como 'Una tienda en París' o 'La noche soñada', con el que ganó el Premio Primavera. Ayer presentó en la librería Estvdio de Santander su séptima novela, 'Firmamento', con tres protagonistas: Ana, Mario, y la mar salada, «la que cura y cicatriza las heridas». El autor confiesa que ha disfrutado escribiendo la novela que navega entre el amor y el desamor, mentiras y contradicciones y el miedo a la soledad.

'Firmamento' es ese mundo que se crea entre dos personas «en el que parece que no hay nadie más», explica su autor. Es una novela que habla del agua salada, de personas que quieren curarse y se escapan a un lugar en busca de sal: «Todo lo que lleva agua salada cura. La respuesta a los interrogantes de los protagonistas están en las lágrimas, el sudor y el mar».

La novela transcurre en un hotel de Mallorca, en la Bahía de Formentor, un edificio decadente de los años veinte que traslada al visitante a sus mejores épocas con salones donde escribieron novelas Agatha Christie o habitaciones en las que se alojaron políticos como Winston Churchill. «Es un lugar lleno de historias para construir una novela», explica el escritor. Allí llegan dos personas con heridas, huyen de sus vidas, «se encuentran y encuentran la solución». Huerta rechaza que la novela sea biográfica, salvo porque él descubrió el lugar y se enamoró del hotel. «Me fascinó el lugar, es como una isla del tesoro dentro de otra isla, Mallorca, perfecta para una novela. Es un lugar puro que me impresionó».

«Los jóvenes están acostumbrados a leer párrafos cortos. Tienen muchas distracciones»

Huerta llevaba tiempo pensando en escribir una novela «luminosa y llena de vida», con dos únicos protagonistas y sin personajes secundarios. Así nació 'Firmamento', un proyecto con el que ha disfrutado escribiendo y confía en que los lectores disfruten con su lectura porque «es como un chapuzón en el agua con los personajes desnudos emocional y físicamente».

Su séptimo trabajo se caracteriza, según el autor, porque «está lleno de vida. Es una novela curativa, donde los protagonistas buscan cicatrizar heridas y el lector también podrá cicatrizar las suyas». De hecho, Huerta reconoce que él cicatrizó alguna de sus heridas mientras escribía la historia. Confía en que el lector «se zambulla» en ella y «salga más fuerte de este agua». Gran aficionado a la lectura, Maxim Huerta comenzó a escribir porque le gustaba contar historias e inventarse cuentos. «Me gusta crear mundos». Y en 'Firmamento' habla de las mentiras y las vidas que nos inventamos y el miedo a la soledad.

«Si el proyecto se parece a los anteriores no vuelvo, porque ese baile ya lo hice. Me tiene que enamorar»

La literatura le ha enseñado todas las facetas del ser humano, desde lugares que nunca visitará hasta épocas en las que nunca podrá vivir. «Basta con leer a Shakespeare para conocer al ser humano, la literatura te muestra cómo somos, de dónde somos y a qué venimos. Te da armas para vivir».

Maxim Huerta encuentra la inspiración «en cualquier lugar» porque todos tenemos historias: «Las novelas aparecen en las cafeterías, en la parada del autobús o en un tren». La inspiración «surge de cualquier conversación, gesto o mirada. Todo lo que vivimos podría ser una novela». Para él, «vivimos en una gran novela y formamos parte de sus capítulos, pero no nos damos ni cuenta».

«Decorado de película »

El borrador del inicio de su próxima novela está ya escrito a mano en la libreta donde apunta las ideas. Todavía no ha llegado ni al ordenador, pero tiene los pilares de lo que será su próxima novela, la octava. No descarta volver a televisión siempre que el proyecto que llegue a sus manos sea interesante y le emociona. «Si se parece a los anteriores programas no, porque ese baile ya lo he hecho», asegura. «Tiene que ser un proyecto que me enamore, como lo hizo 'Destinos de película'. Ahora estoy trabajando también en un libro ilustrado por María Herreros, en el que yo escribo los textos. Huerta reconoce que Santander es un decorado de película y de novela, aunque «mejorar la ciudad en una novela es complicado». Recuerda la primera vez que visitó Santander, «me impresionó el paisaje y la elegancia de sus ciudadanos. Santander se merece una novela, pero que yo sea capaz de hacerlo, no lo sé».

«Las redes sociales generan ansiedad y se buscan titulares-cebo para engañar al lector»

Como lector, explica que le gustan las novelas de misterio porque le entretienen, pero también le gustan aquellas «de las que no sales indemne, en las que te planteas preguntas y te generan dudas, que cuando las cierras siguen en tu interior. Aquellas donde los personajes son potentes y se parecen a nosotros y en las que nos vemos reflejados. Donde las emociones circulan y hablan del paso del tiempo, la memoria o el amor».

Maxim Huerta es periodista y termina la entrevista hablando de su visión sobre la profesión, no muy buena. «El periodismo necesita parar y frenar porque contar las noticias el primero no significa contarlas bien. Las redes sociales están generando ansiedad y se buscan titulares-cebo para engañar al lector. Hay que hacer un periodismo más reposado y sin tanta prisa».

La cultura es otro pilar de la sociedad y reconoce que en Santander hay mucho movimiento cultural. «Hay que estar orgulloso de todas las artes que tenemos, de los escritores, actores o pintores... Es nuestra herencia y la herencia cultural es lo mejor que podemos dejar a las siguientes generaciones», sentencia. Por eso, insiste en que hay que potenciar la cultura y concederle más peso en la educación. Y hablando de educación, Huerta reflexiona sobre cómo captar nuevos lectores. «El lector joven tiene ansiedad y está acostumbrado a leer párrafos cortos. Hay demasiados estímulos a su alrededor y distracciones con el móvil o la tablet. Por eso vuelve la poesía, porque es más breve». Para fomentar la lectura, su receta apunta a los colegios e institutos. Eso sí, «hay que fomentar la lectura que cada época y cada edad necesita, no textos duros que te generen odio a la lectura. Los niños deben leer cosas de su edad y ya llegarán a los grandes textos, porque la lectura tiene que ser atractiva».

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