«Es inevitable que tus miedos coloreen parte del formato creativo»

El escritor torrelaveguense Javier Niembro sostiene en la mano su primera novela, 'El hombre yacente'. /Luis Palomeque
El escritor torrelaveguense Javier Niembro sostiene en la mano su primera novela, 'El hombre yacente'. / Luis Palomeque

'El hombre yacente', que se presenta hoy en la librería 'DeLibros' de Torrelavega, narra las 16 últimas horas de un hombre que decide acabar con su vidaJavier Niembro Escritor

Ana del Castillo
ANA DEL CASTILLOSantander

El escritor cántabro Javier Niembro se pone serio cuando habla de 'El Hombre yacente', su primera incursión en el mundo literario. Por medio de una trama con constantes viajes al pasado, el autor novel narra en tercera persona las últimas e inesperadas 16 horas de un hombre que decide quitarse la vida. ¿Los motivos? Se van desgranando a lo largo de las 146 páginas del libro.

Editado por Septentrion Ediciones, 'El hombre yacente' -que se presenta esta tarde, a las 19.00 horas, en la librería 'DeLibros' (torrelavega)- habla de los miedos y de los conflictos personales de su atormentado protagonista.

-'El hombre yacente' habla de los miedos, de los recuerdos del pasado del protagonista. ¿Tiene algo de autobiográfico?

-Es inevitable que tus dogmas, gustos y disgustos, coloreen parte del contenido de cualquier formato creativo, pero creo que es algo que sucede de forma totalmente inconsciente.

-¿Qué haría usted en sus últimas 16 horas de vida?

-Antes que despedirme de otras personas, lo haría de mí. Y elegiría un rincón tranquilo, seguramente una iglesia de mi ciudad, o un lugar de recuerdos intensos en el que consumir ese tiempo, aprovechándolo para realizar todo tipo de balances.

-¿Cree que el suicidio debería dejar de ser un tema tabú?

-Pienso que el verdadero tabú no es el acto como tal, sino las causas, muy relacionadas con los actuales ritmos de vida, repletos de objetivos inabarcables que solamente siembran frustración en el ser humano. Quien mucho abarca poco aprieta. Cada cual debe ser consciente de sus posibilidades.

-Hay autores que pasan años escribiendo una novela. Usted, diez meses y compaginándolo con el trabajo. ¿Cómo lo ha hecho?

-El objetivo era de hecho haber terminado mucho antes, pero al tratarse de mi primera experiencia literaria, se deben afrontar una serie de altos con los que no contaba. Sobre todo mi sensación en este momento es la de haber aprendido mucho, de cara a proyectos futuros.

-Hasta la última página del libro no desvela el nombre del protagonista. ¿Por qué?

-Quería que la primera vez que alguien nombrara al personaje en la novela, fuese durante algún punto clave de la narración. Aunque también he de confesar que no elegí el nombre del protagonista hasta llegar a la parte que aludes, el final. Debo ser muy vago.

-Raymond Carver, padre del Realismo sucio, escribía dentro de su coche. Teniendo en cuenta que usted sacó la carrera de Derecho estudiando en lugares muy poco comunes, ¿tiene alguna otra excentricidad a la hora de escribir?

-Me hubiera encantado redactar en cualquier espacio diferente a la monotonía de un escritorio. Pero la necesidad de tener a mano un acceso a internet es limitante en ese sentido. Si pudiera elegir, el mejor escenario sería de madrugada, bajo una farola y pudiendo simultanearlo con breves paseos.

-¿Qué lecturas han sido influyentes en su novela?

-Siempre hay algún libro entre mis manos, aunque no soy lector habitual de novela. Si tuviese que decantarme por dos que me hayan atraído especialmente, me quedaría con 'La Naranja Mecánica' y con 'La Voz De Los Muertos'. Pero no puede hablarse de influencias propiamente. Para escribir, me inspira la fuerza de una melodía o de una simple imagen.

-Sin destripar el final, ¿cuál diría que es el mensaje?

-El personaje principal tiene un constante cometido analítico que le condena a sopesar demasiado las cosas. Pero incluso ante un esquema mental tan opaco, el argumento demuestra que es posible romper con uno mismo y superar ciertas barreras.

-¿Las críticas de 'El hombre yacente' van a ser las que le animen (o no) a escribir un segundo libro?

-Sin haberlas escuchado, yo mismo tengo claro cuáles son los puntos fuertes y débiles de la novela. Las ganas de progresar siempre son fuente de inspiración, la mejor. Lo bueno de ser primerizo es que el margen de mejora es infinito.

-Es un apasionado de la ufología . ¿Puede que en su próxima novela nos hable sobre los ovnis?

-Qué va. Solamente me veo escribiendo historias relacionadas con varones que se ahogan en frustraciones desnortadas. Un encuentro en la tercera fase sería una borrachera de energía positiva que mi cabeza no está dispuesta a relatar.

-Dicen que hoy en día las editoriales no hacen demasiado caso a los escritores noveles. Usted no ha tenido problema...

-He tenido un buen entendimiento desde el principio con Carlos Alcorta (Septentrión Ediciones). Como dije antes, hablamos de un proceso en el que se aprende bastante y más en mi caso, al tratarse de la primera vez. Es con lo que me quedo, sin duda.

-Está de moda entre los escritores publicar sus obras en Amazon. ¿Se le ha pasado por la cabeza?

-Yo no me considero un escritor, sino alguien que organiza el tiempo libre a su manera. Pero no estaría mal. Así recupero parte de los cientos de euros invertidos en una interminable variedad de frikadas.

-Ha dicho en alguna ocasión que no dejaría que su madre leyera la novela. ¿Por qué?

-En realidad ya ha leído parte de ella. Y me ha dicho que la próxima vez debería hablar de mi tatarabuelo. De esa clase de cosas es de las que me quería librar, nada más.

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