'No es la noche', 30 «piezas de cámara sin artificios», nuevo libro de Ana de la Robla

'No es la noche', 30 «piezas de cámara sin artificios», nuevo libro de Ana de la Robla
Daniel Pedriza

Valnera Literaria publica esta semana el nuevo poemario de la autora santanderina, que indaga en el paso del tiempo, el antídoto que supone la memoria o la creación como acto libre

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

«Poesía sin artificios. Y ausencia de artificios supone hablar de claridad, emoción, pureza expresiva: de naturalidad. La autora no engaña, ni confunde, ni 'construye' su poema. El poema emana. Quiere ser sólo atmósfera. En principio, sólo de una cotidianidad intensa, de un mundo interior que hace del poema una imagen humildemente impresionista». El poeta Antonio Colinas, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, define así el último libro de la autora santanderina Ana de la Robla. 'No es la noche', poemario en el que hay lugar «para un diálogo entre la fuerza avasalladora de la luz que ilumina los recónditos hallazgos del recuerdo y la fiereza ineludible de la 'buena noche' contra la que nos prevenía Dylan Thomas», estará en las librerías este viernes a través de la editorial cántabra Valnera.

«Cuando el ojo es un clochard/ la imagen se hace limosna del alma», dice su 'Brevería'. Del poemario de Ana de la Robla, el volumen número diecinueve de la colección Valnera Literaria, estructurado en tres partes, sostiene Colinas que cuando lo comenzamos a leer «nos parecen poemas nacidos para la concisión, para lo instantáneo; pero a medida que el libro avanza el lenguaje se enriquece y desborda». A su juicio, lo mismo «nos deslumbra la brevedad de un poema como 'Escila' que, de igual modo, «aparecen osadías formales; por ejemplo, cuando desaparece la puntuación, porque el poema quiere ser algo más que palabra: atmósfera (cereza sangre lengua roja lava). Pero en otras el endecasílabo sereno embrida el mensaje». Para Colinas, una obra en la que no se fía nada a la forma: «Es el tono mesurado, apacible, la emoción contenida, la que impone su ritmo al libro».

Ana de la Robla no es autora primeriza en Valnera, dado que ya publicó en el número 2 de la citada colección un conjunto de ensayos singulares: 'La propia habitación'. En esta ocasión, la escritora y filóloga, retoma su querencia por la poesía que ha sembrado su trayectoria creativa y cultural.

Antonio Colinas dice que son «el tono mesurado, apacible, y la emoción contenida, los que se imponen» en el libro

'No es la noche', a juicio del editor, Jesús Herrán, es un libro «más intenso que extenso». Una treintena de poemas distribuidos en tres actos, que funcionan como» piezas de cámara, condensadas y sin fisuras, muy atentas a los meandros implacables del lenguaje y, a la vez, al poder evocador de las imágenes». Las dos primeras partes fluyen de forma independiente para ser rescatadas en la tercera, que de algún modo «anuda los cabos pendientes en las previas».

La poeta, colaboradora de las páginas de El Diario desde hace dos décadas, indaga en temas que siempre han captado su atención -caso del paso del tiempo, el antídoto que supone la memoria, la creación como acto libre y penitencial, la esencia perenne del instante, las contradicciones íntimas que nos imponen nuestras elecciones-, sin dejar por ello de atisbar entre las más inclementes astillas de la cotidianidad.

Devota de «la cultura, la lengua, la Antigüedad y la justicia», Ana de la Robla dedicó muchos años de Universidad a los ámbitos de lo jurídico, la historia y la filología. «Intervino en congresos, conoció a algún maestro, e hizo pocos amigos y muchas fotocopias. Después se dio cuenta de que más provechoso era ser curiosa pero libre, de modo que comenzó a acechar sin reglas arte, literatura, música y cine».

Ha publicado críticas y traducciones, ensayos y poemarios. Confiesa escribir cuando le apetece, dar conferencias en lugares que le gustan, vivir a contracorriente y, a veces, sabe latín».

Ana de la Robla (Santander, 1971), que ha recibido varios premios literarios, exdirectora del Aula de Letras de la UC, dirigió también la revista cultural 'Qvorvm'.

Entre sus publicaciones literarias cabe mencionar ensayos como 'La propia habitación' y poemarios como 'Acción de Gracias', 'Naturaleza muerta', 'La sombra sostenida' o 'Reloj de agua'. Destaca su libro 'La última palabra', un itinerario por varios de los epitafios del mundo latino, fruto del estudio de la poeta santanderina.

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